La noche olía a gasolina, a fritanga barata y a humo de cigarros mezclado con otras drogas. En una esquina del centro de la Ciudad, entre bolsas de plástico que revoloteaban como fantasmas, un muñeco de pelo rojo despertó sobre el pavimento. Sus ojos brillaban como canicas bajo la luz amarilla del poste. Vestía lo de siempre: un overol a cuadros y esa sonrisa que nunca supo borrar.
—¿Dónde estoy? —murmuró Chucky, llevándose la mano de plástico a la frente, como si tratara de recordar algo.
El único sonido era el de una televisión encendida en una fonda cercana. Escupía imágenes rápidas y titulares crudos: “Otro sospechoso… asesinato de menores… asalto con rehenes… torneo ilegal de perros… venta de órganos humanos… ejecución a la media noche en vivo” Cada palabra se clavaba como una espina en el pecho de hojalata del muñeco. Sorprendido por la crudeza de las noticias, se acercó más y vio en la pantalla cómo contaban que ya eran cien los niños marcados por un asesino. No comprendía del todo los números, pero entendió el dolor.
Del borde de la acera, emergió una silueta. Otro muñeco, apenas más alto, con la cara menos arrugada, el cabello teñido de negro y ropas oscuras que lo volvían aún más siniestro. Sus pasos eran firmes, y cuando habló, su voz sonó como un eco en la madrugada: la misma voz de Chucky.
—Te necesito —dijo el nuevo Chucky —. Ya me cansé de buscar a uno de nosotros que haga las cosas bien. Todos fracasan. Pero revisé tu corta vida, enano… se que fuiste un asesino, pero también vi alegría, odio, rencor, envidia y lo más importante lágrimas de amor. Por eso, aunque sé que fuiste un asesino, necesito tu ayuda. Si fallamos, toda la vida desaparecerá en tu universo.
Chucky tragó saliva, soltó una carcajada nerviosa y murmuró con los ojos húmedos:
—¿Por qué yo? ¿Por qué debo salvar este mundo si todos me odian? Ademas soy un asesino profesional y porque no recuerdo nada?
El Chucky del otro universo levantó un pequeño reloj de pulsera. En él estaban grabadas imágenes de su familia perdida, y guardaba un video de una guerra devastadora donde todos sufrían. Luego abrió su pecho y dejó al descubierto un corazón mecánico, imitando la fuerza de un corazón humano. También corrió su capa y mostró las cicatrices que marcaban su cuerpo, casi tan real como las de el, solo que esta vez mostraban rasgos de su ultima batalla.
Con la voz cargada de una extraña fragilidad, confesó:
"También yo fui un asesino. La sangre me cubrió tantas veces que pensé que el camino de regreso estaba sellado para siempre. Pero un día, descubrí que podía amar. Tuve dos hijos al igual que tu, intenté salvarlos diez veces y en cada intento, solo encontré el fracaso. Ni siquiera mis otras versiones, mis "yo" de distintos universos, fueron mis aliados; ellos también me apuñalaron por la espalda. Por eso no tienes memoria completa... porque ahora solo quedamos dos. Cada vez que uno de nosotros muere, nuestra memoria colectiva se desvanece, como si un hilo nos uniera a todos."
Sus ojos, fríos y metálicos, parecieron brillar con un rastro de dolor.
"Esa es la razón por la que apenas recuerdas. Y si sigues vivo, es porque eres el más fuerte o el más inteligente de los que quedan. Al final", concluyó con una amargura que helaba el aire, "todo camino lleva al mismo lugar: la destrucción de tu universo. Y aunque creo que ya no podre salvar el mio, mi esfuerzo tendrá razón de ser si logro que tu salves a tus dos hijos. El Andy de mi universo intentó darme esperanza, mostrarme otro horizonte... logro despertar en mi el valor para iniciar esta última oportunidad.
Entonces sacó una lista y la desplegó frente a él: diez nombres, diez rostros que aparecieron en la pantalla como manchas de tinta. Personas cuya muerte, aseguró, podría cambiarlo todo: políticos multimillonarios y corruptos, líderes de redes criminales, magnates de empresas ilegales que lavaban dinero y funcionarios poderosos que encubrían abusos. No era una venganza ciega; era una poda quirúrgica para arrancar de raíz lo más podrido del mundo.
Entonces descansare en paz si se que lograste salvar a tus hijos, pero no estarás solo —añadió—. Este reloj te permitirá abrir un portal una vez al día para escapar. Y también te doy esta arma. —Le mostró una pistola diminuta, con balas que brillaban como láser—. Pero recuerda: el arma la eliges tú.
Chucky miró la pistola, sonrió y sacó con orgullo su viejo cuchillo.
—¿Y el Andy de mi universo? —preguntó con cautela, ese Andy también va a querer quemarme.
El Chucky del futuro esbozó una sonrisa nostálgica.
Tu Andy esta muerto, fue asesinado hace 1 año en una marcha contra el gobierno de tu universo. Pero mi Andy es distinto, es mi amigo. Me enseñó todo lo que sé del tiempo y la ciencia. Por eso el está aquí, perdido todo, esposa, hijos, todo. Por eso abandono mi universo para poder preparase a tu llegada. Tenemos 30 días antes de un evento catastrófico que borrará todo. Si no lo detenemos, no habrá marcha atrás.
De repente, el Chucky del futuro presionó el reloj. Un zumbido, un destello cegador… y desapareció.
Chucky quedó solo en la calle oscura y ruidosa. De entre las sombras apareció un hombre: casi treinta años, figura atlética, mirada firme. Llevaba una caja con herramientas y un chaleco lleno de parches.
—Amigo —dijo tendiéndole la mano—. Es tu día de suerte. Hoy tendrás la oportunidad de ser algo más que un muñeco temido. Tú salvarás a tus hijos, y yo salvaré a mi familia de este universo.
Vamos, empecemos con el primero de la lista.
Chucky rozó la mano humana con su frío metal y esbozó una sonrisa distinta. Ya no era la mueca burlona de siempre; ahora había decisión en ella, casi un atisbo de propósito.
En ese instante, la pantalla del televisor cambió sola de canal. Un nuevo titular apareció con letras rojas que parpadeaban como sangre digital:
“Hoy, a la medianoche, en vivo y como evento de pago: el castigo a Leprechaun, somos el único canal que trasmitimos todos los sábados el castigo al duende".
Chucky exclamo, espera, desde cuando lo castigan a ese enano, Andy le dijo desde hace 5 años lo tienen en un manicomio.
Entonces, Chucky sonrió y respondió, antes del primero de tu lista , necesitamos refuerzos.


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