¿Y ahora qué? Hablemos de 'Nemo' Spoilers

Crees que eres libre, pero resulta que se trata de una libertad que no se disfruta, porque no se trata de una libertad donde puedas sentir la tranquilidad de bailar y cantar esa música ‘pegajosa’, esa música que represente esto que acabas de vivir, tal vez no de primera mano, pero definitivamente representa un cambio en tu historia de vida.

La pecera por mucho tiempo fue su hogar, de hecho, para algunos peces es el único hogar que han conocido o que recuerdan. Vivir sin libertad no siempre es aburrido, pero el anhelo de conocer un nuevo mundo lleno de oportunidades, de aventuras, sin tener que estar limitado a cuatro cristales y a la comida impuesta por un ‘dentista’ es algo mucho mayor... Si bien es poco probable que estos peces recorran en absoluto TODO el océano, el hecho de tener la oportunidad de decidir qué hacer con sus vidas es lo que llena esa esperanza generando nuevas ideas para escapar y cambiar esa realidad.

Además, imaginemos un poco lo que sería tener que esconderse y a pesar de ser precavido, vivir con el miedo de que ‘Darla’ te señale, te encierren en un pequeño espacio y poco a poco comienzas a sentir que te ahogas, ya ha pasado antes y se ha convertido en una trágica rutina… Sin duda, estos peces tienen varias motivaciones para cambiar su realidad.

¡Y sorprendentemente lo logran! Tras años de lucha se sienten felices, ya están en el océano, solo que no pueden disfrutarlo. Parece ser que deshacerse de la pecera no lo era todo. De hecho, ahora se ven más vulnerables, encerrados en bolsas, con poco oxígeno, aun relativamente cerca del dentista, la temida Darla y sin contar los pelícanos y gaviotas cerca…

Aquí las ‘gaviotas’ seguramente no son ni conscientes del daño que causan, el estrés, el horror, la impotencia, ellos a este punto ni órdenes siguen; son solo seres que perdieron el rumbo, unos auténticos idiotas que solo existen para comer y satisfacer sus necesidades que, a pesar del horror que pueda significar, para ellos los peces no son criaturas que les generen algo de empatía.

Al menos también están los ‘pelicanos’, con quienes al parecer sí se puede dialogar, llegar a un acuerdo, incluso recibir ayuda. A pesar de que están en la misma área social, en el mismo lugar, compartiendo los mismos beneficios e incluso haciendo las mismas cosas, resulta que, de alguna manera, estos ‘pelícanos’ tienen la capacidad de simpatizar. Entonces, ¿qué les espera a estos peces que recién han dado un salto de fe hacia la libertad? Sin duda no estarán encerrados por siempre, la verdadera pregunta tal vez sería qué puede más, ¿la desesperación de salir del encierro o el temor de ser atrapado?

Estar en el océano y no poder tocarlo debe generar mucha frustración, tal vez de alguna manera hemos experimentado este sentimiento en algún momento. Parece ser que hay peces que por el simple hecho de jugar con agua, divertirse y verse felices generan en otros la necesidad de encerrarlos en pequeños cristales o en bolsas asfixiantes.

El hecho de querer celebrar pero no poder hacerlo demuestra que aún no se es libre, claro, ahora están mucho más cerca, pero resulta que los ‘pelicanos’ y ‘gaviotas’ son un problema, ya que si de alguna manera logran salir de esa pequeña bolsa hay dos posibilidades: escapar o morir; aunque tal vez haya una tercera… Seguir con vida pero en una auténtica miseria, ¿merece la pena el riesgo?, ¿qué pasaría si todos los peces salen de la bolsa al mismo tiempo?

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