Laberinto (de emociones) 

La música mas reconocible del mundo en su comienzo, el caballo alado de TriStar, y la lechuza que vuela y sobrevuela los títulos… Vuelvo a ser un niño de 9 años entrando al cine con mi tío, enamorandome a primera vista y para siempre de Sarah, de su mirada, de su pelo, de sus caprichos y su pase de niña a adolescente.

Los títeres de Jim Henson se sienten tan reales! El set, el laberinto en si, en la época en que no había el mundo digitalizado de hoy. Todo era a mano, real, pintado, corpóreo.

Y ese primer plano en la habitación de Sarah, con las fotos de su madre, y todo su mundo que se verá a lo largo de la película. Una excelente opción, que tiene un gusto a nostalgia, ternura y diversión absoluta!

Las canciones de David Bowie son pegadizas y misteriosas. Y el planteo es tan simple: si querés recuperar lo que te quitamos, tu hermanito, deberás buscarlo en el centro del laberinto. Sólo 13 horas para hacerlo, y comienza la aventura.

Sin pausa, y a un ritmo vertiginoso Sarah ingresa al laberinto real, y a su laberinto de emociones típico de su edad. Para ella todo es injusto, todos están contra ella, y a la vez no tiene ni temor ni verguenza en jugar, en correr y en conocer nuevos personajes, que ella lo sabe, quizá sea la última vez que los vea para jugar, para imaginar y para compartir.

Me imagino una Sarah adolescente muy conflictiva, y una Sarah adulta y mamá que nuca dejó de jugar, y que le presenta a sus hijos un mundo de magia infinita.

Las secuencias pesadillescas en el laberinto, son realmente perturbadores, pero allí está el humor para salvarnos de tener mucho miedo… Las cabezas gigantes, el pozo lleno de manos, los títeres que juegan con partes de su cuerpo, la títere acumuladora…. Todos rasgos reconocibles en personas, y como parte misma de cada uno de nosotros…

Y ni hablar de ese final con escaleras que no van a ningún lado, un mundo que flota, y que gira y da vueltas sobre sí mismo.

Cuando Sarah enfrenta por primera vez un mundo sensual y sexual en ese baile de máscaras, no se siente incómodo, se siente nuevo, misterioso y atractivo. No por nada ese mundo está envuelto en una bola de cristal, y apareció por la mordida de una manzana (del deseo? manzana de Blancanieves?)

Todo eso lo vemos en la mirada de esa gran actriz que es Jennifer Connelly, y en esa bestia pop de David Bowie, que genera rechazo y atracción a la vez, en Sarah y en el público.

Confieso que debo haber visto Laberinto unas 20 veces en mi vida. En el cine la ví doblada al español (algo impensado en mi yo adulto) Pero así y todo fue tan disfrutable e impactante!

Recomiendo que las nuevas generaciones se acerquen a lo real y mágico de “Laberinto”

Y a nosotros, “adultos” también… Porque a pesar de que los efectos especiales en algunas secuencias han quedado demodé, la película ha envejecido excelentemente.

Una joya!

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