LA CASA MADITA 

Antes que nada, debo aclarar que esto no es solo una historia de ficción, esto es algo que realmente nos paso a mi familia y a mi, sin más, los invito a leer…

Hace algunos años, antes de tener mi casa propia, siempre vivíamos en casas rentadas, en algunas vivíamos muy a gusto y en otras no tanto, éramos mi esposa, mis 4 hijos y yo, en uno de los departamentos en los que vivimos muy a gusto, la renta era accesible y estaba muy bien ubicado, cuando llegamos estaba muy feo, pero no teníamos otra opción, por lo que decidimos arreglarlo, un poco de pintura por aquí, algún cambio por allá, hasta que quedo muy acogedor, por costumbre, cada viernes, mis sobrinas iban a i casa a ver películas y se quedaban a dormir ahí, al día siguiente hacíamos reunión con carne asada y algunas cervezas, prácticamente así era cada fin de semana, hasta que un día fue la dueña a recoger la renta, vio el departamento como lo dejamos, y al siguiente mes nos lo pidió, porque una de sus jijas iba a venir a vivir a la ciudad, así que tuvimos que buscar otro lugar donde vivir, un tío de mi esposa supo que buscábamos donde vivir y él nos ofreció en renta una de sus casas, también estaba muy céntrica, nos dio un buen precio, incluso nos pidió que le termináramos de impermeabilizar y detallas la recamara nueva que estaba haciendo a cuenta de renta, la casa era extraña en su distribución, había una recamara en medio de la casa, sin ventanas, sin domo ni ninguna fuente de luz natural, era una casa antigua, de las primeras del centro de la ciudad, la puerta del patio, que era de malla ciclónica, colindaba con el patio de una vecindad abandonada y en ruinas, solo era cuestión de quitar un candado y podías acceder a esa vecindad (era tan tétrica que nunca nos atrevimos a hacerlo), al no tener otras opciones, decidimos aceptar y nos quedamos con la casa, después de todo solo la íbamos a rentar por un tiempo en lo que encontrábamos otra cosa más de nuestro gusto, desde la inauguración y el primer fin de semana de sobrinas en casa y sábado de carne asada, eso jamás se volvo a repetir, ninguna persona estuvo a gusto, y se nos acabaron las visitas, desde la primer noche, comenzaron a molestarnos, de mi lado patearon el colchón y a mi esposa le aventaron algo al rostro, dijo mi esposa que fue como un calcetín, nunca supimos que fue, porque nunca encontramos nada, cabe señalar que el que sería la habitación matrimonial, aun no estaba lista, mis hijas mayores se fueron a quedar con su abuela, solo estábamos mi hijo de 1 año y medio, mi bebe de 4 meses, mi esposa y yo, estábamos en la habitación sin ventanas, tanto mi esposa como yo, despertamos de golpe molestos, yo pensando que ella había golpeado el colchón y ella pensando que yo le había arrojado el calcetín, cuando vimos que no fue así, quedamos desconcertados, y ya no pudimos dormir, cada día era una cosa, se perdían objetos que estábamos usando, y jamás los volvíamos a ver, veníamos de la calle muy contentos, y al ingresar a la casa, discutíamos como jamás lo habíamos hecho, y sin ningún motivo, o mejor dicho, cualquier nimiedad era un motivo, cada vez que mi esposa y yo nos poníamos cariñosos en la noche, siempre se escuchaba que algo se caía, o algún ruido extraño, y me levantaba a revisar y n era nada, pero se nos cortaba la inspiración, la última noche que estuvimos en ese horrible lugar, comenzó con el llanto de mi hijo, se escuchaba que peleaba por su cobija especial, solo decía “mía, mía” y al ir a ver que pasaba, vi a mi hijo de pie en su cuna, jalando su cobija, al encender la luz, la cobija “se liberó” y mi hijo se fue de espaldas con todo y cobija, afortunadamente estaba en su cuna y no se golpeó, lo cargue, lo dormí y volví dejarlo en su cuna, a los 3 minutos volvió a despertar con un llanto aterrador, solo así lo puedo describir, jamás lo había escuchado así, al ir de nuevo a verlo, lo cargue, y note un aroma nauseabundo, como drenaje, excremento, o algo muy fétido, al principio pensé que había que cambiar el pañal, ya sea el de mi niño o el de mi bebé, los revise a ambos, y estaban limpios, mi esposa entro después molesta por el ruido y percibió el fétido aroma, y me reclamos que por que no los había cambiado, que por eso lloraba el niño, le dije que no era así, ella misma los revisó y se dio cuenta que estaban limpios, pero al revisar a la bebé, se dio cuenta que apenas respiraba con dificultad, se asustó, la levantó y la niña comenzó a respirar de nuevo, para esto, tanto ella como yo, ya habíamos tenido conocimiento de este tipo de señales, de hecho ya lo habíamos platicado, que en esa casa había algo malo, ambos somos perceptivos con ese tipo de cosas, así que nos llevamos a los niños a nuestra habitación, estábamos los 4 acostados, y de la nada, del lado donde estaba el niño, regresó el aroma nauseabundo, pero solo en un área, así que tome mi agua bendita, y comencé a rociar por toda la casa, acompañado con oraciones, y el olor se intensificó, alguna luces comenzaron a parpadear, ruidos de juguetes cayendo se escuchó en la habitación de los niños, todo empeoró, así que le dije a mi esposa, “amor, debemos irnos de aquí ahora mismo” ella me dijo, “son las 3:20 de la madrugada, a donde nos vamos a ir” le respondí “ no lo sé, a casa de mis padres, de los tuyos, incluso a un hotel, pero debemos irnos ahora” acto seguido, comenzamos a empacar lo más esencial, yo había dejado la cobija de mi hijo en una silla, cundo mi hijo se fue caminando por ella, vi como empujaron a mi niño, no tropezó, lo empujaron, vi el movimiento de su cuerpo, lo aventaron, pero el no cayó, alcanzó a agarrarse de la silla, pero cuando fui por él, vi lo más aterrador que puede ver un padre, mi hijo tenia rasguños en la frente, eran 3 líneas como hechas con uñas largas, tomamos lo que teníamos y nos fuimos de inmediato, le hablé a mi mamá, ella era como yo, casi no dormía, así que contestó de inmediato, le platique y nos dijo que fuéramos a su casa, al llegar, nos dimos cuenta que habíamos dejado la caja de las medicinas, y le dije a mi mujer, “amor, voy a tener que regresar” “yo voy contigo” dijo mi madre, llegamos, entramos, corrí a la habitación por la caja, mi madre se quedo en medio de la sala, entro rezando y con su rosario en la mano, cuando regrese, subí la caja a la camioneta y mi madre no se movió, le pedí que viniera, que saliera ya, y no se movía, ni hablaba, fui por ella, estaba fría, tiesa, pesada, la fui jalando del brazo, casi cargándola, cuando salimos, se pudo mover de nuevo y me dijo, no me dejaban moverme, ni hablar ni rezar, hijo, jamás regrese a esta casa… en esa casa maldita solo duramos 15 días, el tío de mi esposa, el dueño de la casa, falleció a la semana, solo regresamos por nuestras cosas y no quisimos saber más, esa es la experiencia mas aterradora, cuando una entidad logra herir a una persona en el plano físico, te das cuenta, que si te pueden lastimar y no solo espantar.

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