“Lo esencial no es romper el hechizo, sino aprender a amar sin miedo.”
Cuando pienso en mi infancia me recuerdo entre libros, pinturas y juegos. Ese era mi mundo, ¡el rincón de la felicidad!, así me gustaba decirle. Cuando comencé a crecer me interesaron las películas, pero no las típicas de princesas con sus largos vestidos e historias de amor. Sino que me gustaban las que se trataban de valentía, heroísmo y libertad.
Un día mi papá llegó a casa con una nueva película en cassette, me dijo que la podía ver a la siesta mientras ellos dormían su gloriosa siesta. ¡NO PODIA ESPERAR! Pero el momento llegó, me senté en el sillón, mamá puso la película y desde ese momento quedé enamorada de “La Bella y la Bestia”. Cuando leí ese titulo pensé que se iba a tratar de la típica princesa que es rescatada por un príncipe perfecto y hermoso. Pero no, estaba muy equivocada. Esta película abrió mi cabeza y desde ese día hasta la actualidad puedo decir que me dejó muchas enseñanzas.

La trama es conocida: Bella, una joven curiosa y apasionada por la lectura, se ve obligada a vivir en un castillo gigante con una bestia horrible y mala. Pero esto ultimo solo lo vemos al comienzo, eso es lo que nos muestran y también lo que imaginamos. Pero minuto a minuto se va convirtiendo en una historia de amistad y amor verdadero. La bestia que parecía cruel, hace todo lo que tiene a su alcance para demostrarle a Bella que no es lo que todos piensan, entonces hace un gran esfuerzo para cambiar algunas actitudes y comienza a mostrarse sensible, tierno y noble.
Había algo en la historia, en las canciones o en los personajes que a mi me atrapaba completamente. No era solo una historia romántica: para mi era un mundo donde la valentía y la ternura podían transformar hasta los corazones mas fríos. Siento que se podía soñar con un mundo y un destino distinto.
Siempre pensé que el color amarillo del vestido de Bella no era casual, simbolizaba la luz y la libertad. El color del amanecer, del sol… me recordaba que un nuevo día es una nueva oportunidad.
Muchas veces me sentí como Bella, curiosa, distinta, con la necesidad de luchar por sus ideales, sus convicciones. Ella leía libros para escapar de la realidad en la que se encontraba, buscaba refugio en ellos y lo encontraba, esos libros eran la salvación, un abrazo al alma. Yo siempre hice lo mismo, los libros para mí siempre fueron un refugio, un lugar hermoso. También me sumergí en la escritura, buscando un lugar donde mis palabras volaran libremente.
Bestia a pesar de su furia, su fuerza y sus sombras, era más humano que cualquier hombre. Me sorprendió que Bella pudo verlo desde lo humano, dándole su espacio y tiempo para mostrarse. Creo que el amor trata de eso, de paciencia de descubrir la esencia de la persona y no las apariencias.
Uno de los temas que mas rescato es el de las apariencias. Me gusta ver que detrás de las apariencias se puede encontrar una persona distinta, esto de niña no lo podía comprender, pero que de alguna manera me atraía o me daba esperanzas.
De chica me gustaba imagina que yo también podía ser como Bella. Valiente, fuerte y libre. Siempre sentí que no encajaba del todo en los lugares. Siempre me llamó la atención lo distinto. Luchaba con la idea de que mis ideas fueran escuchadas, comprendidas. Me identificaba con su valentía para defender lo que pensaba, aunque eso significaba quedarse sola o ser señalada como diferente. Bella me enseñaba que no había que conformarse con un camino trazado, que yo podía ir más allá.
Hoy que ya soy grande, y que mi camino está trazado como yo quiero y pienso, me siento orgullosa de esa niña que veía la película y se emocionada, aún me emociono. Bella no solo fue una “princesa de Disney”, sino una mujer que se atrevía a elegir a quien amar y que siempre, pero siempre se guiaba por sus convicciones. Eso me inspiraba y hoy puedo decir que yo también he luchado para estar cerca de personas y de lugares que he querido, incluso he luchado para que mi voz sea escuchada. Nunca fue fácil.
La enseñanza que me deja “La Bella y la Bestia” es la certeza de que el amor y la libertad no significa conformarse con lo que otros esperan, sino atreverse a ir más allá, a vivir con libertad y defender los sueños. Es un recordatorio constante de que crecer no implica perder la capacidad de creer en la transformación, en la magia de los vínculos sinceros y en la fuerza de la autenticidad.
“Porque, al final, como Bella, aprendí que la verdadera magia está en ser fiel a uno mismo.”


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