El terror: la máxima expresión del miedo que nació con el cine mismo. 

Octubre es sinónimo de Halloween y les aseguro que son millones de personas las que se emocionan al pensar en que ese 31 de octubre está cada vez más cerca. Ese día los fantasmas, monstruos, demonios, brujas y seres sobrenaturales toman el protagonismo apoderándose de los pensamientos de todos, ¡sí, de todos! niños, jóvenes y adultos que por veinticuatro horas son capaces de sentir por igual el miedo a flor de piel. En muchos lugares se celebra este día saliendo a tocar las puertas de las casas diciendo: ¡dulce o truco! palabras mágicas que les permiten vivir un verdadero "Festival de Dulces", mientras que en muchos otros quizá les parece más ¿divertido? o aterrador sentarse frente al televisor y disfrutar de una buena maratón de cine de terror que les permita vivir un verdadero "Festival del Horror".

1896-cuando todo comenzó

El cine de terror nació junto con el mismo cine. Ciento treinta años han pasado desde que los hermanos Lumière proyectaron la cinta “L'arrivée d'un train à La Ciotat” (algo como "La llegada del tren") y les podrá parecer gracioso, pero en la película, como su nombre indica, únicamente se mostraba la llegada de un tren a una estación, hecho que causó que los sorprendidos e inocentes espectadores salieran corriendo de la sala de proyección gritando aterrorizados. Pero ¡ya va! por favor no se rían de los ingenuos franceses de la época, recuerden que corría el año 1896 y el cine era un invento desconocido para la mayoría y estos creían que el tren iba a salir literalmente de la pantalla para arrollarlos.

Pasado el peur du train, fue en diciembre de ese mismo año cuando el miedo cinematográfico nació al estrenarse la considerada primera película de terror de la historia del cine (aunque con toques de comedia), "Le manoir du diable" ("La mansión del diablo") dirigida por el cineasta francés Georges Méliès, quien a lo largo de 3 minutos mostró a la audiencia los primeros murciélagos, vampiros, demonios y fantasmas. Llegado el nuevo siglo, el terror aún no era un género precisamente de interés para cineastas y espectadores, pero películas como "El hotel encantado" y "Satán se divierte", ambas de 1907, así como "El hotel eléctrico" de 1908, han sido resaltadas por los estudiosos de los inicios del género en el séptimo arte.

Monstruos en blanco y negro

Ya para los años veinte, es cuando entran con fuerza películas históricamente alabadas y que forjaron los cimientos que convertirían al terror en uno de los géneros más populares de la historia del cine. En Europa, películas como "El Golem" y "El gabinete del Dr. Caligari" en 1920, así como "Nosferatu" de 1922 con Max Schreck como el icónico vampiro que todos los que amamos el terror seguro recordaremos, dejaban su huella con tinta indeleble. Pero en EE. UU. no se quedaban atrás y películas como "Dr. Jekyll and Mr. Hyde" (1920), "El legado tenebroso" (1927) y "El teatro siniestro" (1929) también pasaron a la historia junto con la especialmente terrorífica personificación de Lon Chaney como "El fantasma de la ópera" en 1925.

Pero la primera gran explosión del cine de terror ocurre para los años treinta de la mano de las llamadas monster movies, basadas en bestias, seres sobrenaturales, monstruos y horribles personajes que podían helar la sangre o hacer que te metieras bajo las sábanas. En esa década aparecerían "Drácula" (1931) magistralmente estelarizada por Bela Lugosi, "Frankenstein" (1931) con Boris Karloff aterrando a quien se atravesara en su camino, "La momia" (1932) con Karloff nuevamente causando estragos, "El hombre invisible" dejándonos en 1933 a uno de los primeros científicos locos del cine, "King Kong" (1933) que mostraba la célebre escena de un dantesco mono encaramado en el Empire State, "Satán" (1934) y "El cuervo" (1935) que traían a la gran pantalla obras maestras de Edgar Allan Poe sin olvidarnos de "El lobo humano" quien en 1935 fue el primero en aullar bajo la luna llena.

La llegada de los marcianos, los zombies y del maestro del suspenso

Después de un pequeño bajón en la década de los cuarenta motivado a los conflictos bélicos que golpearon al género, a la industria y al mundo entero, el cine de terror resurge en los cincuenta y sesenta de la mano de personajes desquiciados, sectas, aliens, invasiones o mundos apocalípticos.

Estas décadas nos dejaron clásicos del género como "La casa de cera" (1953) protagonizada por el célebre Vincent Price, "La guerra de los mundos" (1953) con los marcianos llegaron ya y no precisamente bailando cha cha cha, "La invasión de los ladrones de cuerpos" (1956), "La mosca" (1958) y sobre todo "Psicosis" (1960) del llamado "Maestro del Suspenso" Alfred Hitchcock, quien no solo dejó un enorme legado al género del terror sino también una de las escenas más icónicas de la historia del cine: el grito de Janet Leigh antes de ser asesinada en la ducha, acompañada de la banda sonora de violines, violas y violonchelos chirriantes. Pero siguiendo con el nostálgico conteo de este periodo, hay que mencionar también "Los pájaros" (1963) del propio Hitchcock, "La casa encantada" (1963), el clásico de zombies"La noche de los muertos vivientes" (1968) y finalmente la macabra obra del afamado Roman Polanski "El bebé de Rosemary" también en 1968.

Asesinos, demonios, dementes y mucho pero mucho miedo

Llegamos pues a la fecunda época de los años setenta y ochenta de este terrorífico viaje, donde loa monstruos y zombies empieza a abrirle su espacio a lo paranormal, el slasher y el gore como subgéneros de peso que nos dejaron inmortales películas como "El exorcista" (1973) de William Friedkin, considerada una de las mejores de todos los tiempos, estando además envuelta en un halo de misterio por todos los sucesos paranormales que la acompañaron, desde espectadores con ataques de nervios y desmayos hasta el daño a la vida y carrera de la prometedora Linda Blair, "La masacre de Texas" (1974) inspirada en el infame asesino serial Ed Gein personificado en el trastornado pero muy recordado Leatherface, "Tiburón" (1975) del considerado uno de los mejores directores de la historia, Steven Spielberg, quien nos dejó como regalito un auténtico miedo a adentrarnos en el mar, "La profecía" (1976) con Damien y su 666, "Halloween" (1978) que inició la encarnizada lucha entre Michael Myers y Laurie Strode, cerrando con "Alien" (1979) y una célebre actuación de Sigourney Weaver como la incombustible Teniente Ripley enfrentando a nuestro muy querido Xenomorfo.

Más tarde nos llegaron "El resplandor" (1980) del maestro Stanley Kubrick, quien inmortalizó a los dos Jack, el muy afamado Nicholson en la vida real y el muy atormentado Torrance en la ficción, "Viernes 13" (1980) que nos trajo a nuestro muy querido asesino fantasmal Jason Voorhees acabando con todos a su paso por el Crystal Lake, "La cosa" (1982) de John Carpenter con sus muy aterradores efectos especiales, "Poltergeist" (1982) con la tierna Heather O'Rourke de quien dicen murió muy joven (12 años) por una maldición de la película que le trajo fama, "Pesadilla en Elm Street" (1984) del maestro del terror Wes Craven, quien nos regaló a uno de los personajes más odiados, temidos, pero también queridos del género como lo es Freddy Krueger (ojo con dormirse y mejor sigan leyendo), y cerrando con "Cementerio de mascotas" (1989), película que nos enseñó a punta de miedo que intentar revivir a los muertos es muy mala idea.

Fantasmas, posesiones y hechos reales que nos helaron la sangre

Llegados los noventa, se pudo ver una nueva evolución del terror como género, donde tomaron fuerza películas basadas en hechos reales, en asesinos siniestros e incluso películas con historias que iban mucho más allá de asustarnos y eran capaces de brindarnos una trama sólida y un profundo aprendizaje pero sin perder la esencia de hacernos brincar del asiento. Así encontramos grandes éxitos como "El silencio de los inocentes" (1991) y esa mirada psicópata de Anthony Hopkins interpretando al caníbal Hannibal Lecter, "Drácula de Bram Stoker" (1992) con un impecable Gary Oldman personificando al famoso vampiro de la mano del afamado Francis Ford Coppola, "Entrevista con el vampiro" (1994) con un gran elenco e interesante trama que rompe con el estereotipo tradicional de los vampiros, "Scream" (1996) de nuevo con Wes Craven dándonos a otro personaje clave del club del miedo, Ghostface, cuya máscara debe ser de las más reconocidas en todo el mundo, "El proyecto de la bruja de Blair" (1999), cuyo magistral formato de falso documental nos regaló miedo, suspenso y ansiedad sin necesidad de mostrarnos algo horripilante, y cómo no, la llegada de otro maestro como M. Night Shyamalan y su "Sexto sentido" (1999) con Bruce Willis dando una magistral clase de actuación, sin armas y sin andar cazando terroristas, junto con Haley Joel Osment (con su inolvidable frase: “Veo gente muerta”) y Toni Collette mostrando una increíble química de madre-hijo que nos enseñó cómo el apoyo y el amor familiar puede ayudarnos a enfrentar nuestros peores miedos.

Seguidamente, el nuevo milenio continuó regalándonos largometrajes y actuaciones célebres de la mano de "Los otros" (2001) con Nicole Kidman en total y constante paranoia, "El aro" (2002) con Naomi Watts intentando que la maldición de Samara se detenga, "El juego del miedo" (2004) y sus secuelas, que a punta de castigos sangrientos nos enseñan a valorar lo poco o mucho que tengamos en nuestras vidas, "El fotógrafo" (2004), película tailandesa que muestra la venganza de un alma atormentada, "La maldición" (2004) que nos ofrece auténtico terror made in asia, "El exorcismo de Emily Rose" (2005) que dejó ver de forma muy cruda la eterna lucha entre la ciencia y la religión, "Actividad paranormal" (2007) y sus secuelas, explotando el miedo a ver lo que no podemos o no queremos ver y finalmente "El orfanato", película española donde el ambiente de una vieja casa despierta la imaginación de un niño, quien empieza a dejarse arrastrar por la fantasía.

Los Warren, nuevos exorcismos y Terror 4.0

Ya a partir del dos mil diez llega la consagración del director James Wan y del actor Patrick Wilson como los reyes modernos del terror con sagas como "La noche del demonio" que inició en 2010 y cuenta como una pareja lucha por sus hijos contra fuerzas demoníacas, "El conjuro" (2013) trayéndonos casos reales de la icónica familia Warren y sus famosos casos paranormales, "Annabelle" (2014) contando la diabólica historia de la muñeca poseída más famosa del mundo y "La monja" (2018) con la espeluznante historia de un demonio causando estragos disfrazado de monja católica.

Y aunque quizá estas sagas han sido de las más representativas del género, no olvidemos muy buenas películas como "El rito" (2011) con Anthony Hopkins luciéndose de nuevo, la apocalíptica "Guerra Mundial Z" (2013) con Brad Pitt contra muchísimos zombies, la impresionante "Líbranos del mal" (2014), la estresante pero interesante "Tren a Busan" (2016) o "It" (2017), célebre historia del maestro Stephen King mostrándonos un ser de otro mundo capaz de tomar la forma de nuestros peores miedos (con payaso aterrador incluido llevando la coulrofobia a niveles muy altos).

Cerramos entonces este maravilloso y aterrador viaje con las más recientes películas que han intentado mantener vigente, actualizado y a flote a un género que millones amamos. Así tenemos sagas como "Un lugar en silencio" (2018) con alienígenas queriendo destruir a la humanidad, "Sonríe" (2022) contándonos de una maldición muy risueña, "M3GAN" (2022) y su secuela que mezcla de forma interesante el terror con la tecnología, la IA y la robótica, y quiero cerrar con "Pecadores" (2025) de la mano de Ryan Coogler y Michael B. Jordan, mezclando de muy buena manera el western con vampiros sedientos de sangre.

El Viaje Termina, El Miedo Continua

Hemos viajado a través de ciento treinta años de horror, desde el tren que espantó a los inocentes espectadores de 1896, hasta los demonios y entidades que hoy habitan en los rincones oscuros de nuestros miedos, imaginación y pantallas LED. El terror ha demostrado ser de los géneros más resiliente y revelador del cine, un espejo macabro donde nuestra psique colectiva proyecta sus temores: a la locura, a la ciencia sin límites, a lo paranormal y, sobre todo, a lo desconocido.

El cine de terror es un género diverso que abarca una amplia gama de subgéneros, cada uno con su propio enfoque y estilo. Esta variedad permite a los cineastas explorar diferentes miedos y emociones, ofreciendo experiencias únicas a los espectadores. A lo largo de la historia del cine, estos subgéneros han evolucionado y se han entrelazado, creando un rico tapiz de narrativas que continúan fascinando al público.

Pero la verdadera magia del terror no reside en lo que vemos en la pantalla, sino en esas sensaciones y emociones que nos deja eso que vemos y probablemente no entendemos. Ya sea que te gusten personajes psicópatas o paranoicos, asesinos en serie con sed insaciable de violencia, horror grafico y sangre salpicando en todas partes o fantasmas, demonios, entidades malignas, monstruos, vampiros, alienígenas y criaturas aterradoras, en el genero de terror cabemos todos, disfrutamos todos y nos asustamos todos.

Apaga la luz. Cierra los ojos. Agudiza tu oído. Si escuchas un ruido proveniente del pasillo no te preocupes. El cine de terror nos recuerda como la fantasía, lo macabro y lo paranormal, así sea en nuestra mente, puede volverse realidad.

No te digo que no sientas miedo pero si te digo que deberías tenerlo.

Gracias por llegar hasta aquí y si luego de ver una buena película de terror logras dormir tranquilo, siente afortunado.

Que tengan dulces sueños.

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