🌅
Nuevos comienzos
Iniciamos un año en un mundo convulso; un escenario de turbulencias militares, políticas y económicas, marcado por amenazas de invasión, bombardeos y protestas. En medio de este "plácido y sereno" panorama, el cine tampoco escapa a los cambios sísmicos. Para algunos, estas transformaciones son positivas; para otros, cargan con el dramatismo de una crónica de una muerte anunciada: se vislumbra la muerte del cine tal como lo conocemos.
La memoria —ese prodigioso artilugio que suele abandonar a los viejos con el paso de los años— parece haberse convertido en un aditamiento obsoleto para las nuevas generaciones. Al igual que los libros, los vinilos o las videocaseteras VHS y Betamax, la memoria compite contra la inmediatez de un clic, que entrega cualquier dato o registro al instante.
Pero el cine es memoria. Es el registro histórico de un tiempo y la huella de creadores —directores, actores, guionistas y técnicos— que buscan trascenderse a sí mismos. Al mismo tiempo, esas imágenes y sonidos son recuerdos que se clavan en el público: diálogos, escenas y esos primerísimos primeros planos que nos impactan con rostros gigantes en pantallas inmensas. Es una magia y un magnetismo de estrellas que, hoy, parecen destinados a desaparecer.
New Hollywood
El New Hollywood (o "Renacimiento de Hollywood") fue un movimiento surgido entre 1968 y 1980, donde los estudios cedieron el control creativo a una generación de directores jóvenes influenciados por el cine europeo y la contracultura.

Este grupo, apodado los Movie Brats, se formó en escuelas de cine en lugar de aprender solo en los sets. Se alejaron de los finales felices para explorar el realismo, la violencia y la ambigüedad moral. Algunas de las figuras más destacadas que definieron este nuevo estilo de hacer Cine son:
Martin Scorsese: Aportó una energía visceral y técnica, explorando la culpa católica y el crimen (Mean Streets, Taxi Driver).
Francis Ford Coppola: Redefinió la épica y el drama criminal (The Godfather, Apocalypse Now).
Steven Spielberg y George Lucas: Mezclaron el espectáculo visual con la narrativa clásica, creando el concepto de blockbuster (Star Wars, Indiana Jones).
Brian De Palma: Revivió el suspenso con un estilo visual estilizado y voyerista (Carrie, Dressed to Kill).
Su impacto fue más allá de solo cambiar la estructura de la industria, demostró que el cine de autor podía ser masivamente rentable, rompiendo las reglas del Código Hays y permitiendo historias mucho más crudas y honestas. Sin embargo, este éxito también cimentó la era del blockbuster moderno, la mercadotecnia y el nacimiento de las grandes franquicias y el cine de efectos especiales avanzado.
“Durante esta época también se dió inicio a producir películas diseñadas para la venta de juguetes y mercadotecnia”.
Ese fue uno de los nuevos comienzos para el cine, uno muy interesante y que trajo cosas muy valiosas a este bello arte. Los cambios que se están dando al día de hoy producen temor e incertidumbre esperemos que también traiga cosas tan positivas como en aquella época.
La Revolución Actual: Tecnología vs. Contenido
Hoy vivimos una revolución distinta. Mientras que la de los 70 fue creativa, la actual es tecnológica y de distribución masiva. Lo más preocupante —a mi juicio— es la tendencia hacia un cine "apto para todos", una suerte de infantilización del espectador. El cine adulto pierde terreno frente a la reducción de la capacidad de atención humana, exacerbada por las nuevas tecnologías.

A diferencia del auge transgresor y espíritu libre de antaño, hoy impera la autocensura como estrategia de marketing para asegurar un lugar en festivales y estudios cinematográficos importantes. En este contexto, uno de los cambios es el uso en postproducción y en efectos especiales de la IA Generativa, que ha emergido como una herramienta de doble filo, algunos ejemplos destacados de Películas Recientes son
The Brutalist la utilizó para refinar acentos y diálogos en húngaro (como Adrien Brody).
Alien: Romulus recreó el rostro de Ian Holm (el personaje de Ash/el androide).
Dune: Part Two automatizó efectos visuales complejos y optimizar la composición de escenas en el desierto.
Critterz (2026), producida con OpenAI, promete reducir tiempos de producción de años a meses.
El Dilema del Streaming Híbrido
Otro de los cambios sobresalientes es la modalidad de streaming, donde últimamente se habla de Streaming-Híbrido: Estrenos simultáneos que desafían la proyección tradicional en Salas, haciendo que menos personas asistan a salas de cine tradicional, porque pueden ver las películas en estreno directamente en sus casas a través de las plataformas de streaming.
El modelo híbrido es una "carretera con altibajos"—como la escena de persecución en «One batle after another»—.. Películas como Frankenstein (2025) de Guillermo del Toro, con su estreno limitado salas de cine, 20 días antes de colgarla en plataformas confirman, que las salas son ahora una herramienta de "percepción de calidad" y prestigio, más que de recaudación en taquilla. Los cines han perdido entre un 6% y 8% de espectadores respecto a 2024, pues el público prefiere esperar la comodidad del hogar.

Otros estrenos simultáneos destacados son Wonder Woman 1984: Se estrenó el mismo día en cines y HBO Max durante la pandemia. Dune (Parte 1): Warner Bros. aplicó la misma estrategia, lanzándola en salas y streaming simultáneamente en 2021.
Los estrenos ahora se divide en dos: "Blockbusters" (solo cines por un mayor lapso de tiempo) y "Cine de Autor/Streaming" (estreno híbrido para ganar premios, visualizaciones y sobre todo suscripciones).
El caso de Sinners (2025) de Ryan Coogler es emblemático: sus 16 nominaciones al Oscar parecen estar más influenciadas por campañas de marketing masivas y éxito en streaming que por su calidad artística intrínseca.
"En muchas ocasiones, la memoria sirve para atesorar bellos recuerdos, pero también se vuelve un peso cuando, con el tiempo; empieza a acumular tristezas y desastres. Un amanecer es un nuevo comienzo; un nuevo sol que, tal vez este no brille con la misma intensidad que el de ayer, pero nos queda la esperanza de que algo suceda y nos sorprenda para bien".
Más allá del funcionamiento del cine como industria y objeto de consumo, aún podemos disfrutar de grandes títulos, tanto en películas como en series. Por ello, revisaremos algunas obras —unas más recientes que otras— relacionadas con estos cambios y nuevos comienzos, analizando con un poco más de profundidad dos títulos que, para mí, resultan imprescindibles.
¿Hasta dónde somos capaces de llegar por ambición —o por "amor"—?
Al buscar títulos que exploren esta premisa, surgen historias donde los cambios o nuevos inicios adquieren una connotación profundamente negativa. Cuando alguien se deja arrastrar por la vanidad o la soberbia, es capaz de cambiar de religión, fingir afecto, instrumentalizar a sus propios hijos y, finalmente, hasta ponerle precio a su dignidad.

Al pensar en películas sobre nuevos comienzos "perjudiciales", la referencia obligada es There Will Be Blood (2007), pero también destacan títulos más recientes como The Substance, Marty Supreme o One Battle After Another. En todas ellas, los protagonistas caen en sus propios pozos de ambición y obsesión.
En ocasiones se trata de vacios o carencias internas en otras, el motor es la necesidad de complacer una mirada externa para encajar en las expectativas ajenas, anulando la propia humanidad. Se desdibujan valores como el honor y la ética en favor del estatus, el poder o el dinero. La pregunta es inevitable: si eres capaz de empeñar tus principios y pisotear tu propia dignidad para alcanzar un objetivo, ¿qué respeto queda entonces para los demás?
El Espejo de la Realidad
Es fácil traspolar estas situaciones de ambición por el poder (donde el fin justifica los medios o cualquier acción por absurda que parezca) a la realidad actual. Encontramos similitudes claras en líderes políticos obsesionados con el poder o aferrados a él: figuras como Trump, los Castro, los ayatolás en Irán, Putin, Maduro, Bukele o incluso la ganadora del premio Nobel de la paz, María Corina Machado, son algunos ejemplos.
La Carencia Detrás del “Amor”
En otros casos, sacrificamos nuestro bienestar por un "supuesto amor" que, en el fondo, revela una profunda carencia de amor propio. El cine ha retratado esta lucha de diversas formas:
El diario de Bridget Jones (2001): El referente definitivo sobre la batalla contra la autocrítica y la presión social.
Mean Girls (2004): Muestra cómo la falta de confianza nos empuja a cambiar nuestra esencia para encajar en grupos tóxicos.
(500) Days of Summer: Expone la idealización como síntoma de una carencia afectiva, cifrando toda la felicidad en la validación de otra persona.

Lo valioso de estas historias es que los personajes no siempre se quedan en el abismo; plantean la posibilidad real de resurgir y encontrar un camino de regreso hacia sí mismos.
Obligados a cambiar: La muerte de un ser querido o la muerte de la individualidad a nivel global.
Me sentí tentado a incluir varios títulos que exploran los "nuevos comienzos", desde el cine apocalíptico de 28 Years Later hasta series que exploran la transformación radical como persona como en Breaking Bad. Entre ellos destaca PLUR1BUS, una obra que conecta con ambas: comparte la atmósfera de ciencia ficción posapocalíptica de la primera y el sello creativo de la segunda, al ser la nueva genialidad de Vince Gilligan (guionista también de The X-Files). Esta serie es, sin duda, de las mejores que he visto recientemente, abordando un tema tan oportuno como la migración.

En ella, los personajes son forzados a enfrentar cambios drásticos, pero el caso de Manousos Oviedo (interpretado magistralmente por el colombiano Carlos Manuel Vesga) es especial. Aunque no conocemos detalles de su pasado, sabemos que es un trabajador colombiano que, tras establecerse en Paraguay, —que muy seguramente migro a este pais en el pasado— se ve obligado a abandonar su segundo hogar —le toca emigrar nuevamente—. Su destino es Estados Unidos, donde busca a la protagonista, Carol Sturka (Rhea Seehorn), una novelista romántica que representa su única esperanza para revertir una realidad que se niega a aceptar. Su travesía es un viaje agónico por carretera desde el sur, atravesando el Tapón del Darién «a pie» y arriesgando su vida para alcanzar su objetivo.
Tren al Sur una canción de rock en español conmovedora que habla de migración.
Hay muchas maneras en las que un nuevo comienzo se ve reflejado en el cine, historias que me atraen muchísimo y son muy valiosas para nosotros como humanidad.

La migración —verse forzado por una u otra razón a dejar el hogar para perseguir un objetivo— es una realidad que nos toca directamente a todos los latinoamericanos. Últimamente, este tema ha cobrado una relevancia dolorosa debido al éxodo venezolano, uno de los movimientos migratorios más grandes del mundo. Es una idea que esta serie me recordó, pero que ronda mi mente desde hace tiempo: lo que significa ser inmigrante.
Salir de tu país implica alejarse de tu cultura, tu familia y tus costumbres con la esperanza de hallar un lugar que brinde algo distinto a lo conocido. Ser inmigrante es un nuevo comienzo, a menudo traumático, pero también es una nueva vida, una oportunidad y un tiempo distinto. Incluso podemos trasladarnos quinientos años al pasado, al "descubrimiento" de América: no fue solo el hallazgo de un continente, sino el inicio de una nueva vida y no solo para el antiguo continente sino para el mundo entero. En ese sentido, ser inmigrante hoy es, a pequeña escala, emular esa valentía de quien se lanza a lo desconocido, como lo hizo Cristóbal Colón y los exploradores de aquella época.
Todo este desalentador panorama es posible que nos haga querer o desear tener el poder para cambiar las cosas para hacer de este mundo un poco mejor
Otra oportunidad
Yo no quería nada de esto.
No es lo que..
Ni el dolor, ni la enfermedad.
Y desde luego tampoco
hacer la voz en off heroica.
Yo no soy así.
Pero a veces hay que hacer algo…
Winston Gooze
The Toxic Avenger (El vengador tóxico) es otra película que me ha gustado mucho; creo que refleja fielmente el tema de un nuevo comienzo. Es un giro que el protagonista no soñaba ni deseaba —un cambio forzado—, pero que a la vez se presenta una nueva oportunidad para alcanzar la paz consigo mismo o regalar esperanza a la humanidad.

La trama aborda el estar "condenado a muerte", en este caso por una enfermedad terminal. En la literatura, algo muy dostoyevskiano es situar al personaje frente a un paredón de fusilamiento, viendo pasar su vida por su mente en esos últimos minutos antes de morir... para luego recibir, inesperadamente, una segunda oportunidad. Esta experiencia traumática se convierte en un renacimiento. Tiene mucho que ver con lo que escribí sobre El idiota, donde esta vivencia motiva al protagonista —y al propio autor— a ser una mejor persona. En la novela, el personaje busca ser un "Jesús moderno"; en la película, nuestro protagonista se convierte en un héroe y muy importante; su intención nunca es la fama o la vanidad —ese sueño infantil que todos hemos tenido—, sino algo superior: hacer algo con su vida que aporte a los demás, pagando así el precio invaluable de estar vivo.
Si estás a punto de morir y recibes una segunda oportunidad, quieres aprovechar ese tesoro: respirar, sentir dolor, llorar y, quizás, mejorar el mundo. En el caso del personaje que interpreta Peter Dinklage; Winston Gooze, implica convertirse en el héroe más improbable: pequeño, verde y "feo". En lugar de un escudo o una capa, su arma es un coleto (trapeador), el cual utiliza para limpiar al mundo de la escoria: empresarios corruptos, mafiosos desalmados y psicópatas.

Un aspecto que me interesa particularmente es el arco de redención que sufren ciertos personajes villanezcos que en su transformación, en ocasiones hasta llegan a robarle el protagonismo al héroe principal de la historia, como Vegeta en Dragon Ball, Jaime Lannister en Game of Thrones o Steve Harrington en Stranger Things. En The Toxic Avenger, el personaje de Fritz Garbinger (Elijah Wood) atraviesa este arco; aunque no es tan popular ni sale del todo bien librado de sus responsabilidades criminales, su presencia aporta una capa de complejidad muy interesante a la historia.
En un mundo que parece inclinarse hacia la automatización y las cifras, el cine —y los Movie Brats— nos recuerdan que los cambios más profundos no nacen de la tecnología o el marketing sino de nuestra capacidad de resistir, de redimirnos y de encontrar belleza en los nuevos comienzos con enfoques culturales valientes y auténticos. Tal vez el futuro del arte no resida en la perfección de las nuevas tecnologías, sino en héroes improbables —o un director independiente— dispuestos a demostrarnos que, mientras haya una historia que contar, habrá esperanza para un nuevo comienzo."




¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.