¿Estamos preparados para The Drama? 

The Drama (2026) es una película como ninguna otra; esa es la sensación que tuve al salir de la sala. Se trata de un tipo de película perteneciente a una nueva generación, un nuevo género muy difícil de definir o de delimitar todavía.

El cine vive en constante renovación, y teniendo en cuenta los tiempos y las audiencias de hoy en día, muchos creen que incluso está perdiendo su esencia. De tantas cosas que se han creado y grabado, estamos pasando por una crisis, puede ser de originalidad, que nos lleva a remontarnos a los éxitos del pasado. Por eso hoy abundan las secuelas, como el próximo estreno de El Diablo Viste a la Moda 2; las adaptaciones, como Proyecto Hail Mary o la tan esperada quinta entrega de Los Juegos del Hambre; los reboots, y demás guiños a títulos del pasado que si bien las audiencias lo eligen mucho más (estadísticamente hablando) que las historias originales ¿No deberíamos entusiasmarnos por nuevas historias, por aquellas que no sabemos cómo pueden terminar o a dónde nos van a llevar?

No se trata de que haya pocas ideas, porque estoy segura de que debe haber muy buenas y originales historias por contar. En realidad, se trata de un “miedo al éxito”, las productoras buscan innovar hasta cierto límite asegurando la aceptación de las audiencias en el afán de que el cine no muera.

En este sentido, The Drama representa un quiebre porque se adapta a las necesidades de aquellos espectadores hambrientos por nuevas historias que propongan reflexiones y cuestionamientos. Además de ser una película protagonizada por Robert Pattinson y Zendaya como pareja muy necesaria para la cultura pop, también lo es porque responde a la necesidad de tratar temas cotidianos (o que podrían surgir en la cotidianidad) y que verdaderamente incomodan. Cuando digo que no sabía a donde me iba a llevar esta película me refiero a haber entrado a la sala sin ver el trailer y permanecer al borde de la butaca para saber cómo continuaba la historia a medida que se desarrollaba.

El drama - La Crítica de SensaCine.com.mx

Si bien muchas personas insisten en ver películas “para apagar el cerebro” buscando una distracción o algo entretenido para el momento; déjenme advertirles que The Drama hará todo lo contrario. Desde los primeros momentos plantea interrogantes invitando al espectador a ser parte del debate interno entre los personajes acerca de su pasado y su presente ¿Hasta qué punto estamos condicionados por nuestro pasado? ¿Hasta qué punto debemos ser juzgados por algo que una vez deseamos hacer pero en realidad no lo concretamos? Aquellos son sólo algunos de los cuestionamientos que plantea la historia dirigida y escrita por Kristoffer Borgli (Sick of Myself, Dream Scenario).

La fotografía y el montaje son verdaderamente llamativos y originales. Los planos plantean un juego de acercamientos y alejamientos de cámara y posición muy interesantes de ver. A su vez, la edición es increíble para ser una película de romance o “comedia romántica” (aunque no creo que pueda reducirse a esa clasificación), los saltos temporales son abruptos pero al mismo tiempo mantienen la atención del espectador como también la intriga.

Siguiendo con lo técnico quería hacer hincapié en el sonido. Admito que generalmente no me detengo en eso mientras veo una película a no ser que sea verdaderamente llamativo y en este caso es increíble. La forma en que la música y demás sonidos rasgan los oídos en momentos de extrema tensión como también los silencios para descomprimir son, en algunos casos, sumamente incómodos en las conversaciones de Emma y Charlie. Este manejo del sonido logra generar un nerviosismo tan intenso que verdaderamente sorprende lo que una película es capaz de provocar.

Respecto a las actuaciones son en general (y era de esperarse) espectaculares. Zendaya como Emma es resplandeciente, sincera y así como Robert Pattinson en el papel de Charlie, ambos proponen un nivel justo de dramatismo y tensión que logran conmover al espectador. Del mismo modo, personajes secundarios también aportan a la trama con diferentes perspectivas como lo son Rachel, la dama de honor interpretada por Alana Haim o bien Mamoudou Athie en la piel de Mike, mejor amigo de Charlie y Hailey Gates interpretando a Misha, compañera de trabajo de Charlie.

No es una película en la que se subestima a su audiencia en lo más mínimo. Es el espectador quien decide si reír, llorar, enojarse o ponerse nervioso en las diferentes situaciones que Emma y Charlie protagonizan. En cierto punto, uno se encuentra sólo con las situaciones que plantea la película por lo que cada uno puede elegir cómo reaccionar. En sí, no se esperan risas o lágrimas si no reflexión.

Pero la verdadera pregunta que plantea es ¿Estamos preparados para películas como The Drama, que propongan juicios morales actuales más allá de las fórmulas ya conocidas?

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