“esta película tiene un gran permiso para la magia y el misterio, y eso es el gran tesoro de la mirada de Milagros”.
Con ocasión del estreno en salas argentinas de Las Corrientes, último trabajo de la realizadora argentina Milagros Mumenthaler, entrevistamos a una de las actrices de la película. Se trata de Ernestina Gatti, una joven promesa actoral, que viene de participar en El matadero (Santiago Fillol, 2022), El Gerente (Ariel Winograd, 2022), El eternauta (Bruno Stagnaro) y que aquí encarna a Julia, la discípula y asistente de Lina, la protagonista, una exitosa joven diseñadora de modas, que - por momentos - se presenta como ida, como errante, lo que es una poética para dar cuenta de la crisis de identidad de roles tradicionales establecidos para la mujer.

- Carla Leonardi: ¿Cómo te llegó la convocatoria y el guion de Las Corrientes?
- Ernestina Gatti: La convocatoria para la película fue a través de mi representante, Verónica Elizalde, y fue un proceso bastante extenso de casting que implicó una primera instancia virtual, en la que me ayudó mi amiga Cumelén Sanz. Luego pasamos a dos instancias presenciales en las que primero me tomó la audición María Laura Berch y la directora, y luego, Milagros junto con la protagonista ya seleccionada, Isabel Aimé Gonzalez Solá. Los procesos de casting para mí son siempre bastante a tientas. En una audición, una arrima una aproximación al personaje con la esperanza de que quien está del otro lado tomando el casting vea un potencial de trabajo. Hay muchas posibilidades puestas en juego. El momento de recibir la noticia con mi representante fue de mucha alegría porque coincidió además con buenas noticias en relación a otros proyectos, entonces la sensación era de felicidad porque una siente cuando es así que está haciendo las cosas bien, que pudo dar lo que se le pidió, etc., que es lo que una más quiere lograr en un casting creo, poder incorporar las devoluciones, que haya modificaciones en las distintas pruebas y… pasarla bien! En general, la lectura de guiones es algo que no siempre me trae demasiada claridad, sino que lo que lo logra más es la charla con, por ejemplo, Milagros, quien me trajo algunas palabras o referencias para pensar a Julia. Hablamos de su frescura, su alegría, un rasgo juvenil de andar iluminando los espacios y medio “Campanita”, algo un poco superficial, algo de lo que significaba para ella su trabajo, su vínculo con Lina, esa admiración, su capacidad para abrirse camino y conseguir cosas, etc. Puntos que me daban tierra para imaginar y crear al personaje con más claridad.

C. L. - ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con una directora como Milagros Mumenthaler?
- E. G. - Pienso que siempre trabajar con directores que escriben sus propios guiones o están profundamente comprometidos con la película que van a filmar es un gran desafío, porque una película como cualquier texto es un universo que no se puede desentrañar fácilmente y que en la intimidad de la mente de quien la creó está vinculado a muchas referencias, recuerdos, sensaciones que no se puede o a veces ni se quiere realmente poner en palabras. Entonces para mí como actriz el ejercicio de entrar en contacto con eso que vamos a producir, conocer a quien dirige, entender qué quiere conseguir, qué le interesa investigar, qué está buscando hacer aparecer en mi personaje siempre es importantísimo. Se me arma como un juego de develar un secreto. Y lo ideal es que sea lo más sencillo posible, porque luego hay mucho espacio para que las cosas se pongan difusas y multiformes. En el caso de Milagros, ella tenía una definición muy clara del personaje y en los ensayos fuimos trazando surcos con su guía en relación al modo de habitar el espacio, de trabajar con la voz, de manejar tiempos, miradas, que fueron muy esclarecedoras y dejaron marcas luego para el momento del rodaje. Fue un gran placer para mi estar en un set comandado por ella y hoy me siento muy afortunada realmente por haber participado de un film que está casi íntegramente liderado por un equipo de mujeres, refiriéndome a la directora y las productoras que son quienes más empujaron para que esta película se pueda hacer. Y que además sea una película que ronda un personaje femenino y una constelación de personajes femeninos en un universo profundamente femenino, sin caer en lugares comunes o vacíos. Siento que esta película tiene un gran permiso para la magia y el misterio, y eso es el gran tesoro de la mirada de Milagros.

- C. L. - ¿Cómo trabajaste para componer el personaje de Julia? ¿Qué desafíos te implicó?
- E. G. - Para componer a Julia trabajamos con Milagros, con María Laura y también con Felipe Ipar que fue el couch en ensayos y set. Hubo mucho trabajo también de meternos en el mundo de Julia y pensar su universo interno: tengo un archivo lleno de anotaciones y preguntas como qué le pasa con ir a la casa de su jefa que tanto admira, qué le pasa con fallarle cuando critica al fotógrafo que seleccionó, qué le pasa cuando llega a su propia casa y es un mundo tan distinto al que habita en el trabajo, etc. Empaparme con esta información me genera confianza en que el personaje y yo estamos cerquita y hace que el momento del set, que tiene algo bastante adrenalínico, de velocidad, de pocas pruebas y de tanta gente dando vueltas haciendo sus trabajos, sea de mayor disfrute. Puedo empatizar con la vocación de Julia, le apasiona profundamente lo que hace, no le da igual hacer las cosas de una u otra forma, tiene ideales, le importa hacer un buen trabajo y demostrarlo. Hay algo de lo que dice en relación a qué es un acto romántico para ella que creo tiene una profunda relación con cómo vive su deseo: hay un anhelo muy grande que por imposibilidad de cumplirse plenamente conoce rápidamente una frustración, y de algún modo así entre anhelo y frustración ella avanza con su vida, es un motor también. Y eso como actriz lo puedo entender plenamente!

- C. L. - ¿Qué significa para vos Las corrientes en tu carrera como actriz? ¿Qué te deja la experiencia?
- E. G. - Para mí Las corrientes fue una experiencia muy importante no sólo por la alegría de haber formado parte de una película cuyo resultado final me gusta mucho porque abre el espacio a preguntas, a modos de pensar el cine -algo que creo fundamental para nuestro presente-, ni tampoco por el precioso reconocimiento que está recibiendo en festivales y con espectadores de distintos lugares del mundo, sino principalmente porque fue un lugar de mucho aprendizaje. Aprendo y me nutro mucho de estar rodeada y conocer gente apasionada por su trabajo. Por ejemplo, la labor que llevaron adelante los departamentos de Arte y Vestuario de la película para mi es impecable y fue un verdadero lujo poder haber visto una parte del tras bambalinas de cómo eso se gestó y cómo lo llevaban adelante en el set. El nivel de detalle y atención que tenían Ailí Chen junto con su equipo de arte y Simona Martinez en vestuario para mi fue muy inspirador a la hora de pensar cómo encarar mi propia labor. La sensación de estar haciendo algo que nos mueve profundamente confirma que vamos por el camino indicado y esta película significa eso para mí. Además, tanto Las Corrientes como El Eternauta de Bruno Stagnaro y Matadero de Santiago Fillol, que son algunos de los anteriores proyectos en los que participé, son producciones nacionales y coproducciones que abren los caminos del propio trabajo hacia el exterior y eso es algo que anhelo para mi profesión y recorrido.

C. L. - ¿Podes contarnos cómo fue el encuentro con Juliette Binoche en el Festival de Corea del Sur?
E. G. - Fui muy afortunada de ser recibida por el Festival de Busán para presentar la película en su premiere asiática. En la sala, me encontré con un público muy comprometido con la obra que acababa de ver: sus preguntas eran muy precisas, sus interpretaciones súper ricas y sus miradas muy muy atentas! Fue una sorpresa fantástica y mi impresión de la película se expandió con sus lecturas. Toda la experiencia fue muy enriquecedora y atesoro la oportunidad de haber asistido a una masterclass que dio Juliette Binoche en la que pude preguntarle por sus técnicas y métodos preferidos a la hora de entrenar y la preparación para abordar sus personajes. Su respuesta fue muy generosa (y extensa! No hubo tiempo para más preguntas!) y nos conmovió profundamente a todos los actores que estábamos en la sala, porque se emocionó hablando de aquellos maestros con quienes a veces tenemos una resistencia al principio del entrenamiento, pero sólo para descubrir luego que allí había algo propio desconocido, muy valioso y muy íntimo con lo que trabajar. Dijo que la clase, el espacio de entrenamiento, es el lugar más transformador para un actor. Habló del miedo, del no saber y de la responsabilidad que tiene el actor de representar lo humano, con la valentía de abismarnos a todas sus múltiples formas.
C. L. - ¿Cuáles son los próximos proyectos en los que estás trabajando o vas a trabajar?
E. G. - Actualmente estoy ensayando una obra teatral que escribimos a seis manos junto a Débora Nishimoto y Sonia Stigliano, en la que interpreto a una traductora. Tomamos como disparador un poema de Anne Carson y exploramos el mundo de la poesía y el amor junto con todos sus misterios. Es un proyecto que nos tiene muy entusiasmadas y estaremos estrenando el año próximo. Además, formo parte de la compañía Neopresencia que este 30 de noviembre estará haciendo una función de su obra Reality, con dirección de Trisha Trixiana, en la que el mundo postapocalíptico viene a ser salvado nada más y nada menos que por la performance. Es un gran vértigo hacer esta obra porque tiene varias escenas de improvisación con pautas que se definen en cada función. Disfrutamos mucho hacerla con todo un grupo de amigos que nació de Granate, un espacio de entrenamiento que compartimos guiados por Paula Herrera Nóbile. Es muy hermoso ver cómo el recorrido, los espacios de aprendizaje, las experiencias laborales previas, va dando frutos en estos nuevos proyectos que nacen del propio deseo y las ganas. Creo que es un momento muy importante para juntarnos y producir para hacerle frente al presente que intenta acallar tantas voces de una manera tan cruel. Me llena de orgullo estar haciéndole frente con tanta gente querida.
Gracias totales, Ernestina!



¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.