Último tren 

Claro, aquí tienes una escena de cine original, escrita como si fuera parte de un guion cinematográfico. Tiene un tono dramático y emocional, ambientada en una estación de tren al anochecer. La escena está escrita en formato narrativo-literario, no técnico de guion, y tiene aproximadamente 1000 palabras.


TÍTULO: "Último Tren"

ESCENA: Estación Central – Anochecer

La estación está casi vacía, salvo por algunas almas errantes que deambulan con maletas gastadas y miradas cansadas. Las luces amarillas de los andenes parpadean con una lentitud hipnótica, bañando el suelo húmedo en tonos sepia. El eco de los anuncios lejanos retumba como si la estación misma respirara.

CLARA, unos treinta años, abrigo largo gris, pelo oscuro recogido con prisa. Está de pie en el andén 9, justo al borde de la línea amarilla. A su lado, una maleta pequeña, verde oliva, como de los años 70. Sus ojos están clavados en las vías, pero no las ve. Mira más allá, al pasado que ahora la persigue.

De repente, una voz interrumpe el murmullo del ambiente.

MARCOS (fuera de campo):
No pensé que de verdad vendrías.

Clara no se gira de inmediato. Cierra los ojos un instante. Suspira. Luego, con movimientos lentos, se da vuelta.

MARCOS, de su misma edad, rostro marcado por el tiempo pero aún atractivo, se acerca con pasos vacilantes. Lleva una chaqueta de cuero gastada y en su mirada hay algo roto, algo que nunca se terminó de reparar.

CLARA:
(serena)
Yo tampoco.

Silencio. Los dos se quedan ahí, a pocos pasos el uno del otro, con todo lo no dicho colgando en el aire.

MARCOS:
¿Te vas, entonces?

CLARA:
Sí. A las 19:45. Último tren hacia el norte.

Marcos baja la vista. Se frota las manos como si tuviera frío, aunque no lo haga.

MARCOS:
Pensé que quizás… podrías quedarte. Solo un día más. Para hablar.

CLARA:
¿Hablar? ¿Ahora? Después de todo lo que callaste… de todo lo que callamos.

Ella sonríe con tristeza, no con ironía. Como quien ve una foto vieja y no sabe si reír o llorar.

MARCOS:
Sé que no fui valiente. Que me fui cuando más me necesitabas. Pero juro que… cada día sin ti fue una especie de castigo. Y si vine hoy, es porque no podía dejarte ir sin decirlo.

Clara mira el reloj. Faltan 12 minutos.

CLARA:
Siempre fuiste bueno con las palabras, Marcos. Pero no con los hechos.

MARCOS:
He cambiado.

CLARA:
Todos cambiamos. Algunos se vuelven más sabios… otros, más hábiles para ocultar lo que sienten.

Un tren pasa por el andén contrario, haciendo temblar el suelo. Ambos se quedan en silencio hasta que el rugido desaparece.

MARCOS:
No vine a convencerte. Solo a… entender. Saber por qué ahora, por qué tan lejos.

CLARA:
Porque si me quedo, me hundo. Porque esta ciudad, este lugar… tú… me recuerdan quién fui, no quién quiero ser.

Ella se agacha para ajustar el asa de su maleta. Marcos da un paso al frente, pero se detiene. No quiere invadir su espacio.

MARCOS:
¿Y si te prometo que no te voy a volver a fallar?

CLARA (mirándolo):
Ya no se trata de ti.

Pausa.

CLARA (continuando):
Se trata de mí. De aprender a no esperar que otros me salven. De dejar de buscar en los demás lo que necesito construir en mí misma.

Marcos asiente. Dolido, pero comprendiendo. A veces el amor no basta. A veces se llega tarde.

MARCOS:
¿Puedo abrazarte?

Clara duda. Luego, con una leve inclinación de cabeza, da su consentimiento.

Se abrazan. No como amantes. Como

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 1
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.