A finales del año pasado (2025), Guillermo Del Toro estrenó una nueva versión de “Frankenstein” de la mano de Netflix. (Aunque actualmente en Uruguay está estrenándose en salas de cine).
El director Mexicano ha transformado la historia de Mary Shelley en algo más que una tragedia familiar, cargada de melancolía y sombras. La ha convertido en una verdadera obra de arte.
La historia tiene enfoque en Victor Frankenstein (Oscar Isaac), de a poco, usando montajes paralelos, vamos descubriendo un poco más de la infancia traumática de quién desembocó en ser un cirujano obsesivo con vencer la muerte.
Vemos escenas de su niñez, marcada fuertemente por la muerte de su madre -con quién él tenía un vínculo muy preciado-, y la frialdad de su estricto padre. Pero es la culpa de no haber podido traer a su madre de vuelta lo que lo lleva a desencadenar un fuerte interés -y más tarde, obsesion- por crear vida a partir de materia muerta.

En esta nueva versión, la actriz Mia Goth interpreta a dos personajes: Claire, la madre de Victor, y Elizabeth, la amante de Victor -a diferencia de la obra original, ella no es su prometida sino la de su hermano menor, William-.
Victor se siente atraido por ella de inmediato, a pesar de ser muy diferentes.
Elizabeth está en contra de los experimentos realizados por Victor. Se la presenta como una entomóloga interesada en el orden natural. Termina funcionando en gran parte como consciencia de la película ante los experimentos del hombre. Esa enemistad termina transformándose en una tensión familiar que es inexistente en la obra original.

Sin embargo, Victor no ama a Elizabeth por ser quién es. Sino que en ella vé proyectado el rostro de su madre fallecida. Su motivación es, como siempre lo fue, recuperar su infancia perdida, no el amor. Y esta doble interpretación -hecha de forma maravillosa- hace que sea más sencillo visualizarlo.
A pesar de la química entre ellos, Elizabeth rechaza los avances de Victor. Es dicho rechazo, seguido por la presión de sus financistas, lo que hace que Victor incremente su necesidad de tener éxito en su proyecto, en busca de mostrar superioridad.

Los primeros pasos de la Criatura (Jacob Elordi), lo vemos con escenas intercaladas de la infancia de Victor, lo que sirve para demostrar que el monstruo que él vé no es más que una extensión del niño herido que el cientifico lleva dentro aún.
Del Toro utiliza el color para reforzar el montaje. Los recuerdos de Victor suelen tener toques de rojo, -asociado a su madre y a la pérdida-, y a la vez, color que luego aparece en gran cantidad durante los experimentos del laboratorio y en la Criatura, uniendo ambos tiempos narrativos.
El montaje paralelo busca que se vea a Victor más que como el cirujano obsesionado, como un padre negligente que repite el patrón. Con la Criatura repite el mismo abandono que él sufiró cuando era un niño.
A diferencia de otras versiones, el nacimiento de la Criatura no está enfocada en el rayo o en la ciencia, sino en el rechazo inmediato que Victor siente por lo que creó. No huye de él por miedo, sino por una mezcla entre asco y cobardía.

Jacob Elordi no interpreta a la Criatura como un bruto, sino como un ser con la mente de un niño atrapado en un cuerpo enorme y remendado que solo ha experimentado el rechazo de la única persona que conoció. Para él, Victor es su padre, y el verlo frustrado, odiándolo por solo saber decir su nombre, hace que en él se genere un gran resentimiento que luego evoluciona en odio.
Al igual que Elizabeth, ambos son víctimas del ego de Victor, y es ella la única que muestra empatía real hacia la Criatura, estableciendo un vínculo de “almas marginadas” que enfurece y confunde al cirujano.

La relación entre los tres termina en una tragedia causada por el propio Victor donde, en un enfrentamiento con la Criatura durante la boda de William y Elizabeth, el cirujano dispara a Elizabeth mientras intentaba acabar con su creación.
Ella muere en brazos de la Criatura, y ésto sella la derrota emocional absoluta de Victor.


El climax en los hielos no es una batalla de acción, sino una confrontación filosófica. Del Toro utiliza el paisaje blanco y vacío para simbolizar que ambos personajes están absolutamente solos. Para marcar que, el punto final más importante termina siendo que tanto creador como creación son dos caras de la misma moneda.
Al estar hecha desde ambas perspectivas, pasamos de seguir a Victor a seguir a la Criatura. Entonces, entendemos que éste no busca matar a Victor, sino que éste lo reconozca. Lo mismo que él buscaba de su padre. Y eso hace que el final sea más triste que aterrador.

La estética de las películas de Guillermo Del Toro siempre me parecieron sublimes, -Crimson Peak (2015) será por siempre una de mis preferidas-.
Con ésta entrega de Frankenstein siento que superó, por lejos, mis espectativas. La elección del casting fue acertadísima. Jacob Elordi se lució impecablemente, saliendo de todo aquello que se creía conocer respecto a su trabajo. Oscar Isaac mostrando su enorme potencial, desde la mirada del amor y la pérdida, hasta la locura completa y la sed de poder. Mia Goth es de las mujeres más elegantes que he visto en cámara, brilló en durante esta entrega, y ésto también se debe al siguiente punto que quiero tocar antes de concluír: el arte.

Ni por un segundo quiero quitarle mérito a los cuadros de ésta película. Incluso aquellos más impresionantes y crueles fueron absolutamente cuiadados. Cada frame es una obra de arte. Los colores juegan un papel importantísimo a la hora de contar una historia y en este filme fueron especialmente tratados.
Es hermoso disfrutar de una película que ha sido hecha con tanto cariño y tanto respecto por su obra original.


¡Comparte lo que piensas!
Sé la primera persona en comenzar una conversación.