El fin de semana tuve la oportunidad de ver la nueva película de Celine song, directora de Past Lives (una de las películas más elogiadas de los últimos años). Y la verdad, salí preguntándome ¿Cómo es posible pasar de semejante peliculón a lo que sea que fue esto? Y no, no tiene que ver con el hecho de que la hayan vendido como una romcom, ni mucho menos, con eso de que “romantiza la pobreza.”
Materialists nos cuenta la historia de Lucy (Dakota Johnson), una exitosa casamentera que vive en Nueva York y que, parece tener la capacidad de encontrar una pareja perfecta para todos, menos para ella misma. En la boda de unos clientes, conoce a Harry (Pedro Pascal), un empresario millonario que se siente atraído por ella desde el momento en el que la ve. Pero, en ese mismo lugar, se reencuentra con un amor de su pasado, John (Chris Evans), un bohemio aspirante a actor de teatro que trata de ganarse la vida como mesero hasta conseguir un buen papel y que no ha cambiado nada en diez años.
Lucy pasa toda la película decidiendo que pesa más: el amor o el dinero. Y no me malinterpreten, entiendo el concepto que la directora quiere darnos a entender: En la era actual, muy a nuestro pesar, el amor real, a veces no es suficiente, se necesitan otras cosas que tener en cuenta.
Me parece un tema muy interesante para tratar, el problema no es el conflicto sino como se lo ejecuta y se lo lleva a la pantalla.
Una buena premisa…
Hay que reconocer que la premisa de este film da mucho que hablar y, aunque en su dilema principal, no me gusto como se trató la idea, contiene varias reflexiones sobre el amor que si conectan con la era moderna.
Una de ellas, es esa idea que parece haber sido fomentada por el exceso de videos de amor propio que nos dicen que nunca debemos dejarnos de lado a nosotros mismos por un amor, que siempre hay que priorizarnos. Y es, básicamente, el hecho de pensar a las personas como si fueran productos. De pretender que nuestros vínculos se adapten a la perfección con nuestros intereses, planes y formas de vida.
Esto es algo que yo ya había explorado en otro artículo que les dejo por acá, y que queda muy en evidencia con el siguiente dialogo que el personaje de Dakota le dice a una clienta:
“Si el servicio que te ofrezco fuera construir a un hombre, claro que podría construírtelo con todo lo de la lista. Pero no puedo, porque esto no es un coche ni una casa, estamos hablando de personas. Las personas son personas, vienen como son. Lo único que espero es encontrar para ti un hombre que toleres durante los próximos cincuenta años y que te quiera.”
Otro acierto que tiene es exponer la presión social que hay en torno al matrimonio. Sophie, una clienta de Lucy, cree que, si no se casa antes de los cuarenta, se quedara sola de por vida. Como si hubiera un reloj cultural que dictara cuando debemos hacer las cosas. Esto mismo le pasa al personaje de Chris Evans, quien cree que ya es mayor para vivir de la forma que vive y para continuar apostando a sus sueños.
El problema de la película es que, estos conflictos secundarios parecen estar hasta mejor desarrollados que el conflicto principal, aunque ninguna trama del film goce de personajes solidos que la ayuden a sostenerse.
¿Qué es el storytelling y por qué falla en esta película?
El storytelling es, en resumen, lo que hace que una historia o idea se convierta en cine. Como leí en un artículo hace unas semanas.
“El storytelling es lo que transforma una idea en una historia memorable. Sin una narrativa convincente, ni los mejores efectos visuales pueden sostener una película.”
Este concepto tiene cuatro pilares básicos:
Estructuras Narrativas solidas.
Personajes bien construidos que tengan objetivos y conflictos claros.
El uso de imágenes, sonidos y diálogos para trasmitir emociones.
El montaje como guía para el espectador.
El gran problema de Materialist es que falla en los primeros dos y eso arrastra a los otros.
En mi humilde opinión, el tema de los personajes bien construidos es algo fundamental en cualquier historia. Si los personajes no están bien desarrollados y abordados, el público no empatiza con ellos y, si el público no empatiza con ellos de alguna forma, entonces la historia pierde sentido.
El guion de Materialist, nos presenta a Lucy como si ya la conociéramos, provocando que una protagonista que debería ser contradictoria y compleja parezca plana, porque sus deseos y sus conflictos internos aparecen más contados que mostrados.
Lo que sabemos de ella, lo sabemos porque nos lo dice directamente. No, no rompe la cuarta pared. Pero después de tenernos una hora preguntándonos por que insiste en que no es lo suficientemente buena ni para Harry ni para John, llega un dialogo en el que Lucy literalmente se describe.
Esto es un grave error: Un personaje que se describe, es un personaje al que se le negó tiempo de desarrollo en pantalla. Como protagonistas, se supone que sus contradicciones y defectos deberíamos descubrirlos a través de acciones, decisiones y gestos; no a través de un monólogo de dos segundos que nos priva de la experiencia de entenderla nosotros mismos.
En cierto momento del film, la directora intenta arreglar esto, mostrándonos un flashback en el cual se presencia la última pelea que tiene con John antes de separarse. Se supone que este es un momento clave para entender las actitudes que tiene y la forma en la que se maneja, pero termina reforzando los únicos rasgos superficiales de la personalidad de Lucy que conocemos: Es calculadora y pareciera que solo le importa el dinero.
Algo parecido sucede cuando, en un par de ocasiones, recuerda y menciona las peleas que sus padres tenían por asuntos económicos. Entendemos que de ahí se origina esa especie de “trauma” sin embargo, no se profundiza en esto. No sabemos que tanto la marco o lo mucho que eso pudo haber afectado a la forma en la que se relaciona actualmente. En consecuencia, su visión materialista de la vida queda explicada de forma débil haciendo que, en lugar de empatizar con ella, no la entendamos del todo e incluso (y me declaro culpable) nos caiga un poco mal.
Ella tenía un objetivo claro: casarse con un millonario. Ese objetivo, eso que cree que necesita, se cae al reencontrarse con John y ahí se nos presenta el conflicto, pero la realidad es que, este, está mal ejecutado por un motivo principal:
La decisión de que Lucy y John terminen juntos no tiene sustento alguno. El desenlace intenta convencernos a la fuerza. De pronto aparecen confesiones, declaraciones y diálogos románticos que buscan justificar este final improvisado. Pero la realidad, es que nunca vemos una transformación real en Lucy que nos muestre por que cambia de opinión. No se termina de entender cuando fue que la protagonista cambio su mirada y filosofía sobre el amor y las relaciones porque, en realidad, no hay nada especifico que provoque ese cambio. Y lo más desconcertante es que, ese final, rompe con todo lo que la película plantea desde el principio: “Muchas veces el amor no es suficiente.”
Si repasamos el recorrido narrativo, Lucy al menos parece alguien en búsqueda de cambio, de cuestionamiento, de ruptura con el pasado. John, en cambio, permanece estático, igual a como ella lo dejo una década atrás, aferrado a lo mismo. ¿Por qué entonces, la que sí parecía en camino a transformarse, termina volviendo con él? Es una decisión que invalida el viaje que se nos insinuó y que deja a una protagonista que parece no haber aprendido nada, que solamente está tomando una decisión errónea.
Harry, por su parte, tampoco funciona como opción viable. Aunque representa el dinero y la seguridad, nunca se establece una conexión emocional profunda con Lucy. De hecho, cuando esta tiene algún problema, prefiere hablar con su ex antes que con él. En otras palabras, no es más que un objeto narrativo para sostener el triángulo amoroso.
Por otro lado, tenemos las estructuras narrativas básicas del storytelling: Planteo, desarrollo y desenlace. Materialist no consigue ordenarse bien en estas estructuras.
En el planteo, se nos presenta a Lucy, su vida en Nueva York y sus objetivos: encontrar un esposo millonario y mantenerse en control de su mundo. Sin embargo, el detonante que debería sacarla de su zona de confort nunca queda claro. No hay un evento que impacte de manera directa sobre sus deseos ni que la obligue a tomar decisiones difíciles. Esto hace que, desde el inicio, el conflicto central se perciba débil y poco convincente.
Durante el desarrollo, Lucy debería enfrentarse a obstáculos concretos que la obliguen a cuestionar sus elecciones, a evolucionar y a preguntarse si lo que está buscando, es realmente lo que necesita. Pero en Materialist esto no sucede. El mayor momento de tensión ocurre cuando descubre que una de sus clientas fue abusada, un hecho dramático, sí, pero que poco tiene que ver con el conflicto central que ella está atravesando.
Finalmente, el desenlace llega abruptamente y sin una construcción sólida. No hay un recorrido claro que justifique por qué y cómo Lucy decide accionar de la manera en la que lo hace. Como consecuencia, obtenemos un final que carece de impacto emocional.
En conclusión, Materialist, aunque es una película con una premisa que tenía mucho potencial y unas críticas a la sociedad moderna que me parecen super validas, falla en lo esencial: La construcción de sus personajes y el desarrollo de sus conflictos.
Bajo mi punto de vista, el final termina de matar por completo el sentido de la historia que se nos cuenta y me parece que esta misma hubiera tenido muchísima más profundidad si Lucy decidía quedarse sola y aprender a redefinir el amor a su manera. Sin mandatos sociales ni personas que impidan que reflexione por su cuenta. Logrando así una verdadera transformación y crecimiento personal.






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