El cine como detonador de la oscuridad íntima 

La vida no se quiebra en el final, sino en la curva que no supimos sortear/El corazón bombea sin pedir permiso/Como un tambor oculto que anima la marcha/Como migraña sostenida/En algún momento del día abrirás los ojos/Por la terca costumbre de mostrarte despierto…

Epígrafe

¿Qué películas te obligaron a ver tu propia oscuridad,
hubo alguna que abrió un espacio íntimo en ti?

Ya que, algunos tenemos un corazón misterioso
que convive con lo insufrible y lo bello,
¡no solo convive, aprende a vivir!

Pero, asimismo, una superficie salvaje,
un campo minado de cicatrices
tentadas a explotar al más leve roce o suspiro.

Una superficie salvaje que seduce
porque proyecta el lenguaje absurdo
y poeta del corazón.

1

El cine, cuando le permites hurgar en la herida, no solo nos muestra historias ajenas: nos obliga a reconocer la grieta propia. Hay películas que se convierten en espejos incómodos, en juegos infantiles donde sigues a un conejo al hoyo, y nos devuelven una mirada torcida desde el fondo, en forma de fantasía.

2

Hay escenas que muestran la fragilidad de nuestros cuerpos y la soledad que tememos habitar. En ellas descubrimos que la oscuridad no es un accidente narrativo, sino una presencia íntima que late en nosotros. Por eso el arte importa: porque nos arranca de la costumbre de estar despiertos sin ver y nos recuerda, que cada decisión, por más ligera, puede ser el detonador de una emoción que nos transforma.

3

Hay historias donde la rebeldía se convierte en un pulso contra las paredes indivisibles de la institución. El cuerpo se agita, la risa no se controla y la locura deja de ser diagnóstico para transformarse en espejo colectivo. Donde un grito desordena la rutina de quienes prefieren el silencio. El cine nos recuerda que la oscuridad apenas empieza en la penumbra de una sala y que prefiere el idioma de los gestos.

4

Hay relatos donde la memoria se convierte en un territorio inseguro y la identidad se deshace como humo de maquinas futuristas. El cine nos recuerda que lo humano no está en la certeza de la carne y los huesos, sino en la fragilidad de los recuerdos que nos sostienen. Cuando la mirada se pregunta si lo que sentimos es real o fabricado, dudamos hasta de nuestro corazón que late.

5

No obstante, hay historias donde dos vidas se cruzan una y otra vez, como si el destino jugara a desacomodar los afectos, a disfrazar de amistad el amor y a recordarnos que el amor no siempre llega cuando lo esperamos. El cine nos recuerda que incluso en la comedia, la oscuridad se filtra en las sonrisas, en las canciones felices o en un hasta luego.

6

Y es que hay veces que la rutina se disfraza de perfección y el deseo se convierte en grieta. El cine nos recuerda que la belleza no siempre está en lo visible o es igual para todos; inclusive, puede estar en el movimiento ligero de una bolsa de plastico. Cuando la mirada se atreve a detenerse en lo cotidiano, nos damos cuenta que la vida puede fracturarse en cualquier instante.

7

Pero algunas historias, por no decir todas, se fragmentan en múltiples voces que parecieran no encontrarse, como en coro de iglesia. Cuando las historias se entrelazan en un mismo tiempo, descubrimos que la lluvia nos alcanza a todos y hasta es posible que lluevan sapos.

Epílogo

O, simplemente, he vaciado otro día en la fuente inagotable
y, cual mierda en escusado,
no es la primera vez que me deja el tren de las doce
y deambulo con las manecillas del reloj.

Qué triste cuando el destino te alcanza,
ya que no siempre basta la esperanza;
porque del plato a la boca hay un gran trecho
y no todos tenemos la misma maestría
al manejar la cuchara:

¡Algunos temblamos crudos al amanecer!

Si llegaste hasta aquí, ojalá puedas iluminar el artículo (a modo de regalo navideño) y poder tener más visibilidad ¡Felices fiestas!

LIGHT

Ilumina y aumenta su visibilidad — ¡sé el primero!

Comentarios 30
Tendencias
Novedades
comments

¡Comparte lo que piensas!

Sé la primera persona en comenzar una conversación.