El pasado de mi soledad  

*La casa vacía*

Siempre había sentido que algo no estaba bien en aquella casa. Era como si las paredes mismas guardaran secretos y susurros que solo se escuchaban en la oscuridad de la noche. La soledad era mi única compañía, y la casa parecía absorber cualquier rastro de luz y calor que intentara entrar.

Recuerdo la noche que encontré la habitación del ático. La escalera crujía bajo mis pies como si protestara por la intrusión. La puerta estaba cerrada con llave, pero algo me impulsó a abrirla. Dentro, encontré un cuarto lleno de objetos olvidados y polvo. En el centro de la habitación, había un espejo antiguo con una nota pegada en el marco: "No mires atrás".

De repente, sentí una presencia detrás de mí. Me di la vuelta, pero no había nadie. La nota comenzó a deslizarse del marco, como si una mano invisible la empujara. Caí al suelo, y cuando miré hacia arriba, vi mi reflejo en el espejo... pero no era yo. Era alguien más, alguien que me miraba con ojos vacíos y una sonrisa macabra.

Intenté correr, pero la puerta estaba bloqueada. La oscuridad comenzó a cerrarse sobre mí, y escuché susurros que parecían provenir de todas partes: "Nunca te irás de aquí". La última cosa que recuerdo es el sonido de mi propio grito, ahogado por el silencio de la casa vacía.

Cuando desperté, estaba en el suelo de la habitación, solo y confundido. La nota había desaparecido, y el espejo estaba limpio. Pero en el reflejo, vi una sombra detrás de mí, sonriendo.*La persecución*

No podía sacudirme la sensación de que estaba siendo observado. Cada rincón de la casa parecía contener una presencia invisible. Intenté convencerme de que era solo mi imaginación, pero el miedo se había apoderado de mí. Comencé a empacar mis cosas, decidido a escapar de aquel lugar.

Mientras bajaba las escaleras, escuché pasos detrás de mí. Me detuve, conteniendo la respiración, y esperé. Los pasos se detuvieron también. Luego, lentamente, comenzaron de nuevo, esta vez más cerca. Corrí hacia la puerta principal y la abrí de golpe, pero cuando salí, me encontré con una niebla densa que cubría todo.

La niebla parecía tener vida propia, envolviéndome en un abrazo helado. Tropecé y caí al suelo, y cuando miré hacia arriba, vi figuras borrosas que se acercaban. Intenté gritar, pero mi voz estaba ahogada por el silencio.

De repente, la niebla se disipó, y me encontré de pie en el jardín, frente a la casa. La puerta principal estaba cerrada, y la casa parecía dormida. Pero sabía que no estaba solo. Algo me estaba esperando dentro.

*La verdad*

Volví a entrar en la casa, decidido a enfrentar lo que fuera que estuviera allí. Subí las escaleras, y cuando llegué al ático, encontré la habitación del espejo tal como la había dejado. Pero esta vez, había algo diferente. La nota había vuelto a aparecer en el marco del espejo, y decía: "La verdad está dentro de ti".

Miré mi reflejo en el espejo, y por un momento, vi la cara de un desconocido. Luego, la imagen comenzó a distorsionarse, y vi fragmentos de recuerdos que no eran míos. Vi la casa cuando era nueva, llena de risas y vida. Vi a una familia feliz, y luego, una tragedia.

La verdad me golpeó como un rayo. No era yo quien estaba siendo perseguido; era yo quien había estado allí todo el tiempo. La casa era mi hogar, y los recuerdos que veía eran míos. La locura se apoderó de mí, y cuando miré al espejo de nuevo, mi reflejo sonreía, sabiendo que nunca podría escapar de la casa... o de mí mismo.

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