Crítica de "El corazón del lobo": La otra cara de "La boca del lobo" 

Si Lombardi es considerado el mejor director de nuestra historia, es claramente por lo que hizo el siglo pasado. Este cineasta no ha vuelto a ser el mismo después de “Tinta Roja”, su última gran película. En un video anterior mencioné que es un muy buen “director invisible” y, de alguna manera, lo sigue siendo.

En esta ocasión, vuelve a abordar el conflicto político que azotó al país a finales del siglo XX. La película tiene como protagonista a Aquiles, un niño de 10 años que es raptado para convertirse en senderista. Uniendo “La boca del lobo” con “Paloma de papel”, seguimos el camino del protagonista desde su infancia hasta su adultez dentro del partido.

Vemos al chico crecer, madurar y superar cada prueba que le impone el grupo; mientras, de algún modo, conserva sus valores y esa esencia infantil que la guerra no ha podido quebrar. Aquiles se convierte en un soldado competente, un hábil tirador que asciende en la organización hasta enfrentarse a situaciones en las que debe acabar con el enemigo. Es allí donde se revela su fragilidad: de alguna forma evita ensuciarse las manos, pero su reputación sigue creciendo. “No eres como los otros”, le dice Lucía. Tras las miradas que intercambian, entendemos que están enamorados.

La película, llegado a este punto, resulta demasiado simple. Ya hemos visto historias similares tratadas con mayor profundidad. Ni siquiera ofrece una aproximación sólida a un aspecto clave: la psicología de los personajes en un contexto tan extremo.

Los camaradas y líderes son mostrados como crueles, no solo con la población de la sierra sino también con los propios soldados, quienes deben pedir permiso para todo y son castigados rigurosamente por la más mínima falta. El lavado de cerebro al que son sometidos destruye hasta lo más profundo de quienes alguna vez fueron inocentes. El protagonista hace algunos amigos que van desapareciendo, hasta que solo queda Lucía, quien le sugiere escapar.

Si está basada o no en hechos reales, poco importa. La película se queda a medio camino, tanto en forma como en fondo. No convence la idea de retratar a un camaradita puro, víctima hasta el final de sus días. En esa misma línea, el último acto resulta decepcionante. Atrás quedó aquella verdad cruel, aquella potente aproximación al infierno que fueron esas décadas y donde ambos bandos quedaban retratados con las manos manchadas de sangre.

Podría definirse como la otra cara de “La boca del lobo”, esta vez centrada en los senderistas y dejando a los militares casi permanentemente fuera de campo. Es también el opuesto a aquella obra de Lombardi por las cualidades que el director dejó olvidadas en los años 80 y 90. Esta vuelta al conflicto que sacudió al país resulta bastante más edulcorada.

Las grandes películas de Lombardi fueron lo que fueron por sus guiones, más aún que por su dirección. Aquí, lamentablemente, cada vez que lo intentó pareció nadar contra la corriente.

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.