George Clooney, nacido en 1961, tardó un tiempo en ganar fama en el cine, ya que sus primeros pasos, desde 1984, fueron en la serie televisiva E/R.
Con cincuenta películas en su haber, se puede claramente identificar a From Dusk Till Dawn (1996) de Robert Rodriguez, como el momento en que su carrera cinematográfica dio un gran salto. Richard (Quentin Tarantino) y Seth (Clooney) Gecko, un dúo de sanguinarios criminales, escapan desde Texas hacia México, tomando de rehenes a un pastor (Harvey Keitel) y sus dos hijos, Kate (Juliette Lewis) y Scott. Han acordado un encuentro, más allá de la frontera en un antro llamado Titty Twister, con Carlos (Cheech Martin). Este se había comprometido en ocultarlos a cambio de dinero. El guion, escrito por Tarantino, nos reserva fuertes sorpresas al cambiar el tono desde un film policial a otro donde predomina el ”gore”. Ocurre que la taberna mexicana es en realidad un reducto de vampiros, como la “infartante” bailarina, que interpreta Salma Hayek. Tarantino y su gusto por el cine de Hollywood de clase B explica que el elenco incluya a figuras arquetípicas como Fred Williamson, John Saxon, Tom Savini y Michael Parks.

Three Kings (1999), de David O. Russell (con quien Clooney tuvo varios desencuentros), fue importante para consolidar su carrera al interpretar al mayor Archie Gates, quien junto al sargento Troy Barlow (Mark Wahlberg) y al jefe Elgin (Ice Cube), se disponen a hacerse del oro robado por Hussein de Kuwait. Se enteran de su existencia al encontrar un mapa, en posesión de un prisionero iraquí, que señala un bunker cercano donde se encontraría escondido. Los tres “reyes”, en verdad cuatro ya que los acompaña el soldado Troy (Spike Jonze, director de Being John Malkovich), se enfrentarán a serios conflictos con la guardia iraquí, que terminarán con la vida de uno de ellos. Russell no se conforma con las escenas bélicas, ya que muestra que la Guerra del Golfo fue un conflicto mediático, pergeñado por la televisión (principalmente CNN).

El año 2000 marcará la primera y más destacada colaboración de Clooney con los hermanos Coen (aunque en la dirección solo aparecía acreditado Joe). Se trata de O Brother, Where Art Thou? libremente basado en el poema homérico “La Odisea”. Él es Ulisse Mc Gill, quien convence a sus dos compañeros de prisión: Pete (John Turturro) y Delmar (Tim Blake Nelson) a escapar de la cárcel, en plena época de la Depresión (Mississippi, en la década del ’30). El film reproduce la célebre y muy lograda escena de las sirenas, aquí convertidas en tres mujeres al borde de un río. Ulysse reencontrará a Penny (Holly Hunter), su ex mujer, equivalente a la Penélope del relato griego, ahora en pareja con un notable del pueblo, que lo demolerá a palos. Se topará con Big Dan (John Goodman), un vendedor de biblias, obeso y con un parche, que representa al Cíclope. La escena más impactante de la película será con el Ku Klux Klan, donde rescatan a un guitarrista de blues (Chris Thomas King), con la ayuda de Pappy O’Daniel (Charles Durning). Se trata de un buen film de los Coen, sumamente entretenido.

Steven Soderbergh fuel el realizador que más veces lo dirigió, en seis oportunidades, de las cuales tres con el mismo personaje (Danny Ocean), empezando por Ocean’s Eleven (2001). Es un remake del film homónimo de Lewis Milestone, donde dicho personaje era interpretado por Frank Sinatra. La nueva versión tuvo dos secuelas más: Ocean’s Twelve (2004) y Ocean´s Thirteen (2007), cada uno de las cuales incorporaba a un personaje adicional. El reparto, desde la primera, incluye a Brad Pitt, Matt Damon, Andy Garcia, Julia Roberts Y Elliott Gould. A señalar que en la tercera y última, aparece Al Pacino, en el rol de un dueño de uno de los casinos, a los que la banda de Danny Ocean apuntan robar.

En 2002, por primera vez, se pone detrás de la cámara, en Confessions of a Dangerous Mind, donde Sam Rockwell asume el rol de Chuck Barris, un conductor de shows televisivos de alto rating y baja calidad. Según la autobiografía del animador, habría trabajado simultáneamente como como la “mente peligrosa” del título. Clooney en promisorio debut como realizador se reserva un personaje menor de la trama, acompañado por amigos como Julia Roberts, Brad Pitt y Matt Damon, los últimos dos en divertidos cameos.
Tres años después, en Good Night, and Good Luck, su segundo largometraje como director, sus logros son aún mayores. El escenario vuelve a ser la televisión, en épocas en que trasmitían en blanco y negro, que el film también utiliza. Recrea el caso del presentador de CBS, Edward R. Murray (notable actuación de David Strathairn), que se atrevió a enfrentar al senador Joseph R. McCarthy de Wisconsin y su Comité de actividades antinorteamericanas, que tildó de comunista a medio mundo. El aquí director interpreta, además, al productor del programa Fred Friendly quien, junto a Sig Michelson (Jeff Daniels), enfrentaron al senador por Wisconsin. Clooney prefirió descartar la búsqueda de un actor que lo personifique, utilizando acertadamente imágenes de archivo.

También de 2005 es Syriana de Stephen Gaghan, un film coral ambientado en Medio Oriente, donde personifica a Bob Barnes, un veterano agente encubierto de la CIA. Le encargan una última tarea delicada, consistente en matar en Beirut a Nasir, un jeque árabe progresista, que molesta a los intereses petroleros norteamericanos. El título alude a un término real, que utilizan los expertos en Washington, para describir hipotéticas reformas en Middle East. Basado en el libro “See No Evil” de Robert Baer, ex agente de la CIA, además del tema central, hay varias otras subtramas, que incluyen a Bryan Woodman (Matt Damon), un experto en energía, que asiste a Nasir. O También la de un estudio de abogados (Christopher Pummer, como su cabeza) que envía a un segundo (Jeffrey Wright) para evitar la fusión de dos grandes grupos petroleros, uno de los cuales tiene como dueño a un magnate, personificado por Chris Cooper. De los personajes mencionados, poco sobreviven, gracias al inteligente guion del mismo Gaghan, que ya había ganado el Oscar por Traffic, de Steven Soderbergh (aquí productor) en el 2000. Clooney ganó el Oscar como mejor actor de reparto.

Up in the Air (2009), conocido como Amor sin escalas en Argentina, no es una comedia como su nombre local podría hacer presumir. Fue el tercer largometraje de Jason Reitnam (Juno), en el que Ryan Bingham (Clooney) se la pasa viajando en avión por el mundo (en el año anterior a la trama realizó casi un viaje diario) trabajando para una agencia. Su tarea es comunicar, a los empleados de diversas empresas de los Estados Unidos, que han sido despedidos. Lo hace con cierto cinismo al venderles a los ex empleados la idea de que cobrarán una indemnización, tendrán mayor libertad, podrán emprender una nueva vida, cunado es sabido que el desempleo está en aumento. Dos personajes femenino muy diversos lo acompañarán, con cierta frecuencia, en sus vuelos. Por un lado, está Alex Goran (Vera Farmiga), una mujer de negocios, con la que establece una relación libre. Por el otro, Natalie Keener (Anna Kendrick), nueva compañera de trabajo, que considera que un método alternativo mejor, para ahorrar costos de viajes, es licenciar vía videoconferencia. A Ryan la idea no le agrada, ya que su sueño es alcanzar un número de millas suficiente para adquirir un status “premium” en su habitual aerolínea. Natalie trata de que Craig (Jason Bateman), gerente de la empresa, “compre” su idea, pero fracasa al convencerlo Ryan, de que la joven carece de experiencia y ella termina renunciando. Pero su alegría será pasajera, cuando imagine una relación más comprometida con Alex. Son buenas las interceptaciones, incluyendo la de Anna Kendrick, una revelación.

Los primeros años de la década pasada, lo mostraron activo tanto en su faz de actor, como también de director. En The Ides of March (2011) cubrió ambos roles, film que fue conocido en Argentina como Secretos de estado. Todo transcurre dentro de las internas del Partido Demócrata, donde participa Mike Morris (Clooney), como candidato por Ohio. En su campaña trabajan su secretario de prensa, Stephen Meyers (Ryan Gosling) y Paul Zara (Philip Seymour Hoffman), jefe de campaña. Meyers se reunirá con Tom Duffy (Paul Giamatti), jefe del candidato opositor, que intentará llevarlo, sin éxito, a sus filas. Habrá una intriga secundaria en que tendrá una relación con Molly (Evan Rachel Wood), hija de un importante miembro del Partido Demócrta, descubriendo un pasado reciente que ella tuvo con Morris. El notable elenco incluye a Marisa Tomei como una periodista del New York Times, concibiendo el actor/director un logrado film político, cuyo título original alude al asesinato de Julio César el año 44 a.C.

Del mismo año es The Descendants de Alexander Payne, que transcurre en Hawai, donde Matt King (Clooney), atraviesa un drama familiar cuando su esposa sufre un accidente motonáutico que la tiene internada, en un coma irreversible. Debe sobrellevar la carga al descubrir que ella le fue infiel y encargarse de sus dos hijas. La menor, de diez años, tiene graves problemas de conducta en el colegio, mientras que la mayor (Shailene Woodley) un novio, que no es del agrado del padre. Payne subraya el drama personal y social de un padre de familia que, pese a habitar en un lugar exótico y paradisíaco, enfrenta una dura realidad, con una gran actuación, que le valió una nominación al Oscar.
Gravity (2013), de Alfonso Cuarón es su siguiente largometraje y posiblemente último destacable de su filmografía. Lo notable de la realización del director de Y tu mamá también es que en esta oportunidad son apenas dos los intérpretes. Él es el veterano, a punto de jubilarse, astronauta Matt Kowalski, cuya única compañera es la casi novata doctora Ryan Stone (Sandra Bullock), cuya misión es reparar el telescopio espacial Hubble. Ambos, ante el choque de una serie de residuos de un satélite ruso, permanecen flotando en el espacio sin gravedad. Intentan alcanzar una estación internacional, etapa previa para su regreso a la tierra. El film es una notable proeza técnica, que impresiona desde el inicio, con un plano secuencia de trece minutos de duración. Obtuvo siete premios Oscar y entre las restantes nominaciones una pudo bien ser un galardón para Sandra Bullock.

Clooney ya lleva dirigidos nueve largometrajes, últimamente sin su presencia como actor. En esa última categoría, sus últimos films incluyendo el más reciente (Jay Kelly) no han estado entre lo mejor de su carrera.




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