Las Navidades, por tradición, son blancas y bien intencionadas. Sobre todo, se pueden describir como el comienzo de la despedida del año viejo. Además de que la mayoría la pasa bien en ellas, o eso es lo que pensamos en un principio cuando estamos en la infancia.
Sin embargo, también hay historias de personas que no creen que la Navidad sea una de las épocas más alegres del año. De los ejemplos más sencillos para remarcar esto son las historias de personajes como El Grinch en el microscópico pueblo de Villa Quien creado por el Dr. Seuss, hasta el clásico gruñón en la Navidad, que suele ser Ebeneezer Scrooge en el clásico cuento navideño de Dickens.

En esta ocasión, no haré el recuento de esas clásicas, ni de esos 2 clásicos personajes, pero nos enfocaremos en 2 cuentos de las Navidades más oscuras que han podido rondar en la tierra y quizá les enseñe a apreciar esas buenas Navidades que llegan a estar teniendo con sus familias. Estas son las oscuras Navidades de la familia Engel y Jesús Gris, en los siguientes recuentos de su anfitrión Ichabod Alexander. Preparen su chocolate caliente y galletas, porque necesitarán algo dulce que contraste con la amargura que estarán a punto de sentir.

La negra navidad de los Engel (Recuento de Krampus: El terror de la Navidad del 2015 de Michael Dougherty)

Desde niños nos dicen que nos tenemos que portar bien, no solo como una forma de ganarnos nuestros regalos, pero también como una forma simbólica y tradicional de diferenciar el bien del mal. Además de tentarnos con la clásica leyenda del hombre que entra a las chimeneas para entregar y colocar nuestro regalo más deseado debajo de los arboles, el que llamamos con los nombres San Nicolás, Papa Noel o el más común de todos, Santa Claus.

Sin olvidar, que también nos mencionan el castigo por no portarnos bien en el año, es el de recibir la clásica pieza de carbón dentro de la caja donde se supone que residirían nuestros obsequios. Pero para la familia Engel, en el invierno del 2015, este no fue el casó más típico de un castigo navideño.

Max Engel, un niño que a pesar de soportar a su familia disfuncional, sigue creyendo con todas sus fuerzas en la leyenda de Santa Claus. Sin embargo, una noche, a 3 días antes de que la navidad llegara a su hogar, su familia termina fastidiándolo completamente ya que siempre se la pasan peleando, el ambiente hogareño que alguna vez existió se terminó haciendo pedazos junto con el espíritu navideño de Max y su carta a Santa, mientras gritaba a todo pulmón “¡¡¡¡ODIO A MI FAMILIA!!!!!”.

Pero poco sabía el joven Max que cuando los pedazos de papel volaban entre una leve brisa invernal, esta se transformaría en una nube de tormenta que comienza a cubrir la hermosa luna de invierno. Como un presagio de algo terrible que está a punto de visitar la casa de la familia Engel.
El tiempo pasa, las ventiscas empeoran y la oscuridad empieza a cubrir el vecindario, y la nieve empieza a apilarse cada vez más. Un ruido tremendo comienza a retumbar en los techos, los gritos de vecinos y amigos comienzan a sonar en las calles y siniestros regalos entran por las puertas, ventanas y la chimenea del hogar de los Engel.

Regalos con un pequeño grupo de monstruos disfrazados de versiones malvadas de juguetes, galletas de hombre de jengibre, duendes oscuros y, por supuesto, de un diabólico juguete “Jack in the Box” llamado Der Klown.

Los miembros de la familia se defendían con todo lo que podían, desde útiles para cocina hasta con la ayuda de su pequeña mascota bulldog Rosie. Pero poco a poco cada uno de ellos, incluyendo la madre y padre de Max, hasta la abuela Omi, caían en las garras de esos monstruos e iban siendo arrastrados a la oscuridad del Inframundo, hasta que finalmente llegó el turno de Max.
Mientras los duendes y demás juguetes demoniacos se reían del chico, Max fue llevado a confrontar en persona a su mismísimo líder, Krampus. Una cabra demoníaca gigantesca con largos cuernos sobresaliendo de su cabeza, un gran atuendo rojo navideño y una tétrica máscara con la forma del rostro de Santa Claus.

Una máscara con un rostro tétrico y demacrado de un anciano que parecía un cadáver gritando. Dentro de ella, se veían pequeños ojos amarillos de cabra y una gran lengua sobresalía de la boca de la máscara.
Como un último esfuerzo antes de unirse a su familia, Max le pide a Krampus que, por favor, los deje ir y que les dé otra oportunidad para poderlos ver nuevamente. Pero Krampus, siendo cruel por naturaleza, le ordena a sus duendes lanzarlo a la fosa infernal del Inframundo para que se uniera a ellos de la peor forma posible.

En el momento en el que Max abre sus ojos, nota que está nuevamente en su cama en el día de Navidad. Su familia se encuentra bien, pero con la diferencia de que ahora se llevan mucho mejor que de costumbre. Todo el mundo está abriendo los regalos, abrazándose y queriéndose como una familia feliz.
El tono del momento cambia cuando a Max le toca abrir uno de los regalos debajo del árbol, y para la sorpresa de muchos, resulta ser uno de los cascabeles del temible Krampus, con todo y nombre grabado en el metal.

Las voces de ellos retumbaban en la habitación al sonar el cascabel, voces que les recordaban a todos que la terrorífica larga noche no fue una simple pesadilla. Sus rostros mostraban confusión e inquietud al escuchar las voces de ellos mismos sucumbiendo ante las criaturas de Krampus.

En ese preciso momento, observamos una esfera de cristal almacenando la casa de los Engel, dentro de una cueva repleta de otras esferas de cristal con muchas más casas en su interior. Son las familias a las que dejo ir y salvarse de su castigo, pero con una simple y gran condición. Que hicieran lo que hicieran, se portaran bien con ellos mismos y que no volvieran a ser la familia disfuncional de antes. Ya que, sin importar en dónde estén, en el año en que se encuentren o en las condiciones en las que estén, Krampus y su grupo los estarán vigilando siempre.

La última navidad y el Año nuevo de Jesús Gris. (Recuento de Cronos de Guillermo del Toro de 1993)

Si crees que tu Navidad y Año Nuevo es un asco, mejor te recomiendo que lo pienses 2 veces. ¿Te imaginas morir y volver a la vida un día después, el día de Año Nuevo? Entonces déjame decirte que ni siquiera has estado en los zapatos de Jesús Gris. Todo un paseo de ida y de regreso desde el más allá.

Jesús Gris era un buen hombre en sus 60 años, el dueño de una tienda de antigüedades, con una fiel esposa llamada Mercedes y una tímida pero adorable nieta llamada Aurora.
El abuelo que todos quisimos tener o conocimos en nuestra infancia hace mucho tiempo. Con pelo blanco y lacio, con un gran bigote, complexión alta y te agradaba en el momento en el que lo veías. El hombre lo tenía todo: una vida pacífica con un buen empleo y una familia que lo quiere.
O eso parecía, hasta que en la Navidad de 1996 encontró un objeto que cambiaría su vida de golpe para siempre. Comenzó un día cuando él y su nieta Aurora llegaron a la tienda de antigüedades, y Jesús revisa su más reciente adquisición para poner en venta, la vieja estatua de un arcángel.
![Cronos – [FILMGRAB]](https://img.peliplat.com/api/resize/v1?imagePath=peliplat/article/20251229/b407e9eece70794382931432e5e66b3d.jpeg&source=s3-peliplat)
Mientras jugaban con un pequeño rompecabezas mientras esperaban nuevos clientes, un grupo de cucarachas brotó del interior de la estatua. Aurora las empezó a aplastar con lo que tuviera a la mano, pero terminó espantando a algunas en el proceso.
Para verificar que no hubiera todo un nido de cucarachas infestando la estatua y evitar que la tienda se infeste de ellas, Jesús decide abrir la estatua para encargarse de la fuente.

No esperaban encontrar lo que vieron en su interior, algo incluso más misterioso y hermoso que la propia estatua. Era una especie de huevo Fabergé dorado con grabados repletos de criaturas mitológicas, una serpiente mordiendo su cola y una joya parecida a un rubí en forma de rombo en el centro.

Antes de revisar el huevo dorado con más cuidado, un hombre con acento norteamericano llega a la tienda para comprar el arcángel que acababan de revisar. Parecía estar interesado bastante en la estatua desde el momento en que la vio, así que sin chistar o dudar, decidió llevarse el arcángel y, como un gesto de amabilidad, le regala una tira de goma de mascar a la pequeña Aurora.
![90's Horrorthon! Cronos [1993] by Bea Harper | The Super Network](https://img.peliplat.com/api/resize/v1?imagePath=peliplat/article/20251229/4b42f238ad5392ece1c70f0b3ad6a94b.jpeg&source=s3-peliplat)
El artefacto era sin duda precioso y con un alto valor a simple vista. Después de limpiarlo de todo el polvo acumulado de la estatua, se da cuenta de que el grabado de la serpiente parece ser un mecanismo de cuerda como la de los clásicos juguetes de metal. Comienza a girarlo para ver qué es lo que hace, y después de unos segundos de inactividad y un sonido de engranajes moviéndose en el interior, 6 piernas metálicas se despliegan de los costados.

Jesús, pensando que es un simple juguete, decide dejarlo funcionando un rato más, pero de repente las piernas comenzaron a doblarse en dirección a su mano y, como una pequeña trampa de osos, se cierra alrededor de su mano. La sangre comienza a brotar violentamente de su mano, y por producto de un intenso dolor decide arrancarse el aparato.

En cuestión de horas, Jesús empezó a sentir una sed insaciable que ni siquiera el agua podía satisfacer, así que para frenar la sensación, decide usar el dispositivo nuevamente a pesar del dolor infernal que tiene que aguantar. Descubrió que al usarlo, su condición física empezaba a mejorar, empezaba a rejuvenecer y se sentía mucho más vigoroso.
Pero esa suerte duraría muy poco cuando se enteró de que el hombre de la tienda buscaba ese mismo dispositivo como un encargo de su padre. Después de ver su tienda completamente destruida, y con una tarjeta de presentación con el apellido grabado De la Guardia, Jesús inmediatamente fue a la dirección que marcaba.
Los responsables del desastre en la tienda fueron su hijo Ángel, el hombre que compró la estatua del arcángel, y su padre, Dieter De la Guardia, el dueño de la empresa De La Guardia. Este último buscaba el mismo dispositivo que portaba Jesús Gris, que, según sus palabras, era mucho más que un aparato de cuerda elegante.
Dieter le contó a Jesús que lo que encontró dentro del arcángel es el mítico dispositivo de Cronos, un aparato que no solo proveía juventud al portador, sino que era la clave para la vida eterna, pero que se creía que era una leyenda.

Creado por un alquimista de nombre Ubrerto Fulcanelli, en 1536, en una Veracruz conquistada en el Virreinato. Dicho dispositivo contenía un extraño insecto de origen desconocido, que en sí era el corazón y la fuente principal de la inmortalidad. Toda esa información la encontró en el diario de Uberto, después de comprarlo en una subasta después de la muerte del alquimista en 1946.

Al observar que Dieter y Ángel de la Guardia, pudo notar que eran unos seres despreciables, así que decidió conservar el dispositivo para sí mismo, a pesar de los efectos secundarios extraños que ha tenido que soportar, como la constante necesidad de seguir usándolo y una creciente sed de sangre.

En la fiesta del Año Nuevo 1997, Jesús termina siendo secuestrado por Ángel y arrojado al barranco en su auto para acabar con su vida y que Dieter terminara siendo el dueño del Dispositivo. Se pensaba que Jesús había muerto; incluso Ángel decidió mandar a quemar el cuerpo en la funeraria para asegurarse.

Pero Jesús ya había salido de la tumba, horriblemente maquillado, lleno de heridas y con la ropa que le ponen a los muertos, que se abrocha en la espalda. Antes de regresar a casa, el pobre llamó a su casa a escuchar la voz de su esposa Mercedes y decir que estaba convida, pero pensando que era una broma de mal gusto, ella solo colgó.

Su nieta Aurora fue la única que lo recibió con brazos abiertos; a pesar de tener el aspecto de un cadáver en descomposición, la pequeña no veía a Jesús como un monstruo; para ella seguía siendo su dulce abuelo.
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En el momento en el que salió el sol del día siguiente, Jesús descubre otro síntoma: la luz solar le empezaba a quemar la piel, lo que lo obliga a dormir cómodamente dentro de la caja de juguetes de Aurora para esperar la noche.

Jesús había tenido suficiente con Dieter de la Guardia, y se dirigió de vuelta al edificio de la empresa, cuando no hubiera muchos guardias. Con la ayuda de su nieta Aurora, entra al cuarto esterilizado de Dieter para obtener el diario del alquimista y obtener respuestas para salir de ese embrollo. Dieter se despierta para descubrir que Jesús aún seguía vivo y que al fin trajo el dispositivo que él tanto anhelaba. Pero a diferencia del Sr. Gris, Dieter sabía que la única forma de tenerlo era matándolo de la misma forma que el alquimista, con una punzada limpia y directa al corazón.

Aurora noqueó a Dieter con la otra mitad de su bastón espada antes de que este apuñalara a Jesús y lo ayudó a incorporarse para escapar del edificio antes de que alguien fuera a revisar. Cuando Jesús se levantó para irse, a pesar de las heridas cerca de su pecho, cuando vio el charco de sangre emergiendo de la herida en la cabeza de Dieter, Jesús aprovechó la situación para beber la sangre de su cuello que requería para recuperar sus fuerzas.

Ángel entra a la habitación para encontrar lo que quedó de su padre después de haber sido mordido y desangrado por Jesús, pero para su desagrado seguía vivo. Pero Ángel había tenido suficiente de sus abusos y caprichos, así que decidió terminar con su miserable vida con un pisotón en su garganta.

Jesús tomó la oportunidad de romperle la nariz antes de correr y escapar al techo con Aurora. Mientras subían al letrero con las letras gigantes de De La Guardia, un encolerizado Ángel con una barra de metal en su mano los acorrala con el motivo de matar a ambos.
Después de propinarle una brutal paliza con la barra de metal, Ángel y Jesús intercambian sus últimas palabras antes de dar a su pelea un brutal final.
—¿Qué es lo que se necesita para matarlo? —Ángel le gruñe a Jesús en español con un acento gringo.

—Tú pierdes más que yo. Lo mío es nada más dolor. —Jesús le replica a Ángel mientras el pobre escupe su sangre.

—Prepárate para recibir más. —Ángel —le dice mientras le replica con una sonrisa ensangrentada.
Jesús corrió con las últimas fuerzas y noquea a Ángel del techo. Los dos atraviesan el tragaluz de la fábrica en cuestión de segundos y se impactan contra el suelo, matándolos instantáneamente.
A pesar de que Jesús estaba más que muerto, Aurora se negaba a dejarlo ir y le puso el dispositivo en el pecho una vez más para reanimarlo. Mientras el pobre Jesús se levantaba del suelo lentamente, sintió todas las cortadas del impacto contra el tragaluz, incluida una enorme cortada en su abdomen.

Jesús observó que la piel rodeando la punzada se estaba cayendo a pedazos y empezó a removerla para exponer su nueva piel, como si está fuera parte del capullo de una mariposa. Jesús se arrodilla para abrazar a su pequeña nieta, pero esta aparece con una cortada en su mano para alimentarlo a pesar de su avanzado vampirismo. El viejo está a punto de tomar su sangre con un mordisco como lo hizo con Dieter de La Guardia, pero se detiene en el momento en el que Aurora lo llama. —Abuelo.
Jesús, harto de su tortuosa metamorfosis en un vil inmortal, se arranca el dispositivo del pecho y, para acabar con toda la locura, toma un pedazo de piedra y aplasta violentamente el dispositivo junto con el insecto en su interior. Un agudo dolor en el pecho pone a Jesús de rodillas y como todo un guerrero anhelando sus últimos días en la tierra, se retira a su hogar para prepararse para su muerte final.

En los últimos minutos de la madrugada, Jesús llega a su casa con toda la piel desgarrada, removida y cubierto con una piel blanca como el mármol mientras esperaba a ver a su querida Mercedes antes de partir. En el momento en el que Mercedes toma la mano de Jesús, muere lentamente al consolarse con el amor de su esposa y su nieta al saber que finalmente están fuera de peligro.
Al igual que la vida, no todas las Navidades son una época de alegría y felicidad; a veces simplemente está llena de historias tristes que puede que no nos consuelen, pero que les suceden a los menos afortunados. No se preocupen por esas malas Navidades; puede que no vayan a ser abducidos para terminar en las profundidades del inframundo y vivan lo suficiente para convertirse en un vampiro, pero no se dejen abatir por ellas. Ya vendrán mejores tiempos, mejores fiestas, mejores experiencias que nos ayudarán a dejar los malos momentos detrás.
Este es Ichabod Alexander deseándoles felices fiestas y mis más sinceros deseos para un prometedor año nuevo. Si ven un dispositivo de Cronos debajo de su árbol, no lo vayan a usar, a menos que estén deseosos de convertirse en una criatura de la noche (pero no de las que tienen piel centelleante, esos no son vampiros). Y hagan lo que hagan, no llamen a Krampus; confórmense con tener carbón debajo de su árbol, es perfecto para las parrilladas.




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