Sobibor 

Europa había salido de una Primera Guerra Mundial que todavía no se olvidaba había hambre, tristeza, empobrecimiento y las paz y la prosperidad solo era un sueño lejano.

El surgir no era para todo el que trabajara, porque se trabajaba y no se surgía y de paso Alemania tenía una deuda económica que pagar después del acuerdo de Versalles. La gran depresión que sufría Alemania hacia vivir en la pobreza extrema a muchos alemanes.

Nunca se pensó que todo eso cambiaría de la noche a la mañana de mal a peor, en los futuros años donde buscarian un chivo expiatorio para encubrir los más retorcidos deseos de mentes perversas que se desatarían en un futuro.

Mi bisabuela estaba en sus 17 años para esa época y era judía alemana de padre alemán y madre judía. Era muy hermosa, una mezcla perfecta en un rostro bien creado.

Hitler hizo un golpe de estado en la época de infancia de mi bisabuela, pero perdió, fue encarcelado y salió; luego se fue tras de las elecciones y los nazis ganaron con discursos emocionales solo para mover masas, no eran grandes votos.

Eran anticomunistas, Antisemita, antidemocratas y muy racistas con promesas de gloria para Alemania. Hitler pidió ser canciller en 1933 y meter sus tentáculos para ir eliminando lentamente la democracia el presidente original Paul von Hindenburg del partido conservador, murió y Hitler tomo el poder ayudó a la economía alemana y eso hizo que fueran visto como salvadores e impuso su ideología y buscó chivos expiatorios, el mundo era malo, pero este monstruo trajo el infierno a la tierra con engaños.

A mi tatarabuelo no le gustaba lo que oía en esos discursos políticos antes del desastre, tal vez algo le decía que esto no era para nada bueno. El solo de saber que son Antisemita era para huir, pero mi tatarabuelo que tenía mucho que perder, (su familia) no pensó más allá de las posibilidades de la maldad humana.

Mi abuela piensa que el se creyó algunos cuentos de que sí eres familia de un alemán no te tocarán, yo no he escuchado eso en ningún lado de la historia, pero es posible que no todo esté documentado.

Soy su tataranieta y pienso que mi tatarabuelo tenía una inteligencia limitada solo era inteligente para los negocios, pero para proteger a la familia y ver el futuro peligro como que estaba limitado. Solo su instinto hablaba, avisando algo, pero el no obedeció, pudo haber vendido sus negocios que no iban muy bien económicamente. Pudo haberlos salvado.

Agarrar a su familia y partir lejos e irse a norteamérica o a otro país, pero él se puso necio y prefirió quedarse en su país. La Segunda Guerra Mundial empezó en 1939 con la invasión alemana a a Polonia y terminó en 1945 con la rendición de Japón está guerra duro 6 años y un día.

Mi tatarabuela y mi bisabuela fueron llevadas a centros de concentración y mi tatarabuelo por ser alemán original desde generaciones porque hasta las generaciones antiguas eran tomadas en cuenta, lo dejaron libre y el lucho por sacarlas de ahí y hasta fue golpeado por querer salvar a las basuras judías que ni humanas eran, palabras que quedaron para el recuerdo en mi familia dichas de un soldado alemán que golpeó a mi tatarabuelo hasta hacerlo sangrar y lo dejó tirado en plena calle sin importar que era un adulto mayor.

A mi tatarabuela que también era una adulta mayor la mataron nunca se supo en que campo porque fue llevada en secreto a diferentes direcciones. Habían separado a mi bisabuela y tatarabuela.

Mi mi bisabuela hija de mi tatarabuela la violaron muchos soldados y ella recuerda que vio una oportunidad de escapar, fue una oportunidad única dónde mató a su violador y se disfrazó de él y salió de aquel lugar sin ser reconocida, porque los soldados estaban muy ocupados en sus asquerosos asuntos, los gritos, y golpes se oían en el sitio contra las mujeres.

Fue una oportunidad única que no desperdicio, con mente fría y una fuerza que le nació de forma desconocida dentro de su interior ella logra alejarse del lugar y había una revuelta escapaban muchos prisioneros todo el alrededor que estaba eléctrificado había sido desconectado muchos prisioneros perdían la vida al pasar por el terreno minado y pisar los explosivos, los disparos de escuchaban y las balas se oían pasar y muchos murieron por los disparos, eso fue una carnicería, pero mi bisabuela corrió por ahí mismo y tuvo suerte de solo llegar salpicada de sangre y con pedazos de carne de otros prisioneros.

Era 14 de octubre de 1943 y se estava haciendo de noche. Ella iba detrás de los grupo pocos escaparon y recibieron ayuda de la población y muchos fueron capturados y aniquilados por la SS.

Mi bisabuela a los años descubrió que logro escapar por un plan de un grupo de soldados polacos judíos habían hecho todo un plan de fuga y uno de ellos se llamaba Sasha o se hacía llamar Sasha, ella no sabía nada de eso en ese momento, solo ocurrió justamente cuando ella decidio matar a aquel alemán usar sus ropas y escapar.

Su historia es muy larga, aún no termina, pero mi abuela nunca jamás se arrepintió de haber asesinado a ese soldado alemán, no lo tiene guardado como un secreto.

Lo grita a los cuatro vientos, pero si quiere ocultar que en las barracas, se quebraba y lloraba cada vez cuando le venían los recuerdos de los tiempos libres y felices al lado de su familia. Ella dice que eso la hacía llorar y sentirse frágil y sensible que quería tener su corazón duro de piedra y no tener sentimientos con nada ni con nadie.

Ella oraba para tener el corazón de piedra. Ella quedó traumada, pasaron lo años no supo nada de su padre ni de su madre. Tenía que empezar desde cero, como si no hubiera tenido jamás familia está vez no por miedo sino porque no le había quedado nada.

Se casó tuvo hijos y nietos, pero la recuperación psicológica nunca la completó ese infierno vivido la acompaño el resto de su vida. Ella era un ser humano dulce y tierno que tuvo que vivir algo horrible y como esposa madre y bisabuela era igual de dulce y tierna. Sus pesadillas nunca se fueron, revivía cada parte a través de los sueños, ellos no querían morir querían seguir torturando, no la dejaban olvidar.

Yo nunca le conocí un corazón de piedra ni con la familia ni con nadie. El que es bueno es bueno por siempre. Su secreto era ese que ella quería olvidar que oraba por tener un corazón de piedra. Yo pienso que eran las circunstancias que la hacían querer perder los sentimientos. Esos sentimientos la podían hacer dudar de cualquier decisión que la podían salvar a ella.

Ya ella no está entre nosotros, la conocí poco tiempo era muy viejita, pero sus historias son tan aterradoras que no deben ser olvidadas. Mi bisabuela murió sin saber que pasó con su padre, pero algunos parientes que también vivieron esa época supieron que el tatarabuelo intentó por todos los medios sacarlas de ese infierno y nunca lo logró. Fue golpeado, apresado y murió solo en un hospital. Era mayor él no podía hacer nada.

Las pesadillas de mi bisabuela le mostraban el terror que se vivió ahí adentro; veía en los sueños bebés y niños grandes siendo achicharrados y otros muriendo de hambre o por una enfermedad. Veía niños siendo aplastados por la culata de un arma nazi. El horror en esos días era infernal y aquel olor que expedía un humo que salía de unas cámaras de incineración... No había salvación; los que estaban con vida era porque habían dicho que eran útiles en diferentes trabajos que no sabían hacer.

Todos los días había hambre, no se conocía otra cosa que no se sintiera, no se hablaba de otra cosa sino de hambre y de cómo poder escapar. Se buscaba cazar ratas para destriparlas y comerlas, pero ni así podrían saciar su hambre y, aunque planeaban cómo escapar, no lograban nada, hasta que la SS cometió un bendito error a nuestro favor contaba mi bisabuela y, gracias a esos nuevos prisioneros, que eran soldados, lograron escapar 300, pero pocos vieron la libertad sin perder la vida. Fue algo horrible, terrible, indescriptible; solo los pocos sobrevivientes pueden narrar eso y este escape fue mucho antes de terminar la guerra.

Era un nombre que nunca se me olvidaba porque sus historias eran crudas, las historias de Sobibor que mi bisabuela nos contaba con tanto dolor y tristeza. Una vez le pregunté a mi bisabuela si quería algún día ir y visitar a Sobibor, y ella con su voz de ancianita me respondió que jamás iría a volver a pisar esa tierra de sangre y sufrimiento. Es un recuerdo despreciable que tiene en su alma de terror y miedo, donde la vida humana no valía nada y unos monstruos hicieron y deshicieron la vida de otros como si fueran Dioses.

Mi abuela odiaba a esos nazis y sus recuerdos, que no se los podía borrar: el olor de ellos, sus voces, el creerse más porque eran raza pura aria y los demás estaban hechos de estiércol. Preguntar sobre esos tiempos era abrir viejas heridas no sanadas, y mi papá me decía: "No pregunte más, deje que ella hable cuando lo necesite". No podía insistir en preguntar algo porque a veces se quedaba mirando la nada como recordando todo lo que vivió; parecía que veía en una pantalla invisible cada imagen de aquellos tiempos.

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