Mustafa 

Pasaron siglos desde que Mustafa desapareció misteriosamente de Roma. El Imperio cayó, los bárbaros arrasaron sus ciudades y Europa se sumergió en la oscuridad de la Edad Media. Sin embargo, en los monasterios más antiguos se susurraba una leyenda: “El centurión de los ojos verdes volverá cuando la humanidad esté perdida.”

En el año 1099, durante las Cruzadas, los caballeros de Jerusalén encontraron a un hombre extraño entre las ruinas del desierto. Vestía una armadura desconocida, con grabados que parecían brillar bajo el sol, y portaba una lanza que ningún herrero de Europa podía forjar. Era Mustafa, inmortal, rejuvenecido como si el tiempo no hubiera pasado.

Se infiltró en las órdenes militares, ganándose el respeto de templarios y hospitalarios. Con su visión estratégica transformó a los caballeros en un ejército casi invencible, aplicando otra vez sus conocimientos alienígenas. Sus enemigos lo llamaban “El Guerrero de la Estrella”, porque en las batallas su lanza ardía como fuego celeste.

Pero Mustafa no buscaba solo guerras santas: buscaba la reliquia que podía reparar su nave estelar, perdida desde los días de Roma. Esa reliquia estaba escondida en los subterráneos de Jerusalén, bajo el antiguo Templo de Salomón. Algunos dicen que fue él quien guió a los templarios para excavar allí en secreto.

Cuando estuvo a punto de recuperar el artefacto, los líderes de la Iglesia lo acusaron de herejía. Dijeron que no era un hombre, sino un demonio caído del cielo. Mustafa fue perseguido, pero otra vez desapareció sin dejar rastro… salvo una estrella ardiente que cruzó el cielo la misma noche.

Los templarios juraron guardar silencio, pero el mito siguió creciendo: que el alienígena Mustafa volvería una y otra vez en distintas eras, siempre guiando ejércitos, siempre dejando un legado de poder y misterio.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.