En la presente 73ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián (SSIFF), las primeras y segundas obras de las secciones Horizontes Latinos y New Directors se abren camino y compiten por hacerse con el Premio DAMA de la Juventud que otorga el Jurado de la Juventud.
La semana pasada hablamos sobre Bad apples (2025), cinta que fue la encargada de abrir New Directors y que llegaba a la ciudad de San Sebastián tras haber pasado por Toronto. En el artículo de hoy os traemos dos largometrajes que se enmarcan en lo que se conoce como el subgénero del «coming of age». O dicho de otra manera, la narración del crecimiento personal y psicológico de un/a protagonista, habitualmente joven, que desarrolla una madurez inesperada a causa de lo que habitualmente suele ser un suceso traumático.
A pocos días de que termine el festival, las cintas seleccionadas para competir por el Premio DAMA de la Juventud han destacado por desarrollar este tipo de historias, independientemente de su origen. Hoy hablamos de dos películas que han destacado dentro de este subgénero: As we breathe (2025) y Cuerpo celeste (2025).
As we breathe (2025)
Ópera prima de Şeyhmus Altun, guionista y director, que se presenta en el SSIFF tras haber pasado por el Toronto International Film Festival y opta, además de al Premio DAMA, al Premio Kutxabank. El director turco es uno de los fundadores de la productora Mental Film.
![Crítica de 'Aldığımız Nefes' ('As We Breathe') [73SSIFF]: Un coming of age comido por las llamas. – mundoCine, un lugar para los cinéfilos](https://mundocine.es/wp-content/uploads/2025/09/as-we-breathe-2025-san-sebastian.webp)
Se estrena como director con una película sobre un drama forestal causado por un grave incendio que amenaza con dejar sin vivienda a una familia. El padre, que se encarga de criar a sus cuatro hijos y cuida al mismo tiempo de su madre, trabaja en la fábrica donde se origina el incendio. El humo, que invade la escena e inunda el espacio sonoro, abre la película y se mantiene como hilo conductor a lo largo de la misma. Sin embargo, es el conflicto principal el que tarda en aparecer, haciendo que la primera parte del relato no se construya en una dirección clara.
![Crítica de 'Aldığımız Nefes' ('As We Breathe') [73SSIFF]: Un coming of age comido por las llamas. – mundoCine, un lugar para los cinéfilos](https://mundocine.es/wp-content/uploads/2025/09/as-we-breathe-2025-ssiff.webp)
Cuando las autoridades advierten al padre de que tienen que abandonar la vivienda familiar el relato empieza a prenderse de urgencia. Su precaria situación económica hace que la huida resulte casi imposible y es aquí donde el potencial de la película logra la profundidad que viene prometiendo desde el inicio.
Poco a poco, Esma, de tan solo 10 años y única hija de, se revela como la protagonista, que a través de una mirada silenciosa analiza frente al espectador la alarmante situación en la que se encuentran ella y su familia. Sin necesidad de palabra, Esma representa el mundo adulto en el que vive, en el que los símbolos infantiles le son arrebatados. E incluso cuando busca acceder a ellos —como sucede con la mochila—, estos no le corresponden.
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Uno de los puntos fuertes de As we breathe (2025) reside precisamente en el dramático contraste que provoca la mirada de Esma frente al camino en el que acompaña a su padre. Esma ayuda en las tareas del hogar, juega con sus hermanos pequeños y observa, en silencio, el declive de la situación. Solo le es permitido ser niña cuando juega. El problema es que acaba resultando un personaje más pasivo que activo, que no toma un rol determinante a pesar de que se dibuja como el centro. La película no retrata la visión de la niña, la filma en esas situaciones, pero se olvida de su intimidad y solo en el final le otorga el protagonismo que se merece.
Cuerpo celeste (2025)
La segunda obra de Nayra Ilic (Chile, 1977) parte del conjunto de cuerpos que habitan el espacio extraterrestre, los planetas, las estrellas y los cometas, entre otros. La directora se coloca en lo que habita fuera de nosotros para tratar de entender qué pasa entre nosotros, y sobre todo qué nos ha pasado. Los llamados cuerpos celestes dan nombre a la protagonista de la película y la conducen en un viaje al más puro estilo de los coming of age.

Su ópera prima, Metro cuadrado (2011), se estrenó en el Festival de Palm Springs y ahora con este segundo trabajo, Ilic llega a la ciudad de Donostia habiendo pasado por el Foro de Coproducción en el Festival de San Sebastián 2021.
A partir de un relato con tintes románticos, a sus 15 años Celeste recibe el fallecimiento de su padre de forma inesperada. A partir de este acontecimiento y tras un final de año idílico en la costa, el relato sigue la vida de Celeste y de su madre, cuya relación va poco a poco deshaciéndose en mitad del periodo de duelo. La vida de la joven con su padre se repite de manera cruda y nostálgica, los espacios que antes compartían han dejado de ser los mismos, el desierto por el que juntos paseaban ahora carece de sentido.

Sin que el espectador pueda darse cuenta, Cuerpos celestes (2025) navega del drama romántico al relato de tintes políticos, en los que la memoria histórica surge inesperadamente de entre la tierra. Así, la película nos habla directamente de la magnífica Nostalgia de la luz (2010) de Patricio Guzmán, una obra en la que el director chileno reflexiona acerca de la distancia entre la luz y los seres humanos. A partir de los reflejos brillantes de los cuerpos espaciales, Guzmán se permite el diálogo con los cuerpos que han permanecido en la tierra, cuerpos ya fallecidos, asesinados, muertos y enterrados en «la sequedad del desierto».
El botón de Nácar (2015), la segunda película perteneciente a esta línea de trabajos del director, profundiza en la tragedia de la dictadura chilena de Pinochet a partir del exterminio de seis etnias magallánicas al sur de Chile desde el siglo XIX. Siguiendo la unión de Guzmán entre «las voces de la Tierra y las voces que vienen del espacio», Nayra Ilic se adentra en una investigación oculta que Celeste poco a poco va descubriendo. Pero en la que la atmósfera familiar y el proceso de maduración de la adolescente acaban opacando la profundidad política y social del conflicto.
La película de Ilic comparte con As we breathe (2025) un final abrupto e sorpresivo —y no siempre en un buen sentido—. En la película turca la pertenencia a la tierra va construyendo el drama familiar desde el inicio, haciendo que a pesar de que el conflicto acabe diluyéndose, el espectador entienda cuáles son las bases de este. Sin embargo, en Cuerpos celestes (2025) la memoria histórica toma peso una vez la trama está muy avanzada, haciendo que tristemente la historia quede relegada a un segundo lugar y no se le dé el espacio que se merece.
Ambas películas cuentan con un mundo simbólico de gran riqueza, representado principalmente por la tierra y su relación con la destrucción a partir de la actividad humana. As we breathe (2025) se presenta como un «un coming of age comido por las llamas», en el que el humo y el fuego van carcomiendo la vida de Esma y arrebatándole la infancia. Lo simbólico de la tierra destruida, a partir del conflicto con el incendio, construye un universo sonoro rico, en el que el sonido de la respiración adquiere un peso importante.

En definitiva, las dos obras narran el declive de una familia a partir del conflicto principal, el de la llegada del incendio en la película de Altun y el del fallecimiento del padre en la de Ilic. Es así como ambos coming of age retratan a su manera la pérdida de la inocencia de sus jóvenes protagonistas.
Nahia Sillero.



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