'Wicked 2': No hay lugar como el hogar 

"¿Cuándo vas a bajar? ¿Cuándo vas a aterrizar?

Debí quedarme en la granja. Debí haber escuchado a mi padre.
Sabes que no puedes retenerme para siempre. No me comprometí contigo.
No soy un regalo para que tus amigos lo abran.

Este chico es demasiado joven para cantar blues.
Así que adiós, camino de baldosas amarillas.
Donde aúllan los perros de la sociedad.
No puedes plantarme en tu ático.
Vuelvo a mi arado."

Goodbye Yellow Brick Road (1973)

💡 Y un día, la inspiración que al joven Elton John le despertó el temprano cantar de sus pensamientos, se materializó en la ficción. ¡Que lindo es ver las cosas de otra manera!, se dicen Fiyero y Elphaba en uno de los tantos momentos emocionantes de Wicked: For Good, la secuela del ¿clásico instantáneo? que adapta uno de los musicales norteamericanos más populares y trasgresores de todos los tiempos. Y aquella suave rebeldía del cantante británico entonces, finalmente se funde con el relato. Círculo cerrado.

Heredando parte de la magia e inocencia propuesta por Victor Fleming en la épica aventura de 1941 pero inyectándole un alma actualizada y necesariamente renovada, esta continuación directa traduce el lado B de la ya conocida llegada de Dorothy a Munchkinlandia en una de las historias más antiguas y divisivas de la humanidad: la del bien contra el mal. Pero ¿cómo identificamos a cada uno? ¿Existen herramientas universales o simplemente dejamos que la subjetividad haga lo suyo?

Cortesía de Giles Keyte/Universal Pictures - © Universal Studios

📝 Lejos de pretender dar una lección de moral, mi intención con este artículo es la de mostrar porqué al parecer Hollywood todavía tiene algunas cosas realmente interesantes para contar al respecto. Wickedde Jon M. Chu llegó hace poco menos de un año pero planteó con muchísima creatividad, un abultado pero bien aprovechado presupuesto y un enorme cariño por la épica musical, una vuelta de rosca a los estereotipos marcados por los clásicos que definieron a toda una generación. Lo curioso, lejos de todo el infantilismo que proponen la mayoría, es que no lo hace abordando ciertos términos aferrados en la crítica y parte de la audiencia (como por ejemplo agenda woke, inclusión forzada y cualquier otro que ponen de moda por miedo al cambio), sino que conoce sus limitaciones, sus ideales pero ancla su mensaje con fiereza.

Cortesía de Giles Keyte/Universal Pictures - © Universal Studios

💌 En el corazón de la tierra de Oz todavía late fuerte el vínculo inquebrantable entre Glinda y Elphaba. El volumen e intensidad de sus vocales golpea y sacude los bosques aledaños, hace vibrar a las criaturas que se esconden del imperio neocomunista de Oz pero no resuena en los ciudadanos de Ciudad Esmeralda. Probablemente el relato no nos deja respiro, de eso me percato y aprieto fuerte el freno, pero sin dudas es hermoso de ver y escuchar. Cynthia Erivo y Ariana Grande son dos enormes fuerzas de la naturaleza que capturaron a lo largo y ancho de estos dos engranajes de cinco horas la cantidad de química necesaria para vendernos el humano “detrás de escenas” del clásico, ahora reformulado cuento fantástico de L. Frank Baum.

La historia nos sitúa exactamente en el momento en el que nos deja la anterior entrega (filmada en simultaneo junto a ésta): Elphaba es declarada oficialmente La Bruja Malvada del Oeste, los animales abandonan Oz y pierden su voz, y Glinda anuncia el compromiso con Fiyero. La película no tarda mucho en revelar sus verdaderas intenciones: lo tiernamente adosado, lo excesivamente meloso, es solo una pantalla. ¿Acaso Dorothy vio en aquel momento solo lo que su mente le reflejaba, o era tan solo la ingenuidad campesina de una joven adulta? Inteligentemente su figura no tiene mucha relevancia más que la de interponerse en algunas “tragedias”, vistas de una manera más superficial en el clásico de 1941.

Cortesía de Giles Keyte/Universal Pictures - © Universal Studios

Sencillamente es difícil de descifrar cuáles son los momentos más importantes o significativos para el fandom, pero la película se las rebusca para brindar una sensación genuina a lo largo de sus dos horas y media que no conoce sólo de idas y vueltas entre los más conocedores y los involucrados en esta obra. Se siente el cariño entre ambas protagonistas, no sólo dentro de la ficción, sino que hay algo en sus ojos que traspasa la pantalla y deja a la imaginación lo que puede ser fuera de ella.

La experiencia, quizás, sea más divertida de (re)visitar, al poder tener las dos películas solo en una tarde de domingo en el sillón de casa. No se entiende muy bien porqué el hecho de dividirlas en dos, ya que hay muchos cabos sueltos que no se resuelven y situaciones largamente desarrolladas. Por otro lado, las revelaciones SÍ son impactantes, no se sienten artificiosas ni tampoco se desarrollan a las apresuradas (mejor ver para creer, prefiero no spoilear). El director junto al reconocido encargado en el área de Diseño de Producción Nathan Crowley (encargado de “crear el aura” de Wonka y frecuente colaborador de Christopher Nolan) priorizan la espectacularidad pero nunca dejan de lado el poder de las canciones (algo que para muchas personas puede ser agobiante).

Cortesía de Giles Keyte/Universal Pictures - © Universal Studios

Al final del día me quedan pequeños pedazos de lo que pudo haber sido y una pequeña lágrima brotando por la mejilla. Como alguien impopular, me quedo con ese camino, el de Elphaba. Dicen que para que haya sentido en una sociedad siempre debe haber un enemigo (real o imaginario), pero muchas veces no me lo creo. ¿No podemos vivir en armonía? ¿Estamos destinados al caos?

Por J


Publicado el 19 de NOVIEMBRE del 2025, 12.44 PM

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