Como una flâneur, Lina huye de una premiación y se pierde en las calles de Ginebra. Esa huida, más tarde relatada como un flashback a otro personaje, forma una errancia, empujada por una fuerza invisible pero poderosa. Su vestido turquesa contrasta con el gris de la ciudad, tanto en sus paredes y edificaciones como en el cielo que la cubre. Luego de adquirir, como más tarde sabremos, un tejido en un negocio, llega a un puente. Allí, arrojada por un súbito impulso, se tira al río. Con aquella misma fuerza intempestiva Las corrientes se encuentra arremetiendo en la escena cinematográfica mundial. Su paso feroz por los festivales de Toronto, San Sebastián, Hamburgo, entre mucho más, están coronando la tercera obra de Milagros Mumenthaler, que finalmente se estrenará en salas argentinas este 13 de noviembre.
Como bien aclaró la directora en la función de prensa, Las corrientes es una película que se siente literaria. Hay en su pulso y en su atmósfera cierta cadencia que más que en el cine se siente en el pasar de las páginas de un cuento o de una novela. Las influencias están a la vista: Virginia Woolf, Joyce Carol Oates, Chejov, María Negroni, Natalia Ginzburg, pero especialmente Samanta Schweblin. El new weird, aquel movimiento o modo literario casi inclasificable (y que exploramos en repetidos artículos) y que esta última escritora cultiva, se manifiesta voluntariamente o no en una obra que pone más énfasis en su atmósfera y sus sensaciones que en su trama. En ese sentido, también hay ciertas similitudes con El prófugo de Natalia Meta, en esa misma vertiente de género y con una mujer que parece estar en dos planos. Pero ahí también entran otras influencias cinematográficas: Antonioni fue una muy repetida, pero más que nada Hitchcock, en cuanto a la filmación de los espacios y la construcción de personajes.
Catalina es una estilista que, vuelta de un viaje a Europa por un reconocimiento por su trabajo, sufre desvanecimientos o fugas de su consciencia. Ahora, de vuelta con su familia, con su marido Pedro (Esteban Bigliardi) y su hija (Emma Fayo Duarte), y de tanto en tanto con su suegra (Claudia Sánchez) y su asistente (Ernestina Gatti) en su rutina laboral, parecería como si su mente estuviera dividida. No por nada esa fragmentación se refleja en el lenguaje, en su nombre: la hija de su vieja peluquera, su amiga Amalia (Jazmín Carballo), la llama Cata mientras que todo su entorno laboral y familiar actual la llama Lina. Esa misma división se ve en el reflejo de los espejos, de las vitrinas, en sus derivas oníricas y su uso de la realidad virtual, en su reclusión de toda cotidianidad (hasta el punto de olvidarse de buscar a su hija al colegio) trabajando en un mecanismo que no parece tener otra utilidad que su fabricación.

Esa deriva o fuga se ve amplificada por una dirección puntillosa y detallista, en donde los recursos fotográficos (un manejo preciso de Gabriel Sandru), de sonido (bajo la batuta de Federico Esquerro, Carlos Ibañez y Denis Séchaud) y, especialmente, de la música, con una selección en la que sobresale el tema “Venus” de la suite The Planets de Holtz. Una secuencia en particular concentra como un Aleph las distintas facetas de la película, y ocurre en el faro del Barolo: Cata/Lina busca a su hija, la cual se le escapó de su vista en una de esas derivas, y la encuentra allí. De pronto, la luz que gira en torno a su mismo eje la va sumiendo en una especie de trance y la cámara sigue a su deriva, que enfoca un cuadro coral de lo que realizan los personajes en la ciudad. Un poco como el cambio de perspectiva asimilable al cuento “La señorita Cora” de Cortázar, la mente de la protagonista se ramifica en las acciones de diversos personajes, como la de la asistente que llega a su casa y recibe a quien parecería ser su pareja, hasta que la luz recae en una casa, que luego nos enteramos que es la de la madre de la protagonista.
Como ella, y de vuelta en ese tono literario, los personajes forman universos propios y sugestivos. Si la hija de su vieja peluquera tiene un espacio propio en su negocio, en donde la asiste a Cata/Lina al fondo, la madre la recibe en su hogar en donde vive a oscuras, a base de comida que le dejan en la puerta, en lo que parece ser agorafobia. Su casa en penumbras contiene un orden pulcro y meticuloso, tanto que la hija, en otro arranque de fuerza súbita, rompe una fila de latas meticulosamente ordenadas. Como esos espacios, también está el Bellas Artes, en donde se cuela una secuencia onírica, con niños dispuestos de manera casi pictórica en una de las salas. Goya también arremete desde allí, con ese caos y oscuridad que suele representar y que encuentra su reflejo en la narrativa de la película.

La influencia de escritoras mujeres se ve plasmada en su universo femenino, tanto en Cata/Lina, como en su hija, su asistente, su suegra o su propia madre. En ese sentido, hay toda una tipología de espacios que se interrelacionan con la propia corporalidad de la protagonista, fuera en la oficina de su propia profesión, que es el estilismo, como en la peluquería, en donde se la trata de tal forma que hasta se desmaya. El pelo, luego de pasar por las corrientes de aquel río de Suiza, sufre algo, no se sabe exactamente qué, que atraviesa la obra y que aparece en sucesivos planos detalle de su cabello derramado en la pileta, en un recorte que recuerda al de la famosa secuencia de Hitchcock en Psycho.
Las corrientes es una película que va a contramarea de las obras que ocupan cada vez más espacio en la cartelera, y que explican y cuentan más que sugieren o muestran. Es en su atmósfera y en sus sutilezas, en sus silencios y sus imágenes que narra con toda la potencia del lenguaje cinematográfico. Es parte de ese cine que, como se refirió Franz Kafka respecto a la mejor literatura, “debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros”.
La película se estrena en salas comerciales este jueves 13 de noviembre. Gracias a Julieta Bilik y a Erica Denmon por la invitación a la función de prensa.
Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Peliplat y Erramundos.
Publicado el 9 de de noviembre del 2025, 03.05 PM | UTC-GMT -3
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