Misión Imposible: terminar una saga.  

Todo comenzó en 1966.

O antes. Probablemente antes, en alguna habitación y con una primera frase lanzada al aire, mientras alguien con una máquina de escribir se entusiasmaba y comenzaba con la primer palabra de un guion. En 1966 sí se estrenó aquella serie que sedimentaría un longevo futuro inconcebible, musicalizada hasta la actualidad por un argentino llamado Lalo Schifrin gracias a uno de los leimotivs más reconocibles de la historia audiovisual. Un joven se volvió fanático de la serie, y muchos años después, ya siendo un reconocido actor de Hollywood y habiendo fundado recién su productora CW, llamó a la puerta de Paramount Pictures para venderles una idea: quería volver película aquella serie. Frente a la complejidad de la adaptación y varios idas y vueltas probando guionistas, el actor incorpora al director Brian De Palma. Dicen que, para sorpresa de los productores y la distribuidora, la película fue terminada en tiempo y forma y por debajo del presupuesto planteado originalmente. Aquel actor y productor hizo algo que hasta entonces no hacían muchos actores o actrices de Hollywood: hacía él mismo las escenas de acción y no usaba dobles de riesgo. Ese actor hizo de aquel primer gesto, un sello personal. Con el paso de los años, aquella película estrenada en 1996, conformó finalmente una saga de ocho películas. Aquel actor ha hecho desde entonces una cantidad ilógica y demente de escenas cada vez más peligrosas. En una de ellas se rompió el tobillo, siguió corriendo, y usó esa toma para el corte final. Gracias a él, gracias a Tom Cruise, nació Mission Imposible y, digan lo que digan, revolucionó para siempre las películas de acción.

La saga de Misión Imposible tiene a Ethan Hunt, agente de las Fuerzas de Misiones Imposibles, detrás de los más grandes peligros que atentan contra la humanidad. Aunque la sociedad no lo sepa, aún siendo testigo de terribles catástrofes, no tiene idea de todo aquello de lo que Hunt la ha salvado.

Hunt, Bond, Indiana Jones. Héroes icónicos con capacidades especiales y resueltos a enfrentar lo que fuese para proteger a la humanidad. Tanto Hunt como Bond son agentes secretos para distintas organizaciones. Si bien pareciera que ambos podrían ser parte del mismo universo y podrían cruzarse en una misión para salvarnos a todos, el tono narrativo al que pertenecen los distancia por completo. Da la sensación de que Hunt ha enfrentado males y conspiraciones mucho más enormes y peligrosas que Bond. Existe sí una mayor similitud entre el Hunt de Cruise, y el Bond de Daniel Craig, desde sus atributos como espías hasta en el calibre de enemigos oscuros y peligrosos que enfrentan. Esa semejanza se debe probablemente a la evolución de las narraciones, y la adaptación del género de acción (siempre al borde de un inverosímil cada vez más difícil de tolerar) al espectador contemporáneo. Históricamente, Bond es un héroe impoluto que, por sobre todas las cosas, mantiene su elegancia y su gracia. Craig y los realizadores que se hicieron cargo de sus películas (en especial Sam Mendes y Cary Fukunaga) comprendieron la importancia de volver mortal y frágil a Bond. En cambio Hunt, desde su primer secuencia, siempre sangró y tuvo miedo de no sobrevivir.

Misión: Imposible es una saga en la que sus personajes están en peligro. Gracias al precioso pacto entre espectador y creadores, el primero está dispuesto a dejarse convencer por la obra de que sus héroes puedan morir. Nada es más bello que creer como un niño en el juego que nos ofrecen. Aunque podría fallar el dispositivo y entonces sería responsable la propia obra, si existe alguien cerca de ustedes que les dice que una película de acción es irreal, sientan pena por él o por ella. Esa persona no tiene la capacidad de creer, y entonces podrá tan solo disfrutar de documentales o programas periodísticos. En Misión: Imposible, Ethan Hunt siempre puede morir. Sangra, sufre, tiene delante de él enemigos mucho más complejos y fatales. Sin embargo, además de un talento incomparable en el arte del espionaje y todas sus implicancias, tiene un coraje insuperable. Es la combinación de su talento en el oficio y su obstinación por llegar hasta el final aunque tenga que poner su rostro contra una bomba, el que vuelve creíble y verosímil que triunfe en sus misiones. Y en un mundo malvenido y corrupto, su fidelidad a las causas y su valentía, genera identificación en otros personajes que lo acompañarán hasta el final en sus aventuras.

Como en las mejores sagas (Harry Potter, James Bond, Alien, entre otras), en Misión: Imposible han sido invitados diferentes realizadores para cada una de las películas. A mí gusto, por ejemplo la tercera dirigida por J.J. Abrams es la mejor. Si bien cada realizador deja su estilo, la saga mantiene también firme el suyo. Algunos de esos estilos han combinado mejor que otros con el espíritu de Misión: Imposible (la segunda, de John Woo, fue el primer absoluto desatino).

La última entrega de la saga, fue dividida en dos películas. Misión: Impossible- Sentencia Mortal 1, y Misión: Impossible- Sentencia Mortal 2. Estas últimas (y algunas de las anteriores), fueron dirigidas por Christopher McQuarrie. La sociedad de McQuarrie con Cruise alcanza otras películas por fuera de la saga, y quizás eso explique por qué fue él quien llevó la orquesta desde la mitad de la saga hasta su última entrega. Si bien el espectáculo siempre estuvo a la altura de la expectactiva, desde que McQuarrie se hizo cargo de Mision: Impossible, la saga perdió cierta magia. Sostuvo una identidad y su prolijidad, pero la realización estuvo tan solo al servicio de lo espectacular.

Los descuidos en el guion y la dirección de actores, se hicieron muy evidentes en el binomio de Sentencia Mortal. Al necesitar terminar la historia, la premura por resolver antiguas subtramas y la ansiedad porque en la orquesta participen todos los instrumentos, dejó las últimas horas de Ethan Hunt y compañía llena de descuidos. Por empezar, Esai Morales, el actor detrás de Gabriel, el último y (en teoría) peor enemigo de Hunt, es sencillamente malo. No me gusta definir a los intérpretes en términos tan matemáticos y absolutos, y tan solo me atrevo a hacerlo porque estoy hablando de alguien a quien mis palabras no lastimarán jamás. Morales no está a la altura de la complejidad que sí le otorgaron a sus personajes todos los antagonistas de la saga. Debe estar en el proyecto porque es inversor o amigo del director. No existe otra explicación. Si quien se opone directamente al camino de nuestro héroe no es interesante ni vuelve creíble ser riesgoso para aquel, el castillo de naipes se derrumba con facilidad. La primer entrega de Sentencia Mortal, es probablemente la peor película de toda la saga.

En Misión: Imposible-Sentencia Mortal 2, hay tantas tramas, como personajes pequeños descuidados por sus intérpretes. Incluso por algunos y algunas que han demostrado brillar en otras ficciones. Pareciera que el casting lo hicieron en dos semanas y a las corridas. Ese detalle para nada menor, denota una desatención por parte de su director. Perseverante en las secuencias de acción, olvidó la sustancia de cualquier película: sus personajes y su guion. Pero debo admitir algo que sí sucede en la segunda y no en la primera del binomio. La orquesta es una fiesta. Hay una cantidad enorme de notas desafinadas, de decisiones pésimas, y es bastante imposible de seguir tantas subtramas de una sola misión. Es más parecido al final de El Señor de los Anillos, que ha una película de Misión: Imposible. Todo lo que sucede está al border de lo inverosímil. Pero la orquesta es una fiesta y eso sí hace honor a la conclusión de una saga que hizo historia.

Podrán decir lo que quieran. Que Tom Cruise no sabe hacer otra cosa, que tiene siempre la misma expresión, que busca siempre verse bello. Pero es Tom Cruise el que durante tantos años sostuvo viva la historia de un personaje que podría haberse agotado en dos horas. Es él el actor que aprendió a darle valor como nadie a escenas increíbles. A aquellos intérpretes que crean que es sencillo actuar este género y “poner las caras” que pone Tom Cruise, les ruego de corazón que admitan su envidia y estudien una por una las películas por más flojas que les parezcan. Ese hombre al que (creemos que) le podemos decir de todo por tantas otras cosas que no tienen que ver con su trabajo, desarrolló un estilo de interpretación tan preciado como valioso.

Ethan Hunt: por más tropiezos que hayas tenido, y por más imperfecto que seas vos como las películas a las que has pertenecido, te vamos a recordar por siempre.

Chesi

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