Este jueves se estrena en cines argentinos “Pinocho” (título en inglés: A Golden Key, a New Pinocchio Story), del ruso Igor Voloshin (quien también dirigió una nueva adaptación de “El mago de Oz” en 2024). Esta película re versiona el clásico infantil en un live action.
Se trata de una nueva adaptación del clásico escrito por el italiano Carlo Collodi. La historia que marcó la infancia de muchos vuelve a la pantalla grande. Regresa Pinocho, el entrañable muñeco de madera que sueña con convertirse en un niño de verdad.

Carlo (o Gepetto, para muchos) es un hombre bueno y trabajador, pero por la reciente muerte de su esposa está muy triste. Son sus amigos (tres cucarachas) los a través de magia le conceden cumplir su deseo más preciado: un hijo. Pero el deseo, que fue bastante poco preciso, no sale tan bien y el resultado es un tronco; de este tronco nace Pinocho, un niño de madera.
El hombre está muy feliz con su hijo, pero el resto del pueblo no tarda en mirarlo como a un loco; Carlo no tarda en darse cuenta que el niño no encaja ahí. Por su parte Pinocho, un ser muy curioso y valiente, emprenderá un viaje en el que tratará de demostrarle a su padre de lo que de verdad es capaz.
A lo largo de su aventura, Pinocho conocerá a dos tipos de figura paterna: uno amoroso como lo es Carlo, y al vil y perverso dueño del teatro, el señor Karabas. Ambos le enseñaron al niño de madera lecciones muy importantes.

Es una historia muy original, con personajes secundarios casi más interesantes que el propio protagonista. Sin embargo, el ritmo que mantiene la película, que está destinado a un público infantil, es un poco lento en comparación al que estamos acostumbramos. Creo que a los niños atolondrados por el “brainrot” de Tiktok les podría resultar un poco aburrida por momentos.
Las actuaciones son pasables (a excepción de Aleksandr Yatsenko, quien interpreta a Papá Carlo: él realmente se desvive por su rol y se nota mucho, es un padre muy creíble) y el CGI de Pinocho está muy bien logrado. También quiero destacar las canciones, que son pegadizas y están en los momentos correctos de la historia para explicar o desarrollar los hechos.
En resúmen, “Pinocho” de Igor Voloshin reinventa con frescura una historia que ya conocemos. Es ideal para un público infantil un poco más despierto y curioso, y para adultos que quieran rememorar el clásico cuento.
⭐⭐½


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