La musicalización de un monstruo amigable: Springsteen: la música de ninguna parte 

Se trata de una película que fungió como un bisturí sobre las arterias de mi alma, para hacerme derramar mi propia nostalgia y mis notas musicales.

ElRichi, cantautor venezolano

Escuchar el silencio es un acto complejo en los denominados tiempos modernos. Hacerse el sordo puede resultar cómodo para quien le tranquiliza la “zona de confort” de la vida, pero para todos aquellos que son creadores y la pasión del arte los arrastra a la expresión genuina, escuchar el silencio es un acto de rebeldía, de constante confrontación, a fin de cuentas no tanto con el mundo, sino con su propio ser; escuchar el silencio, es abrir la puerta a la interioridad del alma en sus virtudes y defectos; es darle paso al pasado para revivir un dolor o, en el mejor de los casos, para que ese dolor, se transforme, se transmute, hasta convertirse en obra de arte.

Así lo evidencia Scott Cooper, actor y director estadounidense, a través de su más reciente creación cinematográfica: Springsteen: Música de ninguna parte, una pieza del Séptimo Arte que relata parte de la vida del cantante, guitarrista y compositor de rock estadounidense Bruce Springsteen durante la producción musical del álbum Nebraska (1982). De acuerdo al contexto de la película, este álbum viene a romper con los parámetros artísticos establecidos hasta el momento por el rockero, habitualmente había elaborado una música cargada de euforia y de estados emocionales alterados, tempos rápidos e impresionantes solos de guitarra, voraces y vibrantes propios de una manifestación musical furiosa, atrevida y por supuesto, sumamente extrovertida en su forma escénica.

No obstante, Nebraska viene a ser el polo opuesto de lo que hasta entonces había compuesto Bruce, esta producción (que no es precisamente un álbum de rock), muestra una voz más calma, un tempo mucho más lento, hecho que emocionalmente estimula estados de ánimo más propios para la relajación, la reflexión y la introspección, en tanto que su contenido literario se remite a narraciones más nostálgicas e incluso autobiográficas, lo cual, en resumen, tomando en consideración la trama de la cinta de Cooper, nos muestra un giro no sólo en la percepción musical de Bruce, sino una manera de canalizar su duro pasado a través de la música: en tanto la película avanza, nos encontramos con un músico cuyo mundo emocional tan problematizado encuentra como válvula de escape, dejar fluir a través de sus letras y sonidos, las sensaciones, las emociones (positivas y negativas) gestadas durante la infancia del músico.

La problemática de Bruce, gira en torno a un padre agresivo y alcohólico, sin embargo, a juzgar por las escenas que muestran los recuerdos de Bruce, lejos de existir un rencor hacia la figura paterna (muy a pesar de que siendo un niño intentara defender a su madre golpeando a su padre con un bate), lo que hay en realidad, es una tremenda carencia afectiva: la mirada profunda y alucinada de Bruce (Jeremy Allen White), tanto del niño como del adulto, resulta ser una interrogante constante sobre el mundo de un padre al que en realidad no pretender juzgar, sino tratar de comprender y aceptar, el ir y venir de los recuerdos se asoman ante el espectador, como un raro sueño repetido sobre un asunto vital que ha quedado pendiente en la vida de un ser humano que, por encima del éxito artístico, busca la plena y sencilla felicidad.

Por estas razones, tal vez, desde el punto de vista técnico Nebraska se caracteriza por la reverberación de su sonido, es como si el eco y la profundidad de una armonía que parecen dilatarse en la distancia, representaran la constante resonancia de las viejas voces del pasado que reclaman ser escuchadas, voces que vienen a ser como el monstruo bajo la cama o el vacío oscuro e inquietante de un closet a medio cerrar en la penumbra de una habitacón, elementos también que vienen a crear formas de miedo muy propias de la niñez; en tal sentido, la particularidad de ese miedo es que, si bien no desaparece, puede ser mirado desde una percepción distinta durante la edad adulta, en consecuencia, el monstruo que en la niñez resulta ser la peor de las bestias, con el tiempo adquiere otro matiz cuando nos percatamos de que en verdad, dicha bestia es una parte de nosotros mismos y, al parecer, desde esa perspectiva, Bruce, lejos de matar a su monstruo (el pasado) cual príncipe que desenvaina una espada para arrancarle la cabeza a un feroz dragón, por el contrario, lo sienta a su mesa, le invita un café y le hace una entrevista para escribir un conjunto de canciones. Dicho de otra manera: Nebraska es la musicalización de un monstruo amigable.

El efecto terapéutico

Es posible que en muchas ocasiones, los músicos y los artistas en general, sientan que el mundo no les comprende o más difícil aún, sienten que a pesar de su capacidad artística, no logran expresarse, no logran comunicarse efectivamente o hacerse entender ante los demás; en el contexto de la obra cinematográfica, este hecho es expuesto cuando Bruce exige que a la grabación realizada en el portaestudio no se le apliquen mayores modificaciones, ni mezcla, ni masterización, porque él sencillamente quiere que el sonido se perciba tal como él lo sintió en su habitación mientras grababa. En tal sentido, en mi criterio, lo que nos muestra esta fase de la vida de Bruce Springsteen es que, en realidad no se trata del mundo, de lo externo, si no de una búsqueda interior que bien, puede estar mal canalizada o puede haber sido postergada; es en ese orden de ideas, donde he considerado que, esta película puede tener para cualquier persona, pero muy particularmente para los artistas, un efecto terapéutico, dado que quienes hayan atravesado los llamados “bloqueos artísticos” podrían percibir esta pieza cinematográfica como una especie de espejo del alma, se trata de una invitación a mirarnos de frente con aquel reflejo que nos asusta, pero que puede ser precisamente el punto de inflexión para remontarnos sobre nuestras propias dificultades emocionales y canalizarlas, precisamente en la creación artística; de hecho, la película nos muestra que Bruce no renuncia a sus compromisos con la industria musical, por ejemplo, al cumplir con la composición de “Born in USA”, pero de la misma manera, realizó paralalemente un conjunto de composiciones que respondían más a sus propias inquietudes personales, que a las solicitudes del mainstream de la época, tanto es así que, desde el punto de vista comercial cambió la reglas del juego en la creación de Nebraska: sin giras, sin prensa, sin publicidad.

De igual manera, la obra de Cooper es una reflexión sobre las implicaciones de la vida de un artista y los escenarios posible en torno a tal figura, según el equilibrio que logre mantener frente a mútiples compromisos: ciertamente, Springsteen logra remontarse de su caída emocional, pero su recuperación y el desarrollo de su obstinada vocación musical le valieron la pérdida de una mujer enamorada y; por otra parte, aunque lo notara o no, también promovía la tremenda preocupación de todos aquellos colaboradores que mantienen la estructura de su carrera musical.

Una experiencia del pasado como enseñanza en el presente

A nivel personal, esta resulta ser una película tremendamente significativa y estimulante porque me ha ayudado a entenderme más como persona y como artista, me ha retroalimentando espiritualmente y me ha motivado y desafiado en mi propio proceso de creación musical, la búsqueda de Bruce me ha hecho reflexionar y me ha dado fuerzas para seguir creando, ensayando y comenzar a llevar a cabo mis propias grabaciones y a subir mi material a YouTube; estoy en la posición de lo que en la industria musical llaman “un artista independiente”, así que, no solamente debo ser cantautor, también me corresponde ser mi manager, agente de marketing, asesor de imagen, productor ejecutivo y productor musical. En 1982, Bruce logró su objetivo haciendo uso del portastudio Teac 144, un grabador de casete compacto de cuatro pistas; hoy, al año 2025, yo estoy haciendo lo propio utilizando una interface Focusrite Scarlett Solo 4th gen.

Portastudio Teac 144
Focusrite Scarlett Solo 4th

Hay 43 años de distancia histórica entre estos dos equipos, sin embargo, puede que en esencia, el uso de los éstos haya sido por la misma causa: la imperiosa necesidad de convertir en sonido los murmullos y las historias del alma, así que de Nebraska hasta Caracas, de Beethoven hasta Skrillex, del Delta Blues del Mississippi hasta el corrio-tumbao mexicano, cualquier género se escribe con la misma corchea y a base de sentimientos profundamente humanos, ha de ser cierto entonces que, en general, si se trata de emociones, la música toda es, música de ningua parte.

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