Un director que revive historias y las mejora 

Robert Eggers es un director al que le gusta apostar por lo diferente, por el cambio a lo dramático, perturbador, poco visto, y le dio las gracias a Bob Esponja por mostrar a Nosferatu a la nueva generación.

La verdad, lo conocí por primera vez en ese episodio; yo me preguntaba qué hace esa imagen con cara de rata en Bob Esponja. Era un episodio de terror infantil, pero no me gustaba mucho ese ser ahí, todo tieso e inmóvil.

Pasó el tiempo de Bob Esponja y llegó el de Robert Eggers y su nueva película Nosferatu; ahí descubrí quién era ese ser que no se movía en la serie de Bob, no tenía movilidad de caricatura. Nosferatu no apto para niños; siendo ya adulto, la vi en el 2024.

Es bastante terrorífica e investigué sobre ella, cómo la hicieron: quisieron que fuera casi exacta a la original, solo con pequeños cambios; le pusieron mostacho al conde Orlock, un cerebro putrido que se le salía por la parte trasera de la cabeza, hacia abajo, llegando casi a la nuca, y en los zapatos le pusieron tacos, como era en los tiempos en que la moda era diferente; el hombre se ponía tacos.

La joven esposa Ellen Hutter, recién casada, habla, expresa sus angustias y deseos sexuales reprimidos por un marido que, recién casada, se va por asuntos de trabajo y ella se siente abandonada.

Robert Eggers puso un ambiente opresivo; los colores blanco y negro son dominantes, con una banda sonora llamativa que ayuda a la narrativa. Cada escena mantuvo el misterio sobre el conde Orlock, usando las sombras y la oscuridad para que fuera más enigmático.

El vampiro con sus largos dedos y uñas más dos dientes que se le asoman y su tez palida grisácea que da esa sensación de estar enfermizo ese alargado y delgado ser, de andar meticuloso y mirar extraño es el monstruo creado por Robert Eggers logro dar el impacto que buscaba con esta película modernizada en pequeñas cosas, con la misma narrativa solo que aquí los actores hablan mientras que Nosferatu de 1922 era una película muda del expresionismo alemán en blanco y negro.

Era una crítica del momento de la guerra, de las enfermedades, a los otros, a la destrucción, al daño inconmensurable sufrido en aquellos tiempos en la Primera Guerra Mundial, el nacimiento de una nueva nación que se desvaneció.

Nosferatu era la imagen del sufrimiento de aquellos alemanes en una época donde el hambre y la falta de bondad se abalanza contra la humanidad misma y las plagas se desbordaban en aquellas ruinas creadas por la destrucción.

Era en blanco y negro porque era el comienzo del cine y también porque la humanidad veía y sentía todo así; donde mirase no había color, no puede haber color en una nación que se desangra.

Todo era blanco y negro; es el color de la agonía, de la tristeza, de lo gris, el color de la no vida, de la melancolía, de la nostalgia. Robert Eggers copió todo ese sentir, trayendo en su película la misma atmósfera opresiva y de destrucción que se vio en el primer Nosferatu.

El respeto a cada aspecto de la película, trayendo a nuestra época una película de principios del XX con todo su drama, miedos, suspenso, terror y horror.

Una mezcla de sentimientos que hace a esta película tan especial como la original de Bram Stoker, de la cual fue plagiada en su época y trajo problemas a los años de Bram Stoker haber muerto..

La esposa y viuda de Stoker, Florence Balcombe y heredera de esa tan peculiar obra plantó una demanda encontrá de F. W. Murnau ganando la demanda y obligando a eliminar todo, pero extrañamente sobrevivió algo de ese todo, pero la productora Prana Films tuvo que considerarse en banca rota y la eliminaron. Con interés seguro de no pagar nada a la viuda.

Bram Stoker se inspiró en el príncipe malvado Vlad Tepes, también conocido como Vlad el Empalador; no solamente eso, sino que recopiló mitos y leyendas de cadáveres putrefactos que se levantaban de sus tumbas para matar a los vivos; eso ya estaba presente en leyendas europeas y balcánicas desde hacía siglos.

Robert Eggers tomó esta historia lista por Murnau y nos la trajo para que disfrutemos de una historia que ya tiene más de cien años.

Dos directores con una diferencia de más de cien años; el primero creó su obra de un plagio, solo cambió nombres y direcciones, y el segundo quiso hacer un homenaje al primer Nosferatu. Ambos usaron la misma obra, cada uno a su estilo y a su época, dejando un film impresionante.

Una de la escenas icónicas que son varias, pero la que más me impresionó fue cuando Hutter caminando por el largo camino con la luna llena acompañado ve un carruaje sin jinete y se detiene junto a él y una fuerza extraña hace que se dirija a ese carruaje y da la impresión de que Hutter flotara, así muestra el conde Orlock su gran poder sobrenatural al cual el desprevenido Hutter se va a enfrentar. Hay más escenas que te dejan en crispado, pero solo mencionaré está.

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