Bruce Springsteen: más directores, más películas 

1. Sobre la relación entre Bruce Springsteen y Peter Bogdanovich en el momento de mayor éxito del cantante, pueden leer lo publicado hace unos días. Sobre más conexiones entre Springsteen y el cine -no todas, claro- pueden leer este artículo, y luego otro más que vendrá en los próximos días.

2. Suele suceder que si una canción de Bruce Springsteen irrumpe en una película, las imágenes disparan, evocan historias: en no pocas ocasiones, los sonidos de Springsteen simplifican el mundo sin atreverse a negar el dolor. Hay algo de pudorosa valentía en la amplia mayoría de la obra de Springsteen (una obra que, sobre todo hasta 2012, tenía una cantidad notable de discos excelentes). Las canciones de Springsteen pasan en limpio angustias colectivas e individuales para las catarsis de quien quiera escucharlo. Muchas de sus canciones son relatos sin salida -o con salida difícil- de gran potencial visual y también moral; a su modo, pequeñas grandes películas que cuentan problemas en los que lo malo y lo bueno se arremolinan, se sopesan, se observan o más bien se viven.

3. Más allá de usurpaciones diversas, El Jefe es desde hace décadas -todo es desde hace décadas- el sobrenombre de Bruce Springsteen, en el original «The Boss», o «Da Boss», como le dice Spike Lee al agradecerle al final de La hora 25 -su elegía neoyorquina que termina con una canción de Springsteen, «The Fuse» (de The Rising, el extraordinario disco post 11-S)-, o «El Boss».

4. Al rockero difícil de cansar -son legendarios, también desde hace décadas, sus extensísimos conciertos- no le fue fácil permitir el uso de sus canciones en películas. No quería que cualquiera las usara para cualquier cosa -para aplicar emoción donde no la había, o para plegarse al éxito- en cualquier momento de una película, y recién en 1983 había autorizado a John Sayles a utilizar algunas de sus canciones -pero ninguno de sus mayores hits- en Baby It’s You (con Rosanna Arquette). Luego de la frustrada experiencia de Máscara de Bogdanovich, tal vez por el desengaño de no escuchar sus canciones -por culpa del manejo de su discográfica- en una película que le gustaba, Springsteen dejó utilizar un poco más su repertorio, pero sin llegar a rematarlo (aunque a veces y probablemente de forma creciente, sí, aparecen algunas de sus canciones en algunas películas muy malas). Si uno tiene en cuenta su enorme importancia como artista popular americano, notará que su presencia en el cine es ciertamente visible pero no terriblemente extendida, sobre todo, paradójicamente, en las películas de las décadas en las que fue más exitoso. Por extraño que parezca, en 1984, el año del lanzamiento del disco más exitoso de su carrera, Born in the U.S.A., no hay ninguna película con canciones de Springsteen.

5. Además de estar presente en Texasville (1990) de Bogdanovich (mi película favorita del director), la música de Springsteen aparece sin previo aviso en la mejor película de uno de mis directores favoritos: Palombella rossa (1989), de Nanni Moretti. En esta historia de un militante comunista jugador de waterpolo que pierde la memoria y que se desarrolla en su mayor parte durante el match final de ese deporte acuático, uno de los hits de Born in the U.S.A. (álbum del que se extrajeron nada menos que seis singles), «I’m on Fire», detiene la acción deportiva y las discusiones políticas. El estadio escucha y corea la letra, y el protagonista Michele (el propio Moretti) no puede evitar mover su pierna al ritmo de la canción. Luego, en los noventa, Jonathan Demme, que dirigió algunos videos de Springsteen como «Murder Incorporated» y «If I Should Fall Behind», le encargó una canción para su película Filadelfia (1993). El resultado: «Streets of Philadelphia», que ganaría el Oscar y le permitiría al cantante conquistar incluso a un público más lejano al rock mediante una de sus canciones más aptas para lo que en ese entonces se decía -¿o no?- “sonido FM”.

6. El Jefe ya había compuesto especialmente para cine en 1987, en ocasión de Light of Day, la película de Paul Schrader titulada como la canción que Bruce le entregara. En la película, Michael Fox y Joan Jett tienen una banda de rock y cantan la canción, que Springsteen no grabó en estudio en ese entonces pero ha sido una de sus favoritas en vivo. En realidad la película iba a llamarse Born in the U.S.A., o por lo menos ese era el título del guión en un principio, pero Springsteen hizo la canción por todos conocida y se la quedó, por eso Schrader aparece en los agradecimientos del disco (a los Ramones les pasó algo parecido con “Hungry Heart”, pero esa es otra historia). El papel de Michael J. Fox iba a ser para Springsteen, quien en algún momento pasajero pensó en dedicarse a ser también actor de cine. El cine siempre fue importante para Springsteen. De hecho, hay una vasta zona de su relación con las películas que excede la mera inclusión de sus canciones. «Thunder Road», una de sus más famosas y mejores creaciones es el título de una película «de coches» con Robert Mitchum de 1958. Y la canción «Badlands» fue inspirada por el título y el afiche de la excelente ópera prima, estrenada en 1973, de Terrence Malick. Luego de la canción «Badlands», Bruce vio la película de Malick e hizo la canción «Nebraska», del homónimo disco acústico (cuando nadie hacía acústicos, en 1982, y ese el disco eje de la reciente película Springsteen: música de ninguna parte), basada en el mismo caso real en el que se basó Malick: el de la pareja de asesinos Charles Starkweather y Caril Fugate.

7. Y del cine a las canciones y de las canciones al cine. Otra canción de Nebraska, «Highway Patrolman», fue la inspiración para la primera película dirigida por Sean Penn, The Indian Runner (1991, aquí llamada Bajo la misma sangre). Luego Bruce le daría a Penn otra canción -a su pedido después de escucharla-, «Missing», para su segunda película, Vidas cruzadas (The Crossing Guard, 1995). Y para una película protagonizada por Penn y dirigida por Tim Robbins, Mientras estés conmigo (Dead Man Walking, 1995), compuso otra canción, del mismo título que la película, y recibió otra nominación al Oscar. Pero el premio lo terminó ganando la canción de Pocahontas. El videoclip de «Highway Patrolman» lo firma Sean Penn y el de «Dead Man Walking», Tim Robbins.

8. Springsteen juega de actor dando un consejo -como una aparición en un momento de desesperanza- a Rob (John Cusack), en Alta fidelidad (High Fidelity, 2000). También hay una canción de Bruce compuesta a pedido de John Sayles para el final de su película Limbo (1999). La relación con Sayles es de larga data y excede la ya mencionada Baby It’s You. Sayles se puso a dirigir videos de Bruce luego de la experiencia del Jefe bajo la dirección de Brian De Palma en el videoclip de «Dancing in the Dark». Springsteen consideró ese clip como un fracaso artístico y nunca quedó conforme con los resultados. Además, el rodaje del clip había interferido con lo más sagrado para Springsteen: su relación con el público en los conciertos. Puede verse en el luminoso clip que las tres cámaras utilizadas por De Palma se mueven con mucha libertad, con poder de veto sobre los movimientos de la multitud, algo no permitido por Bruce hasta entonces, ni después. Ademas, Bruce se vio obligado a hacer playback durante el rodaje, y hubo que repetir la performance para obtener más tomas. Ese video, en el que aparece Courteney Cox (Monica de Friends), fue el único hecho con De Palma.

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