Las escenas que definen a un director, revelan su estilo visual y narrativo propio, su habilidad para comunicar emociones, y el desarrollo de los personajes. El trabajo del director saca lo mejor de cada intérprete, lo guía para que su actuación se ajuste a la visión del proyecto. Una buena escena debe permitir que el personaje muestre su evolución, y que sus motivaciones y sentimientos se comuniquen de manera efectiva.
Si buscamos un gran director de cine, con tales cualidades, yo elegiría a Stanley Kubrick, un director excelente, con una gran trayectoria. De su extensa filmografía, destaco su trabajo en la película The Shining o El Resplandor (1980).

El film de terror psicológico, fue el resultado de lograr mostrar en imágenes lo narrado por Stephen King, en su novela homónima, publicada en 1977. En esta adaptación, Kubrick nos trae sin duda, una de las escenas más relevantes en la historia del cine: cuando Jack Torrance (Jack Nicholson), destroza una puerta con un hacha, en busca de su esposa y su hijo, a quienes estaba persiguiendo.

Recordemos la historia que se cuenta en la película. Tenemos a un escritor llamado Jack Torrance, quien viaja con su familia a un lugar aislado en una montaña, contratado como cuidador del hotel Overlook, en época de invierno.

Aprovechando la soledad, trata de concentrarse en la redacción del libro que está escribiendo. Pero su personalidad cada vez se vuelve más extraña, tornándose de mal genio e irritable, tratando mal a su esposa, con un comportamiento hostil y agresivo. Su trastorno progresa hasta convertirse en locura.

El hotel Overlook tiene un antecedente de un trágico suceso, en el que un conserje, diez años antes, asesinó a su esposa y a sus hijas gemelas, y luego se suicidó. Se cree que el hotel guarda la presencia de los fantasmas de la masacre. Ahora, además del aislamiento, esta historia pudo haber influenciado el deterioro de la salud mental de Torrance, ya que llega a ver el fantasma del conserje, quien le dice que debe corregir a los suyos. Motivo que le impulsa a perseguir como loco desquiciado a su propia familia. Su esposa, en la huida, se esconde en una habitación, en la que aterrada, ve cómo su esposo, transformado en la más peligrosa fiera, destroza con un hacha la puerta de la habitación.
Aquí tenemos entonces el excelente trabajo logrado, gracias al talento de Kubrick, de poder coordinar los gestos precisos, que pretendía comunicar al público, y el buen trabajo de Nicholson, quien pudo interpretar el personaje, con un gran impacto visual, generando en el espectador momentos de gran tensión y dramatismo. Este tipo de escena tan bien lograda es la que queda en la historia, al transmitir emociones impactantes que quedan en nuestros recuerdos. Es una ventaja del cine sobre la literatura, ya que lo visual se fija con más fuerza en la memoria, y que da como resultado, una escena icónica, un referente del estilo y la habilidad de un director, de transmitir una historia.




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