Contaré una pequeña experiencia, y luego hablaré de la película. Si querés ir directo a la opinión, ve al párrafo 19 (tampoco encontrarás mucho).
La anécdota comienza un día (horas) antes del estreno.
Para estas fechas, solo contaba con el dinero justo para 2 entradas y lo que conlleva ir, y regresar del cine.
Ingreso al sitio web, hago todo lo que tengo que hacer y realizo la compra. Llega la confirmación de que compre las entradas, pero ¡Oh, sorpresa!, había seleccionado un cine bien alejado de mi lugar de residencia. Investigo que podía hacer, y afortunadamente, solicito la devolución, la cual me indica que puede tardar varios días.
¡Perfecto!, mañana es el estreno esperado, ya es de noche, así que a dormir bien preocuapado.
Al día siguiente, reviso la billetera digital, y ahí estaba. Procedo a hacer bien la compra. Sumado a esto, esos días venian siendo atareados, por lo que el estrés y mal estar se fueron acumulando.
Ya en el cine, una pareja nos ve con algo de dificultades al intentar tomarnos una foto, por lo que cariñosamente, se ofrecen a tomárnosla. Pareciera que el día va mejorando.
Compramos pochoclos; nos atendió una señorita, con un tono de voz dulce, muy amablemente, a pesar de notar en su rostro que algo no estaba bien en sus días. Me quedé con las ganas de indagar, y seguramente, intentar arrojarle algún comentario de ánimo.
Nos dirigimos a la sala.

Esa sonrisa se fue al llegar a “mi asiento”.
Saco mi celular para iluminar e intentar localizar mi ubicación, pido persmiso, dejo atrás varias piernas, hasta llegar al asiento que me correspondía. Para redondear estas fantásticas horas, nuestros asientos estaban ocupados por personas que ni siquiera quise mirar. Vergonzosa e incómodamente, retrocedemos sobre nuestros pasos para ubicarnos en la fila de abajo...que por suerte estaba bastante libre.
¿Te ha pasado alguna vez?, ¿Qué se hace en esa situación?. Acompáñame y decime que no soy el único al que le molesta.
Por mi parte, es solo la segunda vez consecutiva que me sucede. Y esto, que para otro puede ser una tontería, he de decir que me afecta en cantidad.
Ya ubicado, - aunque descolocado mental y emocionalmente - pasan 10 segundos y comienza la película. Prácticamente, apenas me moví desde que empezó hasta el final. Estaba tan contrariado que no quería si quiera gastar energía. La cabeza estaba utilizándola (mal) al completo. Ni siquiera toqué un pororó, sino hasta finalizar la película.
El público estaba animado, excitado, vivo. Por lo que eso parecía una tarde en la plaza/parque más que una sala de cine.
Los okupas del 2025, a mis espaldas, la estaban pasando bien desde el principio, comentando, bromeando y susurrando expresiones entre ellos. Pero no eran solo ellos, gran parte de los espectadores estaban igual, por lo que la primer hora fue un jolgorio - esas acciones en una sala de cine, son un jolgorio -. Cosa que mucho no comparto, pero bueno… cada uno lo goza a su manera.
Más adelante, esto lo tomé como un consuelo. Al menos la gran mayoría demostraba estar metida y disfrutando la función, cosa que sinceramente me gusta que suceda.
Mientras tanto la película pasaba, solo eso…pasaba.
Lidiando conmigo, me sentía cansado, casi abatido. Por un momento deseaba estar dormido. No recibía nada de la gran pantalla.
Hablando escencialmente de “El Conjuro 4 – Últimos Ritos”, estrenada el 4 de Septiembre, digo que se le intentó exprimir todo lo que se pudo a la saga. El Conjuro nos dio todo lo que tenía para dar. Sin embargo, de todas, esta entrega es la más floja, o la que menos me gustó. Probablemente mi mal humor, colaboró para que así sea.
Los diálogos se me hicieron muy digeribles, como que dijeron: “Vamos a hacer algo que sea entendible para todo el mundo”; no hubo nada de magia por ese lado. Era agua que pasaba y desaparecía en un desagüe.
La dirección de arte impecable, nada negativo para decir. Los vehículos que aparecieron, siendo parte de los planos, me encantaron. Incluso el único momento donde me emocioné, fue cuando el yerno pone en marcha un impoluto auto azul brillante de la época, y lo pisa hasta hacerlo rugir como el león de MGM. Esto duró 15 segundos.
Otra escena impactante que, aunque fue breve, me impresionó, fue la del agrandamiento de Annabelle. Inesperado.
En general, las interpretaciones, si bien no fueron descollantes, tampoco fueron malas. Quedó un trabajo prolijo. La pareja de Vera Farmiga y Patrick Wilson , bien consolidada actoralmente, se vieron bonitos, a pesar del paso del tiempo. Una pareja con excelente química que transmite credibilidad.
A la actriz que hizo de hija de los Warren, Mia Tomlinson (la cual no conocía), le quedó bien su papel, mostrando un gran repertorio de expresiones.
Personalmente, las hermanas gemelas o mellizas, poseedoras del espejo maldito, me parecieron las mejores actuaciones: Beau Gadsdon y Kíla Lord Cassidy.
En cuanto a los demonios, espíritus, fantasmas, encargados en forma de aterrorizar al espectador, estaban bien hechos estéticamente. Una cosa curiosa y negativa, es que en la mayoría de ocasiones, se mostraban con una sorinsa en su rostro. Lo que a mi forma de ver, le quita poder de infundir miedo. Hubo una escena en particular, donde el padre de la familia se encuentra de manera repentina cara a cara frente a un espiritú aterrador femenino, y el público estalló de risa, cuando se suponía que eso debía asustar.
Yo pensaba: ¿Qué?, ¿Por qué se ríen?, ¿Por qué a mi no me causó risa?, ¿Por qué tampoco me asustó?.
¿Humanos enfrentándose a un espejo endemoniado? Eso solo está permitido para Los Warren...en otra película eso se vería más absurdo de lo que es en esta.
Si tengo que destacar algún fantasma, me quedo con el granjero de gran altura; de todos, era el que más intimidaba.

Concluyendo, todo indica que fueron los últimos ritos de Los Warren pareja. Pero hay quiénes comandarán el legado.
Al final de la función, el público despidió los créditos con aplausos, cosa que no es tan común en estos días.
A mí, no me gustó. Le doy 6 estrellas, pero solo porque le tengo cariño a la saga.
Intento ser activo en la plataforma...así que no importa cuando leas esto. Si querés dejar unas palabras en los comentarios, bienvenido/a, con interés voy a leerte.




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