La prisión de la enfermedad y la luz al final del tunel 

No puedo evitar recordar esas historias en el anime sobre enfermedades terminales después de haber vivido tan de cerca de una de ellas, tener un ser querido con pocas esperanzas de vida pasó de estar en el plano 2D a estar en mi vida, en mi realidad, más específicamente en la vida de mi padre.

El hecho es que desde hace casi 2 años mi padre contrajo cáncer, y yo, desde hace 4 meses padezco de una infección respiratoria que casi acaba con mi vida en muchos sentidos, la muerte me ha estado respirando en la nuca desde entonces, veo la cantidad absurda de récipes en mi mesa, las medicinas de mi padre, las mías y me recuerda mucho a cierta escena de “i want to eat your pancreas”, una escena que impacta solo como el anime suele impactar, de manera sutil pero perturbadora.

Saber que un ser querido inevitablemente morirá es un sentimiento inhumano, lleno de injusticia, porque ese ser querido no morirá una, sino dos veces, una cuando se diagnóstica la muerte inminente y otra cuando finalmente se va.

En este caso no es una historia la que cambió mi forma de ver la vida, es mi vida la que ha cambiado mi forma de ver ciertas historias, esas historias como la antes mencionada, o la conocida “your lie in april” historias que nos dan a entender, directa o indirectamente, que uno de sus personajes principales va a morir, y tal como la muerte misma, ocurre sin nada que pueda evitarlo.

Se que los que han pasado por lo mismo entenderán ese sentimiento de desasosiego, de impotencia, tal como dijo canserbero en su día “la muerte va tan segura de ganar, que de ventaja te da una vida”.

Sin embargo, nunca existe oscuridad sin que haya luz, el hecho de que seamos conscientes de que vamos a morir, nos hace de alguna manera conscientes también de la fragilidad de la vida, de lo valiosa que es, y nos hace ver que debemos vivir cada segundo como si fuera el último, no solo estar vivo por vivir, sino, en el sentido más completo de la palabra, vivir.

En las historias que mencioné antes, las chicas en cuestión, a pesar de saber que van o que pueden morir, viven y disfrutan cada momento que les queda de su efímera vida, acaso tenemos que estar enfermos para saber valorar la vida? La verdad, desde que enfermé y casi muero, he aprendido a valorar aún más la vida, hace poco un chico español, paciente de cáncer terminal, se viralizó en Youtube, y una frase que dijo en su desgarrador penúltimo video, fué, “vosotros que tenéis tiempo, no olvidéis vivir, no se olviden de vivir”

Un mensaje parecido quiero dejarles con este artículo, se que lo mío es perfectamente curable, pero no se puede decir lo mismo de mi padre, solo espero que ninguno de quien lea esto tenga que llegar a este punto para valorar la vida, es el bien más preciado que tenemos, no lo desperdicien por favor.

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