A mediados del siglo XIX, Estados Unidos atravesaba una situación social y cultural tremendamente compleja, tras el variopinto paisaje histórico creado por las 13 colonias, las diferencias de orden social se vieron cada vez más marcadas, ya no sólo por la riqueza material, sino por la ubicación geográfica: había un norte manufacturero y un sur agricultor.
En este contexto, Peter, un negro esclavo, emprende un desafiante viaje de escape para cambiar su destino, su objetivo es alcanzar la libertad declarada por Abraham Lincoln y recuperar a su familia, la cual le fue arrebatada por crueldad de la trata negrera.
El director estadounidense Antoine Fuqua, en su film Emancipation (en español titulada Hacia la libertad), antes de mostrarnos la cruda vida de Peter, nos sumerge en la profundidad y la espesura de los paisajes de las plantaciones de algodón a través de un contraste en blanco y negro (contraste tan sombrío como la tristeza de las almas esclavizadas) y desde ese punto de partida, nos lleva a la entraña del dolor causado ante la miserabilidad que enfrenta todo ser humano que pierde su libertad; Peter, como todos los esclavos, padece graves sufrimientos por su color de piel y su origen étnico, el silencio del personaje, su aparente sumisión y la dura tolerancia ante la injusticia casi puede producir arcadas en el espectador. En esencia, la película es casi toda una persecusión, momento a momento, vivimos el susto y la ira de Peter directamente en nuestra zona visceral y nos tensamos ante la frialdad de los villanos, que tratan a los esclavos con sanguinaria crueldad; tal persecusión parece un ataque de asma, paso a paso mantenemos el aliento y la respiración entrecortada ante la carrera y la mirada desesperada de Peter.
Curiosamente, en medio de tantas dificultades, Peter tiene un espíritu inquebrantable y tanto en palabras como en pensamientos está la presencia de Dios, es probablemente el mismo Dios que profesan los cristianos blancos, pero lejos de resultar un adversario o de considerar que ante tanta violencia el Todopoderoso está ausente, Peter constantemente se recuerda a sí mismo (y a su familia) que Dios es bueno; es impresionante la resiliencia de este personaje, la capacidad de tolerancia y la valentía que muestra en las situaciones más extremas.
Prácticamente son dos los escenarios que definen la película: la selva pantanosa y el campo de batalla, se trata de dos escenarios que en conjunto sostienen el entramado, el argumento de la dura lucha que lleva adelante Peter.
En la selva pantanosa nos encontramos a un Peter prófugo, un sobreviviente que da casa paso en medio de una peligrosa vegetación, siempre a riesgo de ser capturado cual un animal salvaje.

Más adelante, nos encontramos con un Peter soldado, una vez se ha salvado del peligro de ser cazado y ha sido rescatado por el Ejército Nativo. Lo interesante de este momento de la película, es que por primera vez, Peter suele hablar con una rabiosa libertad para manifestar todo lo que ha soportado:
Los combatí y me golpearon, me azotaron, y me colgaron, me vendieron, me lanzaron a un pozo; me sacaron y me golperon, los combatí otra vez, me cortaron, me quemaron, rompieron los huesos de mi cuerpo, pero jamás me vencieron.

Técnicamente hablando, en este film cobran un papel importante los planos subjetivos: si en efecto, Peter no siempre tiene la posibilidad de hablar, pues en su condición de esclavo debe ser sumamente cuidadoso con sus palabras, tales planos se convierten en una muestra sumamente expresiva de lo que los personajes manifiestan silenciosamente, bajo el duro yugo de la esclavitud y la impotencia.

Por otra parte, suelen ser frecuentes los planos cuyo elemento principal (los personajes en general) no se hayan centrados sino, ubicados a los laterales del plano en sí, como en una muestra de inestabilidad, de algo que puede aparecer repentinamente del fondo de la situación o la emoción del personaje; tal efecto, hace más vívida la situación de incomodidad de tales personajes.

En definitva, Emancipation, no es sólo una muestra de una situación histórica acontecida en el siglo XIX estadounidense, es también una representación artística del Séptimo Arte que de manera profunda, cruel y dolorosa nos encara a los sentimientos más oscuros, y a los tratos más inhumanos presentes en una de los acontecimientos más estremecedores de la historia de la humanidad: la trata negrera.




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