Me enamoré... Así empezó todo 

Un amor sin futuro… Ese era el mío, siempre lo supe, y aún así le aposté mi vida. Cuando la conocí mi vida se puso de cabeza, un amor a distancia del cual al principio no esperaba nada, pero la primera vez que la vi, que la tuve en frente, supe que era con ella, con ella quería amaneceres, atardeceres, charlas interminables, lo quería todo. De repente todo mi pasado se borró, nada ni nadie existió antes que ella, y no veía tampoco un mañana sin ella. Ignoré todas esas red flags que sonaban como alarmas, le di mi tiempo, mi confianza, mi vida entera. Le di un “si acepto” frente a un juez, a pesar de sus rechazos. La amé hasta perderme completamente en ella y olvidarme de mi. Mi vida se puso en pausa, un stand by que duró cuatro años.

Ella… ella era todo y también lo opuesto, era mi refugio y también el lugar de donde quería huir. Era mi paz y la peor de mis tormentas. No sabía como recibir amor, le aterraba el hecho de que alguien real pudiera cuidarla, amarla, respetarla, apoyarla, impulsarla. Su entorno era tan venenoso, tóxico, interesado, vicioso, que lo único que había conocido eran las migajas de algún amor que encontrara por ahí. Yo, su némesis, su opuesto, su antónimo, yo que no se amar de otra manera, yo que no se dosificar el amor, me convertí en su chaleco salvavidas, y ella en mi ancla.

Yo daba hasta lo que no tenía, ella recibía, solo recibía, y yo, buscaba mas para dar, mi amor era tan grande que lo podía todo, sin embargo un día quise pedir un poco mas. Pedir un poco mas fue el punto de inflexión en nuestra relación. Querer sentir eso que sienten las personas que reciben amor me convirtió en un monstruo, pedir un poco de amor, de atención, de respeto me volvió culpable de todo lo que vino después.

Siempre quise buscar el futuro que sabía que no existiría con ella, sus cambios de humor, sus traumas no trabajados, sus miedos a amar y ser amada, ya no encajaban en el presente que había creado para mi su indiferencia. Nos llené de oportunidades, pero ella siempre quería una mas, no le bastaban las millones que había perdido. Y yo seguía ahi, apostando una vez mas, y otra y otra, hasta que un día la última llegó.

Esa última oportunidad, el ahora o nunca que se transformó en nunca. El error que me quitó la venda de los ojos de la manera mas violenta. El golpe de realidad que entró en mi como un shot de tequila. Ella lo quería todo, pero no quería nada, toda su vida es un juego, donde siempre pierde pero no lo asume, y en su cadena interminable de derrotas quiso arrastrarme, hasta que por fin el ancla se soltó. El futuro, hoy es el recuerdo, promesas que nunca fueron, proyectos que quedaron en un tintero, ella personificando el sarcasmo, yo recogiendo mis pedazos. A veces piso fragmentos de lo que fuí, pero ya no encajan en mi. Es que me rompí de tal manera que las piezas de mi pasado ya no pueden armarme, porque si así fuera seguiría persiguiendo un futuro que solo existía en mi imaginación, en mi cabeza, en mi corazón, un deseo que solo desee yo, y es que si no sintiera tanto dolor pensaría que todo esto nunca pasó.

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