Tres (3) temporadas y veintidós (22) episodios, constituyen esta propuesta seriada de Netflix, en la que la trama parece ser la narrativa de los intríngulis vivenciales de quienes ascienden al desempeño de roles en las altas esferas del orden político e institucional de la Unión Americana.
Scandal-(2012/2018), Designado Sobreviviente-(2016/2019), La Residencia-(2025); entre muchas otras, han dibujado mucho de lo que en términos ficticios, pero, con fundamentos reales, ocurre y transcurre en las esferas políticas y partidistas a quienes, por suerte de vida, les toca alcanzar el desarrollo de desempeños en las esferas y medios posibles de la administración institucional de la Casa Blanca, de su presidencia y demás órdenes burocráticos y relacionales intrínsecos en ese mundo del cual, la vida humana que se conoce hasta ahora, en este presente, siempre querrá saber descifrar en sus más estrictos saberes, para así: o matar la curiosidad o poder conocer la verdad sobre los manejos del poder de la primera potencia mundial.
La Diplomática, al mismo tiempo, narra las consecuencias inevitables de quienes, esta vez, protagonizan la serie (el matrimonio Wyler) y de lo que les corresponde consecuencialmente, a partir de sus vivencias, decisiones y demás aventuras, asociadas al hecho de mantener y de mantenerse en esa realidad espiral y no muy bendita por la providencia la cual, está repleta de truculencias insospechadas al combinar sutilmente, las ambiciones y minusvalías humanas de los personajes representados en la serie quienes, deben responder con cada palabra y con diálogo y con cada actuación, a la representación dramática, emocional y característica de los personeros líderes de dichas esferas políticas.
La serie contó con los recursos, con la dirección, con la edición y con los desempeños de un elenco ajustado al compromiso. Las representaciones cinematográficas y los mil y un detalles de producción condimentan muy bien la serie para hacerla atractiva a quienes, como este escribano, le gusta la temática y sus pormenores. No obstante, la serie no perdió tino para hacerse, de momento, un tanto pesada para una sola mirada (veintidós episodios), a partir, además, de su temática la cual, exige el pendiente de cualquier espectador, por muy experto que este sea ante los contenidos de la trama. A veces me parecía tedioso tener que superar los detallados tratados sobre la pareja y su respectiva resolución para poder así, continuar con la respectiva acción y desarrollo de la misma. Los momentos de acción, indispensables para los seriados, no pueden ser deficitarios, Todo lo contrario, deben ser suficientes para garantizar el debido enganche, la respectiva conexión.
Aun queda más por ver en materia de desenlace para este seriado que al parecer y por los datos que refieren su promoción en el steaming Netflix, promete sobre su desarrollo. La Diplomática y sus menesteres deben verse fortalecidos ya que, los desafíos por venir para esta damisela en constante peligro y cuerda floja requieren el más inteligente de los procesos humanos para salir airosa de sus circunstancias. Total, sobre el amor exitoso y la política adecuada hay mucho que saber aun, más allá de que, se les pinte como aceite y vinagre.




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