Género: Drama adolescente con toques de comedia ochentera.
Duración: 98 minutos.
Director: John Hughes (en su mejor versión).
Banda sonora: Simple Minds, The Police, Tears for Fears, y un par de cortes de synth-pop español que suenan en el walkman.SINOPSISMadrid, 1986. Tú eres Álex, 17 años, pelo cardado con laca Nelly, chaqueta vaquera con parches de Los Nikis y un walkman Sony que no se separa de tu oreja ni para dormir. Estás en el último curso del instituto público del barrio, ese que huele a cloro del gimnasio y a tabaco en los baños. Tu vida gira alrededor de tres cosas: Conseguir que Marta, la chica de la clase de al lado (la que lleva faldas de cuero y escucha a Alaska), te mire más de dos segundos.
Entrar en la universidad sin que tu padre, un taxista que sueña con que seas ingeniero, te mate de un grito.
Grabar la maqueta perfecta con tu banda de garaje, Los Rayos Gamma, antes de que el verano acabe y todos os separéis.
EL MOMENTO QUE TE MARCÓ La película tiene una escena que, si la ves hoy con 50 tacos, se te clava en la garganta como un chicle Bazooka:Noche de San Juan, playa de la Malvarrosa (Valencia).
La banda ha tocado en un chiringuito cutre. Suena “Don’t You (Forget About Me)” de fondo, pero en versión acústica, solo con la guitarra de Javi, el batería que siempre lleva calcetines altos.
Tú y Marta estáis sentados en la arena, con las zapatillas Converse llenas de arena. Ella te dice:
—“¿Y si el año que viene no nos vemos más? ¿Y si esto es todo lo que tenemos?”
Tú, que nunca sabes qué decir, sacas del bolsillo la cinta TDK que grabasteis esa tarde: “El Último Curso – Demo ’86”.
—“Pues que suene esto cuando estemos a mil kilómetros. Así no nos olvidamos.”
Ella sonríe, te roba el walkman, se pone los auriculares… y por primera vez, os besáis mientras las olas rompen y alguien lanza petardos al fondo.
EL FINAL (abierto, como la vida)El curso termina. Marta se va a Londres a estudiar diseño. Tú suspendes Matemáticas y te quedas un año más. La banda se disuelve: Javi se mete a militar, y el bajista se corta el pelo para trabajar en El Corte Inglés.
Pero esa cinta sigue existiendo.
Corte a 1995: estás en un bar, con 26 años, currando de repartidor. Suena la radio… y de pronto, vuestra canción. La que grabasteis con una guitarra desafinada y un micro de juguete.
Sonríes. Apagas el motor de la furgo. Y por un segundo, vuelves a tener 17.
POR QUÉ TE MARCÓ Porque no era una peli de héroes. Era sobre perder el tiempo gloriosamente, sobre creer que una maqueta de casete podía cambiar el mundo, sobre ese primer amor que sabía a Fanta de limón y a tabaco rubio.
Y porque, aunque la vida te dio collejas después, esa noche en la playa fue real.
Y la cinta… la cinta aún la guardas en un cajón, con la etiqueta escrita con boli Bic.



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