Resurrection: La mejor película del año 

Seguimos con la cobertura de la Semana de Cine Internacional de Valladolid, con una de las películas que más expectación han generado en la cinefilia desde que se estrenase en Cannes el pasado mes de mayo; y no es para menos, ya que se trata de la vuelta a los ruedos de uno de los directores más estimulantes que ha tenido el cine de autor este siglo. Bi Gan ha conseguido generar asombro y éxtasis total con cada una de sus obras, pero quizás fuera con Largo viaje hacia la noche (2018) con la que alcanzara el título de maestro con apenas 29 años de edad.

Tráiler de Resurrection (2025), de Bi Gan

Y ahora, después de siete años desde esa última película, nos ofrece esta carta de amor al cine que se siente inabarcable y de un romanticismo tremendamente arrebatador. Es ese tipo de películas por las que uno ama el cine y decide pasar parte del año yendo de un festival de cine a otro, con la ilusión de ver esas películas que perdurarán con el tiempo en la memoria de uno. En su paso por Cannes, la película se alzó con el Premio Especial del Jurado, con un consenso prácticamente absoluto por parte de la crítica cinematográfica.

Resurrection (2025) nos habla de un mundo en el que la humanidad ha perdido la capacidad de soñar, en el que solo queda un individuo con esa capacidad, al que se refieren como un “delirante”. Es a través de la mujer que entra en contacto con él que el director nos adentra en un mundo onírico, en el que de una forma muy episódica nos sumerge en un universo repleto de fascinación, recorriendo las distintas etapas del cine a través del tiempo y la memoria.

Para esta película cuenta con la presencia de la legendaria actriz taiwanesa Shu Qi, quien ha estrenado este mismo año su primera película como directora: Girl (2025). La hemos visto en películas como El control de la venganza (2002) o Tiempos de amor, juventud y libertad (2005), pero la obra por la que siempre será recordada es Millennium Mambo (2001); una de las mejores películas de este siglo. Que dos mitos del cine asiático como Bi Gan y Shu Qi se unan en 2025 es una de las grandes delicias que hemos podido tener los cinéfilos.

El resto del elenco está conformado por Jackson Yee, Mark Chao, Jue Huang, Zhijian Zhang, Yongzhong Chen o Mucheng Guo, entre otros. Todavía no hay una fecha fijada para su estreno en España, pero se prevé que sea a principios del año que viene, y será distribuida en cines por la plataforma de streaming Filmin, para luego pasar a formar parte de su catálogo. En cuanto a Argentina, tampoco hay fecha de estreno estimada y hasta la fecha no cuenta con distribuidora, a diferencia de España.

No has visto nada igual

Películas que sean un canto al cine hay muchas, pero no me viene ninguna que tenga la ambición tan mastodóntica a nivel de planteamiento narrativo que tiene Resurrection (2025). Bi Gan comentó en Cannes que el montaje que presentó al festival estaba inacabado debido al poco tiempo que hubo a nivel de postproducción, por lo que lo que ha presentado en los festivales posteriores es un montaje distinto. Considero que es un dato a reseñar, en parte por la complejidad que requiere condensar tanto metraje en algo sólido a nivel cinematográfico, con el hándicap de contar con una complejidad metanarrativa enorme, donde la historia va saltando continuamente de un personaje a otro.
El arranque no puede ser más alucinante, situando la historia en un cine de principios del siglo XX, como si de una película de cine mudo se tratase. Es evidente cómo el director intenta retrotraernos a esa época del cine, pero a su vez consigue encauzar una trama sobre el desamparo que se vive sin la apasionada mirada de los soñadores. En todas sus películas, Bi Gan reflexiona mucho sobre el papel que juega nuestra mirada a la hora de interpretar la realidad, y eso es algo que se pone muy de manifiesto en Resurrection (2025).

Esa idea ilusoria de la pantalla de cine es algo con lo que se juega a nivel formal en todo su primer acto, siendo apoteósica la puesta en escena y el diseño de producción que vemos. Hay un imaginario en su comienzo que se siente especialmente apabullante, donde el espectador puede llegar a vislumbrar infinidad de detalles visuales que inevitablemente lo dejan embelesado. Destila una estética muy artesanal y que recuerda a un clasicismo cinematográfico que, lamentablemente, ya no se practica con abundancia en la actualidad.

Un viaje memorable

Si bien es cierto que tal osadía a la que se propone encomendarse Bi Gan tiene momentos en los que no puede sostener el ritmo tan altivo de los pasajes más esplendorosos de su metraje, sin duda estamos ante una obra maestra de nuestro tiempo. Se rige por códigos radicalmente modernos, pero en su fondo rebosa un clasicismo incuestionable. Esa capacidad de pasar del cine mudo al cine noir para acabar adentrando al espectador en una historia vampírica, y que todo eso tenga coherencia narrativa, es una hazaña increíble que solo directores tan superlativamente dotados como Bi Gan son capaces de realizar.

Puede resultar densa por momentos por la cantidad de registros con los que juega, pero su visionado se siente como algo exultante y capaz de dejarte atónito por ofrecerte algo tan diferente a lo que el 99% de las producciones actuales tienen acostumbrado. Y también una característica muy destacada de Resurrection (2025) en cuanto a su tono es el gran romanticismo que proyecta y que se percibe de manera muy notoria en su final. El tercer acto es lo más parecido a lo que Bi Gan hizo en anteriores películas, con largos travellings de seguimiento en donde, de una manera muy coreografiada, consigue plasmar una poética desde la violencia y la pasión más desbordante del ser humano. Es ahí donde juega un papel importante el director de fotografía Dong Jingsong, capaz de salir airoso y deslumbrar en una propuesta tan heterogénea y diversa en sus formas.

Pero al hilo de lo que comentaba de su tercer acto, es indudable que quien brilla como una auténtica estrella del cine y del rock es la joven actriz Li Gengxi en el papel de Tai Zhaomei. La presentación de su personaje y la deriva que toma hasta su clímax final es de lo más alucinante que he podido ver en este año de cine. Como hacía referencia en un tuit recientemente, nadie luce más “cool” que Li Gengxi en Resurrection (2025). Nadie. El final de la película destaca por su emotividad, volviendo a hilarlo con el cine que aparece al principio. Es algo particularmente conmovedor para quien ame profundamente el cine, reconectándote con la propia memoria fílmica de uno. Te ves totalmente interpelado con su desenlace, que recurre a una animación de notable sencillez, pero que al mismo tiempo se percibe como algo totalmente idóneo para representar ese paso del tiempo sobre el que continuamente se reflexiona a lo largo del film.

Conclusión:

Resurrection (2025) es una obra totémica en la que Bi Gan plasma su amor por el cine. Una película tan inabarcable como hermosa y estimulante, que se siente como un gran viaje en el que se condensa infinidad de registros formales. Tiene momentos que considero que pasarán a formar parte de lo mejor del cine de este siglo, pese a que por momentos, debido a su ambiciosa propuesta, la película decae levemente en tramos puntuales. No obstante, no me cabe la menor duda de que estamos ante la mejor película de este 2025, tan radicalmente moderna como clásica. Una obra que todo amante del cine debería poder ver, a poder ser en una sala de cine. Y es que, mientras siga habiendo directores como Bi Gan capaces de contarnos historias como la que vemos en Resurrection (2025), la llama del cine seguirá siempre viva.

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