En Painala, dentro de un pequeño Calpulli nahua vivía una familia pillí, la historia de esta familia era tan común como las estrellas del cielo.
La madre tenía un esposo amoroso y fiel, juntos tuvieron una hija, fruto de su amor, sin embargo la desgracia no perdona a nadie y el padre murió, años más tarde para sobrevivir en la comunidad, la madre decidió casarse nuevamente, tuvo suerte, el nuevo marido la adoraba y como consecuencia tuvieron un hijo, la madre temerosa que su hija de su unión anterior amenazara su nueva vida decidió venderla como esclava a unos mercaderes mayas, desafortunadamente antes de realizar la transacción, su hija llamada Malintzin se enteró de todo y decidió confrontarla.
-¡Mamá! ¿Por qué? ¡No quiero ir! ¡He sido buena y seguiré siéndolo! ¡Por favor no me vendas!
-¡Malintzin Tenépa! ¡Ya basta! ¡Siempre has sido una hija desagradecida! ¿Qué no entiendes que tu sola presencia puede afectar el lugar de tu hermano? ¡Sin tu hermano y padrastro estaríamos muertas! ¡Es sólo un pequeño sacrificio!
-¡No! ¡Ya he sacrificado lo suficiente! ¡Hasta las sirvientas me tratan como esclava! ¡Nunca te he pedido nada en mi vida! ¡Por favor no me vendas! ¡Prometo irme y no volver jamás! ¡Por favor!
-No, ya está decidido, no confío en ti.
-¡Por favor! –Suplicó Malintizin postrada ante el piso mientras lloraba.
-¡Ya basta Malintzin! Debí ofrecerte como sacrificio a los dioses cuando tuve la oportunidad, así al menos hubieras traído honor a la familia.
-Lo siento, para mi ofrecerme a los dioses es mucho mejor que vivir como esclava –respondió sin levantarse con la voz quebrada.
-No -la madre se alejó con indiferencia con un bebé de dos años en sus brazos – iré con tu hermano, tu tío te vigilará para que no escapes.
-¡Waaaa!
Los gritos y llanto resonó dentro del hogar, pero fueron ignorados, cuando la muchacha se calmó levantó su rostro para ver la sonrisa burlona de su tío.
-Tu madre me ha dicho todo. ¡Ops! ¡Lo siento! Pronto ya no será tu madre.
-Tío… ¿Necesitas algo?
-No, sólo quería ofrecerte un trato, pronto tendrás ocho años, el tiempo pasa volando y estoy seguro que podrás ofrecer hijos valientes y tan nobles dignos de tu descendencia pilí, dime, ¿Quisieras ser una de mis cihuatlalli, mi concubina? No te haré sufrir –dijo el hombre mientras le tocaba la pierna –es un honor que te ofrezco, en la próxima ceremonia establecerán mi estatus como un guerrero distinguido, puedo librarte de tu destino como esclava, sólo... necesito un pequeño adelanto.
Malintzin sentía como se le erizaba la piel, las náuseas le provocaban un gran deseo de vomitar, pero su orgullo le impedía mostrarlo.
-Lo siento tío, mi madre me ha dicho que no será posible.
La niña se incorporó y caminó rápido, tratando de alejarse del hombre, sin embargo éste la siguió con pasos rápidos, se dirigía a su habitación, pero para llegar ahí tenía que atravesar una parte del jardín que tenía parte de un río.
-Es una lástima, en fin, el hecho de vayas a ser esclava no significa que no podamos divertirnos juntos, ¿No lo crees?
-Lo siento tío, debo alistar algo de ropa.
-¡Malintzin! ¡¿Cómo te atreves a rechazarme?! ¡Tú, que pronto serás una don nadie!
El hombre tomó con fuerza a la niña del hombro, ésta, en respuesta comenzó a forcejear.
-¡Suéltame tío! ¡Me lastimas!
-¡Pronto serás una prostituta! ¡Al menos déjame disfrutar pirmero!
-¡No! ¡No quiero! ¡Alguien! ¡Ayuda!
¡Splash!
La niña calló al agua, lo último que vio antes de perder la consciencia fue la cara llena de pánico de su tío que probablemente iría por ayuda.
Cuando la niña despertó, se encontraba en un lugar descocido para ella.
-Disculpe, ¿Dónde estoy? –Preguntó con inseguridad.
-Oh, es raro que alguien pregunte en náhuatl, estamos en Oluta, ¿Cómo llegaste aquí? –Preguntó una enfermera.
(Oluta, está cerca de Painala, ¿Debería volver? Supongo que el río me arrastro, pero es extraño, según mi padrastro Oluta estaba lleno de macehuales, sólo agricultores, probablemente escondió la verdad para tener mejor ventaja, esta mujer viste extraño, pero su cama es muy suave, tal vez debería ofrecer mis servicios, si su tlatoque encargado de religión puede aceptar mis conocimientos y mis danzas, tal vez pueda establecer un trueque a cambio de dejarme vivir aquí, primero…)
-Dulzura, ¿Estás bien? ¿Te golpeaste la cabeza? –La enfermera interrumpió los pensamientos de Malintzin.
-¡Oh! Lo siento, yo vengo de Painala, lo último que recuerdo es caer al río, gracias por rescatarme.
-¡Oh! No es nada dulzura, entonces, ¿Estás perdida?
-No, sé exactamente dónde estoy.
-Bueno, en ese caso, ¿Me podrías dar el número de tus padres? Necesito avisarles que estas bien.
-¿Número? ¡Mis padres no son esclavos!
-¡¿Esclavos?! Dulzura, ¿De qué hablas? Hace años que no hay esclavitud, pero si sabes de algo, es mejor contactar a la policía.
-¿Qué es “policía”?
-Pequeña, ¿Te golpeaste la cabeza? En ese caso debo ir por el médico.
-¿Médico?
-Quién se encarga de curar heridas.
-¡Ah! ¡El tícitl! ¿En serio vendrá? No tengo como probar mi antiguo estatus pillí, en este momento soy una forastera.
-¿Pillí? ¿Cómo una noble? Dulzura, usas términos muy antiguos, tus expresiones apenas puedo seguirlas, primero deja que el médico te revise, luego hablaremos de lo demás.
Las palabras de la enfermera dejaron impactada a la niña.
(¿Mis palabras serán demasiado rígidas? A lo mejor no está acostumbrada a la etiqueta de los pillí, es normal que la mayoría de los macehuales no tengan nuestro nivel de educación, sin embargo, esto es demasiado).
-Buenas tardes pequeña, soy el médico Juan Altamirano, ¿Podrías decirme tu nombre? –dijo el médico vestido con una bata blanca, debajo se distinguían pantalones de mezclilla y tenis.
Malintzin observó con detenimiento al hombre antes de responder.
(¿Ju… an? Un nombre extraño, sus ropas también son distintas a las de un tícitl, ¿Será un impostor?)
-¿Realmente es un tícitl?
-Sí, estudié en la UNAM, tengo mi una copia de mi título en la oficina, ¿Quisieras verlo?
-¿Título? No, si eres un tícitl, ¿Dónde está la vestimenta correspondiente? ¿Por qué usan algo tan extraño? ¿Es esa su manera de honrar a los dioses?
-Pequeña, soy un médico certificado, si te molesta mi bata puedo quitármela para examinarte, ¿Eso estaría bien?
-¡Indecente! ¿Cómo piensa quitarse la ropa frente a una dama?
-¡Espera! ¡No me quitaré toda la ropa, sólo la bata! Es como quitarse un rebozo.
-¡Oh! Está bien.
Sin embargo cuando el médico se quitó la bata para mostrar su camisa a cuadros, la niña mostraba mayor desconcierto, apenada por el escándalo no se permitía exigir que la volviera a usar.
-Bien, como me dijo la enfermera te ves algo confundida, antes de empezar me gustaría comprobar algunas cosas, eres de Painala, ¿Cierto? ¿Tienes como verificarlo? Las enfermeras no encontraron que cargaras con una identificación o celular.
-Si va a Painala y pregunta por Malintzin Tenépa todos le podrán decir que soy yo.
-Entonces, eso es un no, ¿Malintzin? ¿Ese es tu nombre?
-Sí.
-¿Cuántos años tienes?
-Al finalizar la celebración Mihcailhuitl cumpliré ocho, dentro de tres años estaré lista para festejar mi mayoría de edad, tengo caderas anchas, y buen estado físico, sé que podré producir buenos herederos…
-¿Eh? ¡Espera! ¡Espera! ¿Tener hijos a los once? ¡Eso es contra la ley! ¿En qué clase de pueblo vives que ni siquiera respetan la constitución?
-¿Constitución? ¿Es como revisar mi físico?
-No… primero te revisaré, cuando acabe la enfermera Ramirez se quedará a tu lado y te explicará todo lo que deseas, necesitaré hacer una llamada, ¿Entendiste Malintzin?
-Sí…
-Bien, ahora se una buena niña y no hables, no te dolerá.
El médico primero sacó una lámpara en forma de pluma, al ver como encendía la niña se estremeció, se quedó quieta, pero su cuerpo producía pequeños temblores involuntarios, luego revisó los oídos, seguido del corazón y pulmones, luego acordándose de algo sacó su celular y le tomó una fotografía, después soltó una pequeña risa.
-No tienes por qué estar tan tensa, terminamos, parece que estás bien, pero si te sientes incómoda o descubrimos algo anormal entonces tendré que mandarte otro tipo de exámenes, como fuiste buena, te daré esto –le ofreció una paleta de caramelo sabor limón, en respuesta ella la tomó, pero sólo la miraba -por el momento descansa, iré a hacer la llamada –después salió de la habitación.
-Así que tu cumpleaños es después del día de muertos, ¿Cómo te festeja tu familia? –Preguntó la enfermera con un tono suave.
-Como el resto, danzamos al ritmo de la música y ofrecemos tributos a la tierra, cuando mi papá vivía también le hacíamos ofrecimientos a nuestro señor Xipe Tótec, decía que al nacer unas horas después del Mihcailhuitl era una bendición de él, cuando mi madre se volvió a casar ese segundo tributo no lo volvimos a realizar.
-Ya veo… tu madre, ¿Sigue viva?
-Sí.
-¿Tienes más familia? Mencionaste un padrastro, ¿Alguien más?
-Un hermano de dos años.
-¿Los extrañas? ¿Quieres volver con ellos?
-¡No! ¡Por favor! ¡Puedo trabajar! ¡Soy buena con el tejido y la danza! ¡Si pudiera hablar con el tlatoque entonces tal vez podría explicar mi utilidad! ¡Si el tlatoque no está disponible entonces un Huehue podrá escucharme!
-¡Tranquila Malintzin! ¡Tranquila! El tlatoque o gobernador no se reúne con nosotros para asuntos tan triviales como encontrar a un niño perdido, los ancianos tampoco deciden si te puedes quedar o no…
-No puede ser… entonces, ¿Sólo me queda ser vendida como esclava?
-¡Esclava! ¡Por Dios! ¡Eso está prohibido! ¡Este caso es más grande de lo que pensábamos! ¡Debo informar a alguien! Te dejaré sola un momento, puedes jugar con mi celular –la enfermera sacó su celular, desbloqueó la pantalla y se lo entrego –a mis sobrinos les encanta este juego –señaló un ícono en la pantalla sin darse cuenta de que la niña se había paralizado –en seguida vuelvo.
(¿Qué es esto? Es muy blando para ser una roca, parece que ilumina algo, pero su brillo es menor que una antorcha, muestra cosa extrañas, pero prefiero el paisaje de la montaña, sí esto es algo inútil, curioso, pero inútil, tal vez lo carga por la fascinación de las pinturas, que para mi gusto tampoco son tan llamativas, la pintura que realizó Macuil se veía mejor, la dejaré por allá).
-¡Aaaa! –El teléfono produjo algo de música -¡Es un embrujo! ¡Señor Tezcatlipoca por favor salva a tu humilde sierva! –se arrodilló en el piso -¡No funciona! ¡Debo hacer un sacrificio para calmar su ira! ¡Señor Tezcatlipoca por favor calma tu ira! Aunque no soy guerrera puedo ofrecerte mi corazón, me dirigiré al templo más cercano ¡Lo siento! Es por no haber aceptado mi destino como esclava.
La niña se levantaba cuando llegó la enfermera corriendo.
-¡Malintzin! ¿Estás bien…? ¿Por qué estás en el piso?
-Para calmar la ira del señor Tezcatlipoca, ¡La música fantasmal sigue presente! ¡Tal vez pueda calmarlo con mi corazón! ¡Debo irme!
-¡Tranquila! ¡Tranquila! La música no es un embrujo, la quitaré, la quitaré, ¿Sí? Sólo tranquilízate –la enfermera tomó con lentitud el celular y quitó la melodía –listo, ya quedó, la música cesó, la melodía provenía de mi celular, no era un embrujo o encantamiento, lo único bueno de la llegada de los españoles fue su tecnología.
-Entonces, ¿Usted es aprendiz de cihuatla-macazque?
-No, no soy una sacerdotisa o algo así, esto es muy común, ¿En tu comunidad no había al menos una persona con celular?
-¿Para qué sirve? No se ve muy útil.
-Mi niña, aunque no lo hayas usado la mayoría saben qué es, ¿Acaso vivías bajo una roca? Mira un celular sirve para…
La enfermera pasó varias horas explicándole a la niña las funciones y uso de un celular, lo cual le hizo cuestionarse si Malintzin en realidad tenía cerca de ocho años y no cerca de ochenta. Por el contrario la niña se mostraba fascinada ante el objeto que consideró inútil, su armoniosa conversación fue interrumpida por el médico que volvió.
-Lamento la tardanza, hubo algunos problemas, Malintzin hay un señor policía que quiere hablar contigo, pero antes debo realizar un último examen para descartar una contusión, el equipo está listo, la enfermera nos acompañará, vamos.
Durante la tomografía la niña se veía más nerviosa que antes, afortunadamente el proceso termino rápido, de nuevo en la cama se acercó un policía, éste realizó preguntas similares a las del médico mientras anotaba todo en su celular.
-Para finalizar, jovencita, ¿Podrías decirme tu dirección?
-Painala.
-¿Qué parte de Pinala? ¿Colonia? ¿Calle? ¿Número exterior? ¿Referencias?
-¿Qué? ¿De qué habla?
-Si no sabes tu dirección, pequeña, ¿Recuerdas que hay por ahí? ¿Qué hay alrededor de tu casa?
-En la colina de mi casa hay un gran árbol huanacaxtle, cerca de mi lugar de descanso una vertiente de río, en las afueras hay una plantación de maíz, tienen una longitud de cientos milcocollis.
-¿Milcocollis? ¿A cuánto equivale eso? –Preguntó el policía.
-Un milcocolli es un milcocolli.
-Me refiero a la equivalencia en metros o kilómetros.
-¿Qué es eso?
-¿Vas a la escuela?
-Iba al calmécac, pensaba en cambiar al ichpochcalli, pero mi madre tenía otros planes…
-Investigar escuelas llamadas calmécac –susurro el policía -¿Sabes el nombre del director?
-¿Director?
-El líder de la escuela.
-¿El temachtiani? Tlacaélel.
-Con ese nombre seguro lo encuentro, gracias, supongo que esto será suficiente, pero una última cosa, necesito que vengas para indicarme dónde vives, si tus padres quieren venderte, mi compañero y yo los detendremos.
-¡Muchas gracias! Se lo agradezco mucho, pero antes de partir… ¿Podría darme algo de agua para el camino? Necesito prepárame para el viaje.
-¿Qué necesitas?
-La caminata será agotadora, calculo que llegaremos cerca del anochecer.
-Pequeña, el viaje en auto dura treinta minutos, vamos, no quiero que nos anochezca.
-Se la encargo poli –dijo la enfermera.
-No hay problema.
-Poli, los resultados mostraron que está bien de su cabeza, pero no podemos descartar otras posibilidades, aún sabemos poco del cerebro, muchas de las expresiones de Malintzin son… peculiares, tenga paciencia.
-No se preocupe doc, es nuestro trabajo.
Malintzin se sorprendió aún más con la presencia del auto, el cambio fuera del hospital la paralizó, los edificios, las personas, el transporte, todo había cambiado, su mundo era diferente, los policías la subieron a la patrulla sin pensarlo mucho, uno ofreció una disculpa por subirla en la parte trasera, sin embargo, ella estaba tan sorprendida que casi no registro las palabras, sólo asintió mientras trataba de asimilar la nueva realidad.
Al llegar a Painala la niña que se encontraba tensa todo el camino se tensó más, la patrulla avanzaba lentamente, los policías le pedían que si veía algo reconocible los detuviera, sin embargo conforme avanzaban los minutos nada era igual a la memoria que tenía de esa mañana, cuando estaban por rendirse, Malintzin al fin habló.
-¡Esperen! ¡Creo que es por aquí! –Gritó la niña.
-¿En serio? –Preguntó un policía al notar lo desolado del lugar.
-¡Sí!
-Ramiro, tranquilízate, es una operación de reconocimiento, es normal que este desolado, debemos saber si realmente hay una red de trata por aquí -comentó el segundo policía hablando en español.
-Disculpe, ¿Puede repetir lo que dijo? No entendí nada.
-No te preocupes pequeña, es cosa de adultos.
-¡En tres años seré una adulta!
-¡¿Eh?! ¿Tienes quince? ¡No lo pareces! –Habló sorprendido el policía que no escuchó al médico.
-Tengo casi ocho.
-Pequeña, sólo serás legalmente una adulta a los dieciocho, el médico mencionó algo de tener hijos a los once, aunque existen esos casos, es riesgos, se recomienda médicamente tener hijos después de quince hasta los cincuenta, personalmente creo que es mejor de entre veinte y treinta, pero eso será tu decisión, no de nadie más, si alguien te fuerza es una violación y es ilegal ¿Entendiste?
-Sí…
La cantidad de información que recibía hacía que Malintzin se sintiera cada vez más insegura, pero seguía su camino esperando ver un paisaje familiar, desafortunadamente las plantas crecían desmesuradamente, algunos caminos se veían rotos o abandonados.
-Carlos, esto, ¿No iba hacia…?
-Esperemos un poco más.
La niña pareció reconocer algo y corrió hacia una dirección específica.
-¡Espera!
-¡Espera! ¡Por ahí…!
Cuando Malintzin paró vio un lugar en ruinas, no había casas alrededor, todo lucía demacrado, sus nervios al fin se relajaron y soltó un grito acompañado por llanto desgarrador.
-¡Tranquila niña! ¡No pasa nada!
-¡Sí! ¡Él tiene razón! Los delincuentes están a la orden del día, es normal que hayan huido en cuanto notaron que no estabas.
-Es extraño que escogieran su guarida en antiguas ruinas nahuas, pero no es impensable, ¡Los atraparemos pronto!
-¡Cierto! Si nos ayudas con un retrato hablado será más fácil atraparlos, ¿Qué dices?
-Es… impo… sible… no… están… de… sapa… re… cidos…
A pesar de los intentos de los policías por que la niña hablara, no lograban hacer que cooperara, sin opción la llevaron a un orfanato cercano.
Los primeros días en el orfanato Malintzin se sentía sola y desconectada, afortunadamente la presencia de otros niños y profesores la ayudaron a salir de su caparazón, ellos le ayudaron a entender la situación actual, además le respondían todas sus preguntar sin molestarse o evadirla, los policías la visitaban seguido para saber si había cambiado de opinión, pero al encontrarse siempre con su negativa no podían obligarla.
La fascinación de la niña aumentaba cada día, pronto aprendió a vestirse como el resto, en la escuela también le enseñaban las bases para aprender otras lenguas, como el maya y el español, pero lo más importante: auto respeto, ella quiso contribuir a la comunidad así que les enseño algunas técnicas de tejido y danzas que se consideraban perdidas, cuando la inyectaron contra el tétanos y la influenza no podía creer lo que escuchaba no las razones del por qué, por primera vez se comportó como una niña normal que se negaba a inyectarse una segunda vez. La celebración de su cumpleaños fue distinta, pero lo apreció tanto como cuando vivía su padre biológico, la comida era otro tema que le encantaba, pronto aprendió nuevas recetas, recuperó su sonrisa y la esperanza.
Malintzin no creía que la vida podía ser mejor, cuando un día cayó y se pegó la cabeza con una roca, perdió el conocimiento, cuando abrió los ojos lo primero que vio fue a un tícitl.
-Niña, en serio tienes fortuna con el señor Xipe Tótec, estuviste inconsciente por doce días, iré por tu madre.
Malintzin, no respondió, pero la agonía la invadía nuevamente, no se sorprendió que después de casi soñar un año en el paraíso del Tlalocan sólo equivaliera a doce días en la realidad.
-¡Al fin despertaste! ¿Sabes lo que nos costó traerte con el tícitl? Afortunadamente no parece que tengas defectos en tu rostro, tu tío nos dijo que te lanzaste al río, para compensar los gastos dejarás tus prendas, es lo mínimo que puedes hacer.
Malintzin no dijo nada, sabía que su destino como esclava estaba sellado, así que decidió que la descartaban, ella también los descartaría a ellos, no le volvió a dirigir la palabra a su familia.
Cuando la vendieron con los mayas, Malintzin se fue labrando su propio camino, los mayas tampoco eran merecedores de sus sentimientos, pero les tenía estima, para facilitarse la vida se hizo más útil, gracias a las bases que aprendió en otra época pronto pudo dominar la lengua; se hizo valiosa ante sus nuevos dueños, lo suficiente como para ser regalada como alto tributo ante los visitantes llamados “españoles”, ellos la renombraron Marina.
Con su confianza destrozada por segunda vez, decidió ayudar a los españoles que le mostraban una sonrisa, la cual le recordaba al lugar que alguna vez visitó y con el que soñaba con frecuencia.


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