Hay muchas películas en donde los actores se despiertan de un sueño y el mundo que en realidad esa persona ha vivido toda su vida era ficticio; por ejemplo, una de esas películas sería Matrix, pero muchas de las personas allí atrapadas la siguen sintiendo tan real porque eso decidieron creer.

Pero, ¿quien se a despertado en medio de la realidad, creyendo que lo que vió fue solo un reflejo, o una distorsión de la realidad creada por un engaño de la mente?
Quizás todos, pero preferimos creer que lo que vemos no es más que una ilusión creada por la necesidad de la mente en darle una forma ya sea humana o espectral a cualquiera cosa que veamos y no comprendemos a la primera, como ese monstruo que te vigilaba cada noche mientras dormías frente a tu cama y al encender la luz era una chaqueta colgada en el perchero.
O la ropa amontonada en la silla al lado del computador en la habitación que con la luz apagada parecía mirarte con ojos rojos mientras tu estático no te podías mover(parálisis del sueño).


Es muy inquietante sentir esa sensación de que te están observando y, al encender la luz, darte cuenta de que solo fue nuestra imaginación… o eso nos queremos convencer en la mente para no sentir más miedo.
La línea que separa la realidad de los sueños (como muchos los llamamos, pero en realidad es lo espiritual, un mundo que se abre ante nuestros ojos casi siempre pero ignoramos) es tan fina que, a veces, podemos nadar entre ambos mundos sin darnos cuenta.
Una de las películas donde se puede ver esa línea rota es Escape del Infierno, una película muy vieja y no con tantos efectos especiales, pero que nos enseña que hay cosas más allá de nuestra comprensión; que aunque muchos las ignoramos, no quiere decir que no existan.

En esta película, la visión del actor es abierta por un evento desafortunado: la muerte. Pero al revivir, puede ver que lo que creía solo un sueño era la verdad que no se puede observar.
Así vivimos todos: ignorando cosas. Lo que vemos, lo que sentimos, lo que escuchamos; incluso el olor nos habla de cosas tan reales, pero que a la vez no queremos creer, por el bien de nosotros y de nuestro estado mental. Preferimos decir: “no es nada, solo fue mi imaginación”.
Al final, vivimos en el mundo que elegimos creer por nuestra salud mental, alejándonos de aquello que creemos que no podemos lidiar; no porque no queramos, sino porque somos tan escépticos al mundo que nos rodea que solo vivimos en lo que queremos creer del mundo.
A nuestro alrededor existen cosas que no todos pueden percibir, y los que sí pueden prefieren ignorarlo para que la gente que no las ve no los tilden de locos. Pero sí están allí, sí son reales, aún más que tú y yo. Cuando están cerca, caen sobre nosotros como un peso que nos llena de miedo, nos paraliza y hasta nos hace enmudecer.
Así que recuerda que si alguna vez, mientras caminas, te invade el miedo, te has sentido observado, o si de reojo ves algo terrorífico y vuelves a mirar y es otra cosa, recuerda que eres tú mismo abriendo tus ojos y despertando de este sueño que crees que es la realidad, cuando en realidad solo estás viendo la mitad de lo que es real.
En ese momento, cuando hayas abierto los ojos y hayas visto lo real, podrás decir: “desperté, y lo que siempre creí real solo fue un sueño", y entenderas que…nunca tuviste miedo de estar dormido, sino de despertar.





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