Introducción
El policial definitivo. El duelo de titanes. El (no) encuentro entre dos de los actores más importantes del momento. La película que hace 30 años sigue siendo consideradas una de las mejores del género, o del cine en definitiva. Aclamada en su estreno y redescubierta a través de los años. Las nuevas generaciones se maravillan con ella y siguen confirmando su vigencia.
“Fuego Contra Fuego” (o simplemente, “Heat”) fue la remake que Michael Mann hizo de su propio telefilme “L.A. Takedown” (1989), que es prácticamente el mismo argumento pero sin la grandeza cinematográfica que resultó el clásico de 1995.
Mucho se ha dicho, escrito y rumoreado, principalmente que los actores Al Pacino y Robert De Niro comparten protagonismo pero nunca se cruzan en pantalla (que en parte es cierto), aludiendo una leyenda urbana que ni siquiera se cruzaron en el set (aunque hayan fotos que lo comprueben y entrevistas a lo largo de los años), pero verla es una verdadera experiencia por todo quien aprecie un guion sólido e inteligente, una puesta en escena opaca como elegante y un gran puñado de escenas memorables.
¿Es “Fuego Contra Fuego” una obra maestra? Les doy 5 razones para comprobarlo.
1 - El retrato de la ciudad de Los Angeles
El film abre con un tren arribando a la estación y de él sale Neil McCauley (De Niro), un personaje misterioso que a los pocos minutos se revelará como una especie de lobo sigiloso, infiltrándose en edificios y cambiándose de uniforme. El contraste en la presentación de Vincent Hanna (Pacino) es viéndolo besándose apasionadamente con su mujer por la mañana, antes de ir al trabajo. También, enseguida, se convertirá en una bestia iracunda, explosiva, como un león que acecha su presa, o como debe ser un policía que atrapa criminales.
Ambas introducciones de los protagonistas son análogas a la ciudad dónde se desarrolla la historia: Los Angeles. Un lugar que aunque lo veamos sucia y oscura o iluminada por la fulminante luz del sol, siempre se siente como una selva. Todos están en búsqueda de su alimento o a merced del animal más poderoso. Un escenario ideal para un cuento del gatos persiguiendo ratones.
2.1 - Cómo tener a Pacino y De Niro juntos, pero separados
Hay tres secuencias claves en que Hanna y McCauley están juntos en tiempo como espacio, sin contar la pequeña trampa en que cae la ley al ser fotografiados por el ladrón o el caótico tiroteo a la salida del banco.
La primera es la escena en que están en medio de un atraco por la noche y la policía, avisados de antemano, están esperando el momento justo para arrestarlos. Presten atención a la sucesión de planos una vez que Neil escucha el sonido que lo alerta de que algo anda mal.
¿Qué podemos interpretar? Es obvio que ambos personajes no están en el mismo espacio físico, pero el montaje como los encuadres idénticos dan la ilusión que están mirándose a los ojos en ese mismo instante.

Es una brillante manera cinematográfica de “enfrentar” a dos antagonistas, que todavía no se vieron cara a cara, para dejarnos bien en claro que ellos son el enemigo del otro, aun sin saberlo.
2.2 - Cómo tener a Pacino y De Niro juntos, sin regodearse
El siguiente momento en que se cruzan es cuando Hanna intercepta a McCauley y, sin tener razón aún para llevarlo preso, le invita un café.
La gran escena de la película, en la que todos deducimos que están uno enfrente del otro, es en realidad un truco de montaje. En definitiva, si uno presta atención, nunca están en un mismo plano ambos. No hay toma de establecimiento con ambos de perfil, solo planos y contraplanos que muestran a uno de frente y otro de espaldas.
¿Por qué Michael Mann, teniendo a dos artistas de semejante presencia, no se dio el lujo de dedicarles un plano juntos? Simplemente, porque lo pide la historia. Estos personajes, aunque estén estableciendo una charla cordial, siempre van estar divididos por sus motivaciones. Uno es policía, el otro es ladrón.
Deben estar separados y eso es lo que hace el lenguaje cinematográfico. Pero si se fijan bien, hacia el final de la escena en la que los encuadres se van cerrando más a los primeros planos de cada uno, notaremos que cuando vemos a Hanna todavía está la espalda de McCauley, pero no sucede lo mismo en el plano correspondiente.
Es porque Hanna, el hombre de la ley, siempre debe considerar la posibilidad de atrapar al criminal (aunque lo más probable es que el otro nunca se lo permita en vida), pero McCauley, diciéndoselo explícitamente, sabe que es matar o morir. Por eso Hanna no aparece en su encuadre. No hay otra opción.
2.3 - Cómo tener Pacino y De Niro juntos, finalmente
En el desenlace, estos personajes que siempre estuvieron a la distancia, pisándose los talones y que nunca llegaron a tocarse, finalmente se enfrentarán. ¿Cómo? Con sangre, por supuesto.
Serán las balas del arma de Hanna las que perforarán el cuerpo de McCauley, resultando en una herida mortal las que en definitiva los unirá. Después de todo, él no volvería a ser atrapado, entonces la muerte era la única salida que ambos, inconscientemente, comprendían.
Y allí, en ese instante, los opuestos se darán la mano. No hay nada porqué luchar ni razón por la cual correr. Es reconocer al otro como un ser humano, hasta su último aliento.
Entonces Michael Mann los encuadra juntos, aunque uno esté muerto de frente a cámara y el otro dándonos la espalda, mirando hacia el cielo en las afueras de un aeropuerto. 
Comenzamos con un tren llegando por tierra, pero quizás la única salida de esa jungla es ascender a los cielos.
3 - Un reparto de secundarios imponentes
“Fuego Contra Fuego” se sostiene por el peso de sus dos protagónicos, pero es un film coral. Hay varios personajes de ambos lados de la ley en los que se les dedica mucho tiempo de construcción y desarrollo.
Tenemos a Chris (Val Kilmer), el colega de Neil, que transita un tortuoso matrimonio mientras intenta ser la fiel mano derecha de su amigo.
Hay un misterioso maleante llamado Waingro (Kevin Gage), que se suma a un atraco de la banda casi improvisadamente y termina siendo el villano de la historia de Neil, así como éste es el “villano” en el relato de Hanna.
Por un buen tiempo seguiremos a Donald (Dennis Haysbert) sin saber qué papel jugará y terminará siendo un viejo colega de Neil que morirá en el tiroteo crucial. Así como llega, se irá.
No hay personajes que estén menos o más de cinco minutos en pantalla que no deje una huella. Mencionarlos a todos merecería un artículo aparte.
4 - El mejor tiroteo en la historia del cine
Habrá muchísimos ejemplos que entrarán en el debate, pero creo que nunca se vio una secuencia tan intensa, cruda y real como la de “Fuego Contra Fuego”. La vi en el cine y todavía recuerdo cómo me tronaban los oídos con los disparos.
Sin música incidental, solo ráfagas de fuego, gritos y metales perforados. Una batalla sanguinaria entre bestias por la supervivencia.
5 - Tratar el género como la vida misma
El gran triunfo de esta película está en sus grises. No hay personajes buenos ni malos, solo personas con motivaciones, anhelos y urgencias.
Como diría José Ortega y Gasset: “el hombre y sus circunstancias”.
Entre el amor y la muerte, lo único que nos diferencian son los rangos. Algunos están del lado de la ley y otros elijen caminos cuya moral es ambigua, pero no son tan terribles como quienes ocupan cargos más ejemplares.
“Fuego Contra Fuego” es un policial en sus mecanismos, pero es un drama humano en su esencia. No abusa en estereotipos porque no recurre a ellos. No hay polos opuestos en dónde pararnos y sentirnos cómodos. Todos tienen su lado oscuro y también una luz que agracia.
Conclusión
Las conclusiones están a la vista. Saquen las suyas.
¿Dónde verla?
“Fuego Contra Fuego” está disponible para ver en Netflix, Disney Plus y Prime Video.




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