
En 1987 el mundo conoció Depredador, película de acción con toques de terror que resultaba curiosa precisamente por esa extraña combinación. Arnold Schwarzenegger, ya en esa época una consolidada estrella de acción gracias a sus roles en Conan y Comando (también para ese entonces tenía bajo el cinturón el éxito de Terminator, aunque ahí su rol sería el del villano, error que muy hábilmente James Cameron corrigió en su mucho más popular secuela) se ponía al frente de una película con un esquema narrativo singular, y tal vez por eso particularmente exitoso: gracias a un arranque tradicional en toda película de la gigante superestrella, el espectador entendía que estaba frente a una película de acción en toda regla, viendo como un grupo de mercenarios se infiltraba en una región de Centroamérica para rescatar a un ministro estadounidense secuestrado por un grupo paramilitar. Lo curioso de la película es que, lentamente, comenzamos a entender que no estamos ante una película de acción cualquiera, viendo el estado en el que supuestamente el grupo deja los cadáveres de sus víctimas (despellejadas y expuestas en el medio de la selva, retratadas por la cámara con particular gusto por lo gráfico) y lo implacable de sus métodos. Cuando finalmente el grupo de mercenarios logra matar a todo el comando, descubren que no están solos, sino que son cazados por una criatura alienígena que solo parece tener una motivación: acechar y destruir a su presa.
De Depredador hay que decir dos cosas: es muy excesiva, y por eso mismo es muy divertida. No queda muy claro en ningún momento por qué esta bestia acecha a estos personajes o por qué está en la Tierra, y lo más interesante del asunto es que tampoco importa, ya que la base de la película consiste sencillamente en el choque de dos fuerzas tan similares (Dutch y su equipo, implacables máquinas asesinas como el alienígena) que su único destino es colisionar de forma violenta. También hay que decir que la cinta tiene el componente extra de contar con la presencia de Schwarzenegger, intérprete limitado en lo dramático pero único en presencia escénica, magnetismo y volatilidad en pantalla, tal vez el único actor de esa época que realmente podías creer que podía enfrentar (y hasta ganarle) a un depredador.
El éxito acompañó a la cinta y se sucedieron varias secuelas, todas con un desafío de base: ¿Cómo replicar un éxito aparentemente salido de una espontaneidad, un cruce insólito que dio un inesperado producto sólido? La respuesta osciló, durante más de 20 años, entre el ligero cambio (Depredador 2, que cambia la jungla por la ciudad y al rudo Arnold por el cansado policía Danny Glover, acompañado de la absurda idea de que el alienígena se ve atraído por el calor que emana la ciudad y una guerra entre pandillas en pleno verano), la repetición total (Depredadores y El depredador, reboots infames que repetían fórmula hasta el cansancio) o el manotazo de ahogado de jugar al mash-up al estilo Freddy vs Jason, resucitando así también otra (en ese entonces) dormida franquicia como Alien. La asociación, igual, tiene poco de casual, aunque eso lo mencionaré más adelante.
Todo parecía seguir avanzando en círculo dentro de este universo hasta que en 2022 llega Depredador - la presa, película insólita que, en la tradición de su director, Dan Trachtenberg -- quien anteriormente había debutado en el cine con Avenida Cloverfield 10 --, se filmó en secreto y apenas se conocían algunos detalles antes de su estreno exclusivo en platafomas de streaming. Es cierto que este nuevo reboot tuvo una bienvenida menos glamurosa que el de Alien, el cual sí tuvo un lanzamiento global en salas de cine y el aval de Ridley Scott, pero Trachtenberg estaba jugando en una liga más abarcativa y, quizás, más ambiciosa, abriendo en esa historia de aparente simpleza (un juego de gato y ratón entre un depredador y una adolescente comanche en el siglo 18) un abanico de posibilidades creativas poniendo al personaje principal en diferentes peligros que debe sortear alrededor de la línea temporal terrestre. En esa misma línea juega Cazador de cazadores, del mismo director, cinta animada que expone otros enfrentamientos entre guerreros y depredadores y que sirve también como nexo entre La presa y el universo general de Depredador gracias a una escena final que explica las intenciones de los alienígenas y sus planes con la raza humana.
Y el director vuelve, por tercera vez, a este universo, esta vez con la cinta más grande de las tres, tanto así que es la primera que llega a la gran pantalla: Depredador - tierras salvajes. La película sigue a Dek, un depredador particularmente acomplejado por ser más pequeño que los otros de su tribu, lo que lo vuelve un marginado y una deshonra para su padre, el líder. Dek está listo para su primera cacería, la cual debería otorgarle un rango de honor dentro de la manada, pero a último momento, su padre revela que en realidad quiere verlo muerto, causando una pelea que termina con la muerte de su hermano y su partida hacia un planeta desconocido, Genna. En ese planeta Dek debe convertirse en un auténtico depredador y cazar a Kalisk, un monstruo aparentemente imposible de matar, en una tarea que parece imposible hasta que se encuentra con Thia, un androide particularmente sensible de la corporación Weyland-Yutani (nuevamente el universo Alien entrando en esta saga). Dek y Thia deben trabajar juntos para completar sus respectivas misiones: para el alien, asesinar al monstruo y volver a su tierra convertido en héroe, y para el robot, volver con su amiga, otro androide llamado Tessa, aunque en el camino se encontraran con un planeta hostil que no planea hacerles la tarea fácil.
Sobre la película, hay que decir que continúa el camino de éxito que el director comenzó en 2021, siendo esta la mejor de la trilogía: una película de acción constante, dinámica y entretenida, con mucha originalidad en los peligros que le presenta a sus personajes y la construcción del planeta salvaje del título. Para una franquicia que suele estar atrapada en los confines de la Tierra o similares lugares sin mucho que ofrecer, Tierras salvajes da un paso más allá al ofrecer un escenario peligroso y creativo, que recuerda, en hostilidad y originalidad en sus criaturas, al apasionante arranque de Riddick (sí, una saga infravalorada que necesita más continuaciones y el apoyo fan). También hay una muestra agradable de ambición a la hora de intentar ampliar la mitología del personaje y darle un matiz más humano al permitirle hablar (¿por primera vez?) y tener un arco de crecimiento, lo que solía ser un fuerte impedimento en las anteriores entregas. Algunas voces disidentes hablaban de que el cambio es tan radical que efectivamente deja de lado la esencia del personaje, pero luego de tantas películas iguales, ¿no es refrescante una idea diferente, que trate de ir por nuevos caminos?
Es interesante también una idea que se mueve de forma subcutánea a lo largo de la cinta, la cual no disimula su unión con el universo Alien y el vínculo que ambas franquicias, en realidad, siempre mantuvieron, pues hay algo que es innegable: Depredador es, en cierta forma, una copia de Aliens, película que llegó un año antes y presenta casi la exacta misma fórmula, sin el componente militarista de la cinta de James Cameron. Tierras salvajes, de la misma forma, es tanto un homenaje como una relectura de la saga Alien, reconociendo tanto su influencia visual (la escena final de este film tiene mucho de aquella mítica ‘Get away from her, you bitch’) como su posición como una saga con otra búsqueda filosófica: mientras Prometeo y Alien - covenant trataban de la compleja relación entre la robótica y la humanidad, la conexión entre distintas especies y el origen de la vida, aquí se recuperan esos primeros dos temas desde un costado mucho más relajado y ligero, priorizando el espectáculo que tal vez se le reclamó en su momento a Ridley Scott. ¿Es realmente un homenaje o estamos ante la crítica vedada a un producto que quiso abarcar más de lo que podía? ¿Un amable golpecito en la espalda o la demostración de que una nueva generación quiere hacer lo mismo, pero tratando de apelar también a un público joven que solo busca entretenimiento? Tal vez el fanático más atento pueda leer entre líneas a la vez que disfrutar de una cinta que no solo marca el regreso más atractivo y entretenido del personaje, sino que también se posiciona como la mejor película dentro de toda la saga.



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