Mary Shelley y los motivos feministas en la génesis de Frankenstein 

Mary Shelley y los motivos feministas en la génesis de Frankenstein

La película Mary Shelley (Haifaa al-Mansour, 2018) ofrece una lectura feminista del proceso creativo detrás de Frankenstein. Más que centrarse en el mito de la criatura, la obra cinematográfica retrata a Mary como una joven mujer que, en un mundo literario dominado por hombres, lucha por afirmar su voz. Puede afirmarse que el filme convierte el gesto de escritura en un acto de resistencia contra las limitaciones de género de principios del siglo XIX.

En una de las escenas clave, Mary afirma: “I have a story to tell, and my voice will be heard”. Esta frase posee un potencial interpretativo desde la lectura feminista que Anne K. Mellor propuso en los años ochenta quién señalaba que la novela de Mary Shelley “representa la exclusión de la mujer de la creación cultural y científica, al tiempo que la denuncia” (Mellor, 1988, p. 115). La película, al enfatizar la falta de reconocimiento inicial a Frankenstein, publicado anónimamente en 1818, subraya la dificultad histórica de que una mujer fuera considerada autora legítima en el ámbito intelectual de la época.

Es destacable cómo se representa en el filme el motivo de la maternidad y la pérdida tanto en su itinerario biográfico como en la consiguiente plasmación por parte de Shelley de tal motivo, en el área ficcional.

Mary perdió a varios hijos en la infancia, y en la película esas pérdidas son aludidas como fuente de dolor creativo. Sandra Gilbert y Susan Gubar (1979) interpretaron esta dimensión como un aspecto central del feminismo literario: “la criatura de Víctor Frankenstein puede leerse como el hijo monstruoso de un parto masculino que busca desplazar la maternidad

femenina” (p. 223).

El filme propone visualizar este conflicto cuando Mary observa que la creación de vida sin mujeres no es solo una metáfora científica, sino también un reflejo de su propia condición marginalizada como escritora y madre.

Este gesto de resistencia conecta con lo que Silvia Federici denomina la “expropiación del cuerpo femenino” en la modernidad. En Calibán y la bruja, Federici explica cómo el capitalismo emergente construyó la subordinación de las mujeres, privándolas de su capacidad de crear y controlar sus propios cuerpos (2004, p. 28).

En la película, Victor Frankenstein encarna precisamente esa usurpación: pretende crear vida sin mujeres, del mismo modo que la ciencia moderna se apropia de una función históricamente femenina.

De manera complementaria, la mirada de Lina Meruane resulta iluminadora. En Contra los hijos (2018), la escritora chilena discute las presiones sociales que reducen a las mujeres a la maternidad como destino obligatorio.

En diálogo con Mary Shelley, se lee a Frankenstein como una obra que dramatiza el dilema: ¿qué ocurre cuando la maternidad es arrebatada, ya sea por la muerte, por la ciencia bajo sesgo masculino o por las normas sociales hegemónicas?

La Mary del filme se resiste a ser definida únicamente por su rol maternal, y reivindica su derecho a ser autora, creadora de mundos e imaginaciones, algo que resuena con el “derecho a no tener hijos” que Meruane defiende como acto de emancipación.

Además, el filme establece un contraste entre Percy Shelley y Mary. Mientras Percy goza de privilegios como poeta reconocido, Mary debe firmar en silencio y aceptar la invisibilización de su nombre. Este aspecto dramatiza lo que Gilbert y Gubar llamaron el “techo de cristal literario” de la época: “la mujer que escribe es una anomalía, siempre en tensión entre la domesticidad y la imaginación” (1979, p. 17).

Finalmente, la elección de Haifaa al-Mansour, primera mujer directora de cine en Arabia Saudita, para llevar adelante la película es un gesto que multiplica la lectura feminista: una cineasta contemporánea que, desde otra cultura eminentemente patriarcal, representa a una escritora que en el siglo XIX logró desafiar las restricciones de género.

Por lo expuesto, la película no sólo narra la historia de Mary Shelley, sino que se convierte en un reconocimiento a la lucha por la autoría femenina y la posibilidad de que las mujeres cuenten sus propias historias.

Referencias Bibliográficas

Federici, S. (2004). Calibán y la bruja: Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Traficantes de Sueños.

Gilbert, S., & Gubar, S. (1979). The Madwoman in the Attic: The Woman Writer and the Nineteenth-Century Literary Imagination. Yale University Press.

Mellor, A. K. (1988). Mary Shelley: Her Life, Her Fiction, Her Monsters. Routledge.

Meruane, L. (2018). Contra los hijos. Random House.

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