A veces me pregunto si existe una línea delgada entre ser un optimista empedernido y ser, sencillamente, la persona más despistada del planeta. Hace poco volví a ver Vacaciones (2015) y la respuesta me golpeó en la cara: Rusty Griswold es el rey absoluto de las malas decisiones. No me malinterpreten, la película me hizo llorar de la risa, pero es que el nivel de "tonticidad" de este hombre es algo que merece un análisis profundo en esta categoría.

Todo empieza con una premisa que ya de por sí huele a desastre. Rusty, en un intento desesperado por salir de la rutina y unir a su familia, decide que la mejor idea es cruzar Estados Unidos en un coche alquilado para ir a Walley World. Pero no alquila cualquier coche, no. Alquila el Tartan Prancer, ese esperpento albanés con dos frentes y un control remoto que tiene botones con iconos de una esvástica y un ataúd. ¿Quién en su sano juicio sube a su esposa y sus dos hijos a semejante ataúd con ruedas sin sospechar nada? Desde ahí, ya sabes que Rusty no está jugando con todas las cartas en la baraja.

Pero el caos real, ese que te hace taparte los ojos de la vergüenza ajena, llega con la famosa escena de las "aguas termales".

Rusty, siempre buscando el momento mágico, convence a todos de que han encontrado un tesoro escondido de la naturaleza. Mientras la familia se baña y se lanza barro

"curativo", nosotros como espectadores vemos la realidad: están en una fosa de aguas residuales llena de desechos humanos. Ver a Rusty restregarse eso en la cara con tanta felicidad es el punto más alto de su falta de sentido común. Es una genialidad del guion, pero te hace pensar: "Amigo, ¿de verdad no hueles nada?".
Y si eso no fuera suficiente, el viaje nos lleva a casa de su hermana, donde conocemos a su esposo, Stone Crandall (interpretado por un Chris Hemsworth que parece burlarse de su propia perfección).

Aquí la tontería de Rusty se convierte en una mezcla de inseguridad y situaciones absurdas. La escena en la que Stone entra a la habitación presumiendo sus atributos físicos mientras Rusty intenta actuar "cool" es oro puro.

Rusty se ve tan pequeño y ridículo tratando de competir con un tipo que tiene un toro en su jardín y que claramente no lo respeta.

Es un caos de risas ver cómo Rusty se deja pisotear solo por su deseo de que todo parezca "normal".
Lo que hace que Rusty encaje perfecto en esta categoría es que su tontería no es malvada; es una torpeza pura, casi infantil. Desde meterse en una pelea con un camionero que cree que es un acosador, hasta intentar cruzar un río con el coche porque el GPS (que por cierto está en coreano) se lo indica. Cada paso que da es un error, cada palabra que dice empeora la situación, y aun así, él sigue sonriendo con esa cara de "todo está bajo control" mientras el mundo a su alrededor se incendia.
Al final, Vacaciones es una película que sobrevive gracias a que su protagonista es el ser más tonto que podrías conocer en un viaje por carretera. Me reí muchísimo, pero espero nunca tener un guía de viaje como él. ¿Y ustedes qué piensan? ¿Rusty es un héroe incomprendido o simplemente alguien que debería tener prohibido tomar decisiones importantes? ¡Los leo en los comentarios!




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