La primera vez que escuché Shallow, pensé que A Star Is Born era una historia de amor que terminaba bien. Sonaba y se veía muy linda la historia en el tráiler, que ilusa idea de mi parte.
Me imaginaba a sus protagonistas, Lady Gaga y Bradley Cooper, superando todo y brillando juntos y ¿por qué no?. Honestamente la canción te prometía mucho y yo sólo ví unos pocos trailers y su presentación en los Óscars.
Realmente no sé por qué postergué tanto verla. Quizás por el mismo hecho de pensar que todo iba a terminar bien y creer saber el final. Pero hace unos días, casi 7 años después, finalmente la vi… y no era lo que esperaba ver, en realidad.
Para ser franca, lo que más me incomodó no fue el final en sí (porque la muerte de Jack, aunque muy triste y devastadora, tiene sentido dentro de su caída, viendo su perspectiva y estudiando su personaje) sino la frialdad del entorno como tal, especialmente del manager de Ally.
Llegó una escena donde él, sin remordimientos, le dice a Jack que solo es un peso muerto, me pareció muy cruel de su parte. No solo por lo que provoca en la historia, sino por lo real que se siente.
Y lo entendí perfecto, así funciona muchas veces la industria: devora sin piedad a los frágiles y aplaude a los que sobreviven al naufragio.
Lo que más me deja pensando es que sí había una segunda oportunidad. Jack la tenía. Había tocado fondo, pero había decidido levantarse. Si la vida te da ese chance, no es para rendirte después: es para reescribir tu historia, no para ponerle punto final. Y lo veo y pienso igual para todas las adaptaciones de esta película a pesar de la época en que las 3 anteriores fueron estrenadas.
Es el corazón trágico del mito de A Star Is Born: un talento en ascenso acompañado por otro en destrucción que se sacrifica cuando siente que se ha convertido en un estorbo para ella.
Por eso, más allá del drama o la música (que es preciosa), A Star Is Born me dejó una pregunta dando vueltas:
¿Cuántas veces confundimos liberar a alguien con desaparecer de su vida para siempre, literalmente?
Robert Downey Jr es justo el ejemplo justo para contrarrestar que en esa fría industria valen la pena las segundas oportunidades. En el vemos un hombre que también cayó, que también fue señalado, con la diferencia de que encontró la forma de volver a brillar sin borrarse del mapa.
Jack Maine no tuvo esa suerte… o quizás no tuvo quien le recordara que también merecía volver a brillar. Todos merecemos una segunda oportunidad y ser empáticos con quienes nos rodean y sobre todo tener el tacto para decir las palabras correctas, en el momento correcto.




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