LA PATADA DE GRUYA QUE NO DI... 

Tenía catorce años cuando vi esta película Karate Kid 1, el mundo no era más que un pequeño pueblo de clase media donde los sueños se veían en la pantalla grande. Fue en un cine con olor a asientos viejos de madera donde vi por primera vez a Daniel LaRusso, un chico que no solo se parecía a mí, sino que tenia problemas como uno. Él venía de un lugar distinto a Los Ángeles, yo de México. Su vida no era un lujo y su madre luchaba por el. En mi caso, mi padre era un hombre trabajador que se partía el lomo.

La película me golpeó justo en el centro de mis anhelos adolescentes. Estaba la chica ideal. Mi Ali Mills, no era rubia ni jugaba al tenis, pero era la más hermosa que mis ojos habían visto, y como la de la película, era inalcanzable. Su novio era un tipo mayor, un "Johnny Lawrence" de la vida real que la miraba con una posesión silenciosa, esa que te hace saber que ni siquiera vale la pena intentarlo. A este tipo nomas lo veía en la calle, era un vago y era el que le gustaba usar tenis nuevos y vestirse bien siempre.

Y luego estaba el kárate. En mi época, el kárate no era lo que vemos hoy. Era una serie de movimientos rígidos y disciplinados que aprendíamos con cinturones de colores, pero no había filosofía, no había un Señor Miyagi que te enseñara que la defensa más grande es la que evitas. No había patadas voladoras con estilo de MMA ni llaves de sometimiento. El kárate que yo conocía era un simple deporte; el de la película, era una forma de vida.

Crecer es el fin del sueño. A los veinte años, dejé mi pueblo, ese lugar donde la chica inalcanzable vivía y el “malo” seguía siendo el rey de su barrio. Me fui del país en busca de algo más, sin un mapa ni un Miyagi que me guiara, solo con la idea de que la vida real no se ganaba con un torneo de kárate, sino con el trabajo duro y con la experiencia.

Y en ese camino, conocí a mi verdadera Ali Mills. No la conquisté con una patada de grulla. La conocí mientras ambos nos partíamos la espalda en un trabajo. Ella no tenía un novio mayor que la protegía, y yo no era el "bueno" de la historia. De hecho, a veces, para llegar a donde estoy, tuve que ser un poco el malo, aprendí a bailar, a tomar, a fumar y a ser romántico. Tuve que tomar decisiones difíciles, también partí corazones y también bese muchas veces. Pero al final, el resultado fue real, y lo que gané no fue un trofeo de kárate, sino una vida.

Años después, regrese a mi barrio a visitar y reconocí a mi chica inalcanzable pero esta vez estaba casada con una persona muy normal, un gordito con mis misma características, vi también al tipo rudo de mi niñez pero esta ves supongo no le iba tan bien y entonces comprendí que solo fue una etapa de mi vida.

Cuando ya fui padre, decidí que mi hijo tenía que ver Karate Kid. Nos sentamos juntos en el sofá, y mientras yo revivía cada escena, él la veía con ojos nuevos. La escena del pulido y del encerado ya no era una simple lección de kárate para mí, sino un recuerdo de mi propio viaje, de los años en los que tuve que hacer tareas tediosas para lograr mis metas y aprender. Le enseñé que la película no era solo una historia de un chico que se defiende, sino un manual de cómo enfrentar la vida.

La diferencia es que él tendrá más herramientas que yo. A una edad temprana lo inscribí en Tae Kwon Do, una disciplina que lo ha hecho más seguro de sí mismo. Y aunque no tengo idea de cómo le va en el tema de las novias, por lo que veo en sus reuniones de amigos, creo que a él sí le irá mejor. A él no le hará falta un Señor Miyagi; ya tiene un padre que lo comprende y aconseja, y una historia de fondo que le conté, la de un niño que se enamoró de la chica de sus sueños y paso por muchos rechazos con las novias de niño. Aunque nunca gané un torneo de kárate, el camino de la adolescencia a la madurez fue mi mayor triunfo. Entendí que, a veces, no es necesario ser el chico guapo, sino el que lucha por lo que quiere, debes aprender a tener paciencia y siempre escuchar a los mayores, valorar la amistad y recordar que no siempre el dinero lo consigue todo.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 4
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.