Por el Puro Gusto del Susto | House on Haunted Hill (1959) Spoilers

House on Haunted Hill (1959) [Horror] [Thriller] - YouTube

No todo lo que es terror causa miedo sino puro gusto. O eso es lo que me ocurrió con House on Haunted Hill (1959): una fiesta de fantasmas en una casa encantada cuyo anfitrión es un millonario excéntrico; nada más y nada menos que Vincent Price, el hombre del terror americano, con ese aire de la realeza transilvana que transpira, con una voz educada para ser escuchada en teatro que se hace presente con risas y tonos precisos para el suspenso y la ironía.

No todo el mundo lo aprecia, claro está, pero desde esta perspectiva se considera una ventaja que sus interpretaciones se hayan dedicado a este género. Acostumbrado a gesticular sarcasmo e intimidación, cae como anillo al dedo en esta historia.

Vamos pues, querido lector, a adentrarnos en La Casa Encantada de la Colina o La Mansión de los Horrores (como la nombraron en español) y descubrir por qué el terror también puede ofrecer nada más que puro gusto.

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Del encanto de la película

No te dejes engañar por el año en que se realizó, 1959, y pienses que lo antiguo tiene menos malicia y, por tanto, es ingenua o aburrida. O peor aún, que por mi impresión inicial llegues a creer que será entonces una película que no alcanza a ser de terror sino apenas un fracaso en el intento. Es sólo que esta historia brilla más por su ingenio y curiosidad que por el espanto, y no deja de ser un clásico de terror.

Protagonizada por Vincent Price (Frederick Loren), Carol Ohmart (Anabelle), Richard Long (Lance Schroeder), Alan Marshal (Dr. David Trent), Carolyn Craig (Nora Manning), Julie Mitchum (Ruth Bridgers), Elisha Cook (Watson Pritchard) y Howard Hoffman (Jonas Slydes), estuvo dirigida por William Castle.

House on Haunted Hill

Un sonido arranca todo.

Un grito en la negrura, un rostro aterrado, una historia de crimen… aparentemente.

Todo empieza con la invitación de un excéntrico millonario a pasar una noche en la casa encantada de la colina. El premio: diez mil dólares.

Como un cuento de miedo a media noche, es narrada esta peculiar historia por su protagonista: el sr. Frederick Loren. El mismo que nos invita a escudriñar los detalles en los gestos y personalidades de cada uno de los visitantes a la casa encantada de la colina.

Aquí aparece uno de los grandes aciertos; los personajes tan distintos. Cada uno define claramente una postura: el piloto joven y apuesto, la bella e inocente mecanógrafa, el psiquiatra ambicioso e incrédulo, el alcohólico temeroso que perdió a su hermano en aquella mansión y la reportera con oportuno interés por escribir de fantasmas. Lo común en todos ellos, la conveniencia económica.

La concurrencia de personalidades con diferencias tan marcadas ofrece matices en los diálogos, en las sugerencias ante las eventualidades. Y, lo mejor, un ilusorio camino seguro por recorrer en la historia. Al tener una definición precisa de los protagonistas, se lleva al espectador a suposiciones adelantadas sobre sus actos: una trampa en el relato.

House on Haunted Hill (1959) – Review - Mana Pop

A lo largo del recorrido por la casa, se descubre la tensa relación entre Frederick y Anabelle. Un matrimonio lleno de comentarios tan afilados que casi hacen sangrar. Por momentos exquisitos, geniales, según el humor del espectador. Él, un celoso hombre que desconfía 一con razón一 de su ambiciosa y traicionera mujer. Ella, una guapa tramposa que se casó por interés y no tiene reparo en admitirlo. Una cínica que peligrosamente juega con su marido extravagante.

Es alrededor del rencor, la venganza y la codicia en esta relación que se desarrollan los extraños sucesos en la casa. Y, en este punto, se revela otro de los atractivos de la película: los sustos inesperados.

Mientras la joven mecanógrafa espera escuchar un “toc, toc” en una de las paredes del sótano en medio de una escena predecible, en otro ángulo aparece una anciana de rostro deforme, ojos perdidos, mostrando los dientes y levitando hacia el otro extremo de la habitación… sin razón alguna.

House on Haunted Hill (Allied Artists 1959) - Classic Monsters

Los detalles tenebrosos también llaman la atención; los carros funerarios que transportan a las víctimas, perdón, a los invitados, los pequeños ataúdes que contienen las armas que cada quien debe portar durante su estancia, las cláusulas del trato que no permiten salir después de medianoche. Pero, sobre todo, los giros en la trama. Porque cuando crees que ya sabes a dónde apunta el desenlace, Price mira con burla tu ingenuidad.

Una historia adelantada a su época pero que ahora suena casi romántica. Suspendida en el tiempo, una donde el terror muestra su elegancia, mira con la ceja levantada y aguarda el momento preciso para sorprender.

Una película que toma su distancia, no te envuelve por el cuello hasta asfixiar o te salpica de sangre hasta vomitar. Apenas un roce con el aliento del viento ululando en la nuca; el rechinido agudo de bisagras viejas, el crujir de la madera que da forma al miedo, eso es más que suficiente para disfrutar de este terror y sentirse reconfortado.


Si llegaste acá, gracias.

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