Censura en Hollywood: la calificación NC-17 como arma letal contra el cine 

La censura no existe, mi amor.
La censura no existe, mi.
La censura no existe.
La censura no.
La censura.
La.
(La censura no existe, Héctor De Benedictis)


No puede decirse que el cine de Hollywood esté hoy atravesado por la censura explícita. Ni siquiera la nueva temporada de Donald Trump en la Casa Blanca parece haber potenciado una de las características más oscuras de la historia del arte/espectáculo cinematográfico estadounidense. No hay Código Hays*, la industria no persigue de forma abierta a ninguna minoría e incluso podría decirse que el paso de los años, atravesados por las denuncias y condenas contra Harvey Weinstein por abuso sexual, entre otros elementos disruptivos, ayudó a que el abanico intelectual y la tolerancia promedio del mainstream se abrieran a la renovación.

Sin embargo, desde 1968, poco después de que EEUU diera por abolida la era del macartismo, Hollywood adoptó un mecanismo de censura encubierta que persiste hasta nuestros días, al cual se lo identifica con las siglas MPA.

En noviembre de 2025 la Motion Picture Association (MPA), publicó una guía detallada de los criterios que determinan la clasificación de películas en los Estados Unidos. Luego de casi seis décadas de tinieblas (spoiler: lo que había antes era todavía peor), la temida oficina calificadora de la meca del cine decidió abrir su criterio, hacerlo público y, en el trayecto, ofrecer una sensación de bienvenida evolución de sus preceptos.

Pongamos pausa a las noticias y demos play a un documental de 2006, This Film Is Not Yet Rated, del director Kirby Dick, que puso el dedo en la llaga ardiente de la censura y las neblinosas decisiones de un proceso de clasificación oscuro, contaminado por las dinámicas del poder y una moral hipócrita, oscurantista.

This Film Is Not Yet Rated

A lo largo de décadas de profuso trabajo en pos de la decencia y las buenas costumbres, la MPA aplicó su sesgo contra realizadores tales como Alfred Hitchcock, William Friedkin, Quentin Tarantino, David Lynch, Sam Peckinpah, Alfonso Cuarón, Sam Raimi, John Waters, Michelangelo Antonioni y un largo, eterno etcétera.

Son 5 los tipos de clasificación que puede recibir un largometraje:

G Se admiten todas las edades, la película en cuestión no contiene desnudez, violencia, insultos ni se tocan temas que puedan afectar a los niños.

PG Algunos de los elementos que integran la película pueden ser no convenientes para los más chicos.

PG-13 Algunos elementos pueden ser inapropiados para menores de 13 años.

R Menores de 17 años requieren estar acompañados por padre, madre o tutor adulto.

NC-17 No se admiten personas de 17 años o menos.

El absurdo

No son tan pocas las películas comerciales que desde 1968 recibieron una X como calificación casi marginal que se dedica de forma habitual al cine que involucra sexo explícito. El caso más resonante y absurdo fue el de Átame!, de Pedro Almodóvar, film de 1989 que recibió la X a causa de la escena en la que Victoria Abril se masturba en una bañera (sin plano explícito alguno) con un juguete bajo el agua.

Átame!

“Wallmart y Blockbuster no tienen películas NC-17”, denunciaba en el documental de 2006 John Waters sobre los métodos de censura silenciosos que aplica la industria.

“Es un sistema fascista. Ellos se crearon a sí mismos”, dispara por su parte Bingham Ray, ex presidente de United Artists y cofundador de la productora October Films.

This Film Is Not Yet Rated presenta en su denuncia una vuelta de tuerca narrativa que le agrega sensualidad a la propuesta: el director contrató a un grupo de detectives privados para que investiguen quiénes son las personas que en las sombras visualizan largometrajes antes que casi el resto del mundo y deciden gente de qué edades podrán verlos. En este marco las escenas en las que las personas elegidas para la misión la llevan a cabo le otorgan al film un bienvenido carácter filo-noir con toques de comedia.

Tanto en el pasado como en la actualidad la MPA se ha presentado como un espacio que se percibe “grupo de padres promedio” que ayudan a las familias estadounidenses. En realidad lo que hacen es ejercer un control desproporcionado sobre la cultura estadounidense y, con ella, de buena parte del planeta, imperialismo cultural mediante.

Las detectives privadas y el director del documental

El film de Dick pone en relieve la doble vara con la que se juzga a películas independientes frente a producciones de grandes estudios, sobre todo la variación a la hora de la tolerancia respecto al contenido sexual si es heterosexual o no, y la severidad ante el placer mostrado en pantalla, especialmente si se aleja de la heteronorma.

Este agujero negro de la mirada cinéfila (¿habrá algún cinéfilo en la MPA?) supo tener en el malquerido Jack Valenti a un ícono, y uno conocido en todo el mundo, ya que fue parte de las entregas de los premios Oscar en numerosas oportunidades. Una de esas ocasiones está instalada en la memoria argentina: la entrega del Oscar a mejor película extranjera para La historia oficial (Luis Puenzo, 1985), que retrata algo de lo que fueron los años de la dictadura militar.

Jack Valenti, Norma Aleandro, Luis Puenzo y el Oscar a “La historia oficial”

El proceso de clasificación de la MPA pone en la balanza cuestiones tales como desnudos, consumo de drogas, violencia y lenguaje explícito. Sin embargo, de esa lista se abren múltiples subgrupos y en casi todos los casos el sexo es el denominador común de los films que reciben calificaciones más severas.

Ejemplo concreto citado en This Film is Not Yet Rated: ¿qué ofendió más a la MPA, una escena erótica entre dos chicas o una cuchillada en el pecho de una mujer?

La comedia adolescente But I´m a Cheerleader (Jamie Babbit, 1999) cuenta una historia ambientada en un campamento de chicas lesbianas. En una de las escenas dos de las participantes mantienen una relación retratada con delicadeza y refinamiento visual. Por esta escena el film recibió un NC-17, lo que la hacía prohibida para el público al que iba dirigida.

But I´m a Cheerleader

Del otro lado, la comedia satírica Scary Movie (Keenen Ivory Wayans, 2000) tiene como primera secuencia una en la que el villano enmascarado acuchilla a su víctima de turno (Carmen Electra) en uno de sus pechos y, al sacar el cuchillo del cuerpo ensangrentado lo hace con una prótesis de silicona clavada. El film fue calificado por la MPA como R, un escalón menos que NC-17.

Scary Movie

“La comisión de clasificaciones está compuesta por padres, seres humanos normales, no dioses ni locos. Puede suceder que cometan errores de clasificación de vez en cuando.”

Jack Valenti

Mamis y papis

Según una encuesta citada recientemente por la MPA, realizada a entre 1500 padres y madres en el año 2022, las representaciones de violaciones y suicidios en las películas figuraban entre las principales preocupaciones. La nueva guía, dice la entidad calificadora, aborda esos temas y explica que las representaciones visuales de violación o suicidio requieren una clasificación R o NC-17, mientras que los hechos insinuados pueden ser aptos para una película PG-13.

Algo se avanzó, más allá de la propia MPA. Una década atrás una película que mostraba de forma clara el consumo de marihuana solía recibir una calificación R (un ejemplo claro de ello es el melodrama It's Complicated (Nancy Meyers, 2009), en el que los personajes que interpretan Meryl Streep y Steve Martin comparten un cigarrillo de marihuana. Sin embargo, hoy, según la nueva guía (que puede consultarse en motionpictures.org), esa misma película sería PG-13.

It´s complicated

La reciente y presunta apertura dada a conocer por la MPA llama a suponer la posibilidad de una democratización del proceso, o al menos un camino a ello. Más allá de eso, la pregunta es si un pequeño grupo de adultos de los que no se conoce identidad ni dato alguno puede ser juez de una obra artística y/o comercial destinada a todo un país. El hecho de que se hayan dado a conocer de forma detallada las características de cada calificación es una ventana a un mañana mejor, con perdón del optimismo. Pero, claro, sabemos que los happy ends son parte de la fantasía.

* El Código Hays, también conocido como Motion Picture Production Code, fue un manual de reglas de censura que se aplicó en los EEUU entre 1934 y 1968. Su función era regular el contenido “moral” de las películas. En los hechos se trataba de recortar todo aquello que mostrara desnudez, actos sexuales, lenguaje explícito, insultos, violencia gráfica y representación “inmoral” del crimen. El monstruo fue creado por la Asociación de Productores Cinematográficos de Estados Unidos (MPAA) y debe su nombre a William H. Hays, político republicano y presidente de dicha asociación en esa época. Los años del MPPC fueron también los del macartismo y la persecución a las ideas socialistas o levemente de izquierda y quienes las profesaran o fueran sospechosos de hacerlo.

El código Hays fue abandonado en 1968 y reemplazado por el sistema que impera en ese país hasta hoy, la Motion Picture Association (MPA).

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