Hasta hace una semana no me interesaba; de hecho, casi no sabía de su existencia. Fue el boca a boca y los comentarios en Twitter los que elevaron mis expectativas respecto a esta película. Lamentablemente, venía de revisar la filmografía de Orson Welles y la cinta, si bien es muy buena —al nivel de lo mejor del año—, no me fascinó. No logro encontrarle eso "espectacular" que comenta todo el mundo, algo que ya me ocurrió con la obra anterior del director: Uncut Gems (2019).
Aquella película no impactó en mí (no es que tenga la obligación de hacerlo), sino que simplemente pasó frente a mis ojos, tal como creo que sucederá con esta.
Durante buena parte del metraje pensé que se trataba de una biopic. ¿Qué otra razón habría para filmar una cinta sobre alguien que juega ping-pong? Pero está claro que esto es otra cosa; a lo mucho, toma inspiración en una historia real y, a través del estilo del director, se transforma en esta obra.
El filme me recordó mucho a “One Battle After Another”: lo frenético, los idas y vueltas, las complicaciones, los personajes interesantes, el humor, el excelente reparto y el tono. Ambas comparten protagonistas complicados y exploran la figura del hombre y las figuras paternas. Si tuviera que elegir, me quedo con la de DiCaprio, aunque la actuación de Chalamet sea probablemente la más recordada de este año.
Esta película, al igual que Uncut Gems, atraerá a muchos y se convertirá en la favorita de varios cinéfilos, sobre todo de aquellos que celebrarán como un título de honor el no haber sacado el celular durante dos horas y media. Su estilo frenético, el guion, la música, lo cool, lo entretenido y los temas de los 80 la hacen de fácil consumo e inmediata fascinación. Quizá yo vengo en otra sintonía, viendo películas de mediados del siglo pasado, y este cine —repito, muy bien ejecutado— me dejó un poco en offside.
Me gustaría finalizar con dos detalles menores: me gustó ver al "tipazo" de Mr. Wonderful (Kevin O'Leary), lo hizo bien. Por otro lado, creo que por momentos el personaje es demasiado; el director hace "una de más", casi jugando para la tribuna, como en el momento de Forever Young apenas comienza la película. Finalmente, debo reconocer que Timothée está jugando muy bien sus cartas; se nota su madurez, como se vio también en la película de Dylan (A Complete Unknown).




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