cuando en el cine hallamos las respuestas futuras de los acontecimientos presentes, estamos ante un modelo predictivo que, desde la ficción, imprimen en el espectador una predisposición a adaptarse a ese futuro. ¿Qué futuro nos presenta Dune: Parte 3? los acontecimientos de una guerra santa de escala galáctica impulsada por la rebelión del pueblo Fremen del planeta Arrakis. Actualmente, estamos transitando la parte dos de una película mundial, en donde la arrogancia de la casa Harkonnen (Estados Unidos) busca de hacerse con el control total del planeta Arrakis (el Golfo Pérsico) y la explotación de la especia (petróleo) necesaria para la navegación en el espacio. Pero frente a esta arrogancia, se encuentra la casa Atreides, conocida por su honor, justicia y lealtad y quienes buscan hacerse con una alianza con los Fremen, para así, tener un poder militar terrestre con el cual proyectarse, mientras gobiernan con justicia al planeta.

Esta geopolítica de la diplomacia, se contrapone a los acontecimientos inmediatos de la parte dos de Dune, donde vemos la traición del imperio en la legítima regencia del Duque Leto del planeta Arrakis y su muerte a manos de los Harkonnen, mientras el príncipe Paul se exilia en el desierto y se integra a la resistencia de la comunidad Fremen, desarrollando un liderazgo mesiánico guiado por la venganza y la destrucción del imperio. Este mesías se hace llamar en la ficción como el “Mahdi”, en referencia al Mahdi de la creencia islámica que es el “guía” que conducirá a la humanidad hacia un mundo de justicia y prosperidad. Sin embargo, en la ficción lo convierten en el arquetipo del antihéroe que guía con fervor religioso a legiones fanáticas en el camino de la guerra y la destrucción.

El trailer de la tercera parte, a estrenarse en diciembre de este año, muestra una galaxia sumida en una guerra iniciada y dirigida por el príncipe Paul, ascendido a Mahdi, quien en una conversación con su madrastra revela una duda implícita en un deseo, el fin de la guerra, y como terminar algo que se resiste y acrecienta la reacción de los enemigos, apelando a la sabiduría de su padre para sanar esa duda, y la respuesta es “el nunca empezó una guerra”. Actualmente estamos transitando una guerra de características religiosas, con un presidente Trump ungido como el “mahdi” de la película, encargado de llevar a cabo el Armagedón. El mismo encuentra una creciente resistencia y abandono de sus antiguos aliados, mientras el pueblo islamico irani, sostiene la resistencia contra el falso profeta de una guerra contada desde la versión de los Harkonnen.
El cine se ha convertido, en boca de la política norteamericana, en la banalidad de la fuerza y la arrogancia, apelando al realismo primitivo del miedo a la violencia, y del sometimiento a la tiranía del más fuerte. Pero qué ocurre cuando en la ficción encontramos una narrativa que predice el fin de aquella banalidad en su más monstruosa evocación?. La esperanza de un pueblo, será el enemigo de un imperio y la confirmación de que en la resistencia hallar al suyo propio para alcanzar la redención, y es que el carácter de la guerra se fundamenta en la fe, no como incentivo, sino como causa, ya que de qué sirve conquistar y defender, sin una fe que te redima de tus pecados y perdone los del prójimo?. ¿hallaremos en la tercera parte de Dune la respuesta de la pregunta de Paul y la del mundo entero en este momento? esperemos llegar a tiempo a diciembre para averiguarlo.

Dirigida por Denis Villeneuve y escrita por Villeneuve y Brian K. Vaughan, Duna: Parte Tres está basada en la novela Dune Messiah de Frank Herbert y presenta la conclusión épica de la trilogía de Villeneuve.
ESTRENO 17 DE DICIEMBRE 2026
SOLO EN CINES




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