Faltan 61 días, una hora y 47 minutos para que el cine español vuelva a desplegar su alfombra roja. La 40ª edición de los Premios Goya, que se celebrará el 28 de febrero de 2026 en el Auditori Fórum CCIB de Barcelona, se perfila como una gala especialmente cargada de simbolismo: aniversario redondo, regreso a la ciudad condal y una pareja de presentadores que encarna el equilibrio, las carreras consolidadas y la diversidad en la industria.

Pero la elección de Luis Tosar y Rigoberta Bandini como maestros de ceremonias no es casual. Anunciada por el presidente de la Academia, Fernando Méndez-Leite, la dupla responde a una voluntad clara de conectar distintas generaciones, lenguajes artísticos y sensibilidades dentro del panorama cultural español. Tosar, actor imprescindible del cine de las últimas dos décadas, y Bandini, artista multidisciplinar convertida ya en icono cultural. En sus primeras apariciones públicas tras haberse publicado la noticia, ambos dicen afrontar el reto con una mezcla de ilusión y responsabilidad, conscientes del peso simbólico de esta edición: el cine español vive un momento de pluralidad creativa —en géneros, formatos y miradas— y la gala aspira a ser su espejo.

La celebración en Barcelona tampoco es baladí. El regreso de los Goya a la capital catalana refuerza el mensaje de integración territorial y reconocimiento al cine catalán, que previsiblemente tendrá una presencia destacada tanto en la gala como en la programación paralela. La ceremonia supone un hito al regresar a la capital catalana más de veinticinco años después de que Barcelona acogiera, en el año 2000.
La ciudad condal se prepara desde ahora con exposiciones, proyecciones y encuentros con cineastas convertirán las semanas previas en una auténtica fiesta cultural abierta al público, ampliando el impacto del evento más allá de la noche de los premios.

Es la primera vez que el actor gallego se pone al frente de esta gala, pero no la primera que sube a su escenario; 11 nominaciones y tres cabezones le ha valido su carrera. Independientemente de los reconocimientos, Tosar es un fiel colaborador de los Goya. Ha cantado, bailado y actuado en numerosas ediciones, y se perfila como una apuesta segura para esta 40ª edición. A diferencia de lo que hemos podido ver en ediciones anteriores, Luis Tosar asegura solvencia, conocimiento del oficio y una conexión directa con la industria cinematográfica.

Rigoberta Bandini, por su parte, representa una forma distinta de entender la relación entre música, cine y cultura popular. Ganadora del Goya a Mejor Canción Original en 2024 —y también habitual en las ceremonias como intérprete—, afronta ahora el desafío desde otro lugar. Su confesión —haber pasado de obsesionarse con las actuaciones musicales a observar la gala como un todo— resume bien la apuesta que hace la cantante.

A pesar de que la noticia nos sorprendiese a todos/as hace unas semanas, la votación de nominados se abrió el pasado 23 de diciembre. Pero no será hasta el 4 de febrero cuando los académicos tendrán que decidir los ganadores. Todo apunta a que esta edición va a suponer un ejercicio de autorreflexión, y una puesta en escena de hacia dónde quiere ir.
Como todos los años, uno de los momentos más emotivos volverá a ser la entrega del Goya de Honor, en este caso a Gonzalo Suárez. El director de Ditirambo (1969) y La Regenta (1974) recibe el premio gracias a una carrera marcada por la exploración constante de géneros y lenguajes.

Pero vamos al kit de la cuestión.
¿Cuáles son las favoritas para llevarse el cabezón?
Tres de las favoritas en esta 40ª edición han sido a su vez las preseleccionadas para representar a España en los Oscar: Romería (2025) de Carla Simón, Sirat (2025) de Oliver Laxe y Sorda (2025) de Eva Libertad. —Aunque ya sabemos que la que finalmente ha partido a la ceremonia estadounidense ha sido la controvertida Sirat (2025)—. Tres producciones catalanas que refuerzan la idea del buen momento que atraviesa actualmente el sector audiovisual en Cataluña.

“Los de siempre” vuelven también este año. Amenábar compite con El cautivo (2025), un episodio clave y poco explorado de la vida de Miguel de Cervantes: su cautiverio en Argel a finales del siglo XVI.

El director de La isla mínima (2014) —ganadora a Mejor Película—, Alberto Rodríguez, llega con Los tigres (2025). Y arrasa con un elenco prometedor, Antonio de la Torre y Bárbara Lennie, que cuenta la historia de dos hermanos que trabajan como buzos industriales en el puerto de Algeciras; un thriller social que cautivó en las salas.

Pero, sin duda alguna, el tridente vasco se perfila como los favoritos de la edición, los Moriarti. Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi llegan con la reciente estrenada Maspalomas (2025). Hablamos de ella hace apenas unas semanas y, he de confesaros, que no dejo de pensar en ella. José Ramón Soroiz está en todas las quinielas para convertirse en el ganador a Mejor Actor Protagonista, tras haber trabajado en el que ha dicho ser el proyecto más difícil de toda su carrera. Este relato sobre la homosexualidad en la tercera edad explora la identidad de Vicente, un hombre de 76 años, que se ve obligado a volver al armario cuando regresa a su ciudad natal tras un accidente.

Del mismo modo, analizamos hace algunas semanas la película ganadora de la Concha de Oro de la última edición del Festival de Cine de San Sebastián: Los domingos (2025) de Alauda Ruiz de Azúa. Volviendo al drama familiar, la directora pone en el centro del relato a una joven de 17 años que, de un día para otro, decide convertirse en monja de clausura.

Por su parte, con la publicación de los cortometrajes y largometrajes iberoamericanos y europeos seleccionados, la 40ª edición de los Premios Goya muestra la magnitud y diversidad del cine que competirá en Barcelona. La Academia de Cine ha revelado los 48 cortometrajes que optarán a las estatuillas en animación, documental y ficción, destacando la importancia de estas historias breves como semillero de talento emergente.
Al mismo tiempo, la competición internacional refuerza el carácter abierto y plural de la cita: 15 películas iberoamericanas y 18 europeas competirán por las categorías de Mejor Película Iberoamericana y Europea, ofreciendo una panorámica global de la cinematografía actual y consolidando los Goya como escaparate del cine en español y del cine internacional de calidad. —Os recomiendo desde mi opinión más personal, Un poeta (2025), La mirada mágica del flamenco (2025) y Belén (2025)—. Entre los 219 largometrajes españoles inscritos, predomina la ficción pero con un fuerte peso de documentales y óperas primas.

El 28 de febrero, cuando las luces se enciendan en el Auditori Fórum CCIB y los nombres de los ganadores se anuncien, quedará plasmada la combinación de experiencia, innovación y ambición que caracteriza esta edición. Desde los cortometrajes más íntimos hasta las producciones internacionales de alto perfil, la cita promete ser un reflejo fiel de la riqueza artística, la diversidad cultural y el pulso creativo del cine contemporáneo. Los Goya 2026, así, se perfilan como una celebración del talento, la historia y el futuro del cine, uniendo generaciones, geografías y estilos bajo el mismo escenario.
Nahia Sillero.



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