La saga de Rápidos y furiosos podría ser el mayor fenómeno de amor/odio de la industria cinematográfica. Su reputación siempre ha sido cuestionable, es conocida por su naturaleza simplista y descerebrada dentro del género de acción. Sin embargo, es innegable que ha sido un gran éxito de taquilla, ya que recaudó más de 7000 millones de dólares en todo el mundo.

En comparación con sus predecesoras, Rápidos y furiosos X experimentó un importante descenso en taquilla, pero aún así, se espera que alcance unos 900 millones de dólares. Sea como fuere, la serie ya está planeando crear una trilogía para su gran final, continuando hasta "Rápidos y furiosos 12".

Rápidos y furiosos X (2023)
Para ese entonces, la saga entera podría llegar a abarcar 25 años. Cuando una franquicia resiste el paso del tiempo, se convierte de forma natural en un paisaje cultural. El tiempo le otorga magia y privilegio. La repetición se convierte en un estilo, los defectos en tradiciones y los recuerdos en leyendas.
Si revisitáramos la primera entrega de Rápido y furioso (2001), nos sorprendería descubrir que Dominic Toretto (interpretado por Vin Diesel) no siempre fue el calvo que vemos hoy. Antes era delgado e incluso tenía una fina pero marcada capa de pelo. Otro protagonista masculino, Brian O'Conner (interpretado por Paul Walker), será recordado para siempre por su encanto.

Rápido y furioso (2001)
Aunque ha sido criticada por su débil argumento, no empezó tan insulsa como lo son fueron las últimas entregas. Tenía una premisa clásica, o más bien un tópico, similar al de "Un mañana mejor": uno se convierte en ladrón y el otro en policía. El choque entre sus papeles profesionales se resuelve finalmente gracias a su vínculo. Los hombres siempre tienen que ganarse el respeto a través de sus habilidades, que, en este caso, se describen como "carreras callejeras".
Se puede decir que el vínculo entre Dominic Toretto y Brian O'Conner, si bien no era innovador, tampoco era excesivamente melodramático. Siempre han sido el núcleo dual de la saga. Cuando la trama se desvía de esta amistad y se centra únicamente en persecuciones automovilísticas, como en Rápido y furioso: Reto Tokio (2006), no consigue mantener ni el éxito de taquilla ni el reconocimiento de la crítica. Esto demuestra al menos que la serie sí tiene alguna noción de "personajes". O, mejor dicho, que al público le siguen importando los personajes.
Sin embargo, con el inesperado fallecimiento de Paul Walker, la saga se ha convertido en un espectáculo unipersonal que se adentra aún más en el absurdo y la autoindulgencia. Con la ausencia de la relación central, los autos se han convertido en los verdaderos protagonistas. Los conductores se han convertido en meros accesorios de estos. No olvidemos que conducir un auto no permite mucha expresión ni acción. Las actuaciones se limitan a girar el volante, acelerar, frenar y darle a la válvula de óxido nitroso. Las expresiones faciales consisten principalmente en una mirada tensa y decidida hacia delante.
Dominic Toretto se parece cada vez más a un robot. Vin Diesel es casi idéntico al Terminator de Arnold Schwarzenegger. En Terminator, se desenterraban, poco a poco, sutiles rastros de humanidad de su naturaleza robótica, como el sentido del humor o una sonrisa. En cambio, Dominic Toretto es más bien una máquina envuelta en piel humana. Aunque puede llorar y reír, parece carecer de emociones. Su voz profunda y resonante parece el rugido de un motor o una voz masculina cuidadosamente sintetizada. En cuanto a las escenas de lucha, una vez que Toretto entra en acción, es impecable, nunca se rinde y nunca muere.

Dime, comparado con el robot de Terminator, ¿el modelo de Dominic Toretto es más avanzado o anticuado?
Por supuesto, esto no pretende ser una crítica, y es probable que todo forme parte del diseño previsto por el estudio. Después de todo, alguien que conduce un auto así no puede ser demasiado serio.
En Rápidos y furiosos X, el jefe del sistema de agentes secretos, Mr. Nobody (interpretado por Alan Ritchson) se burla abiertamente de la propia saga: "Esta gente es una secta del automóvil, que hace todo lo que desafía a Dios y a la gravedad".

De hecho, con el correr de los años, hemos sido testigos de cómo este grupo de personas utilizaba "autps" para enfrentarse a tanques, aviones, ¡e incluso submarinos nucleares! Hemos sido testigos de cómo un auto corría verticalmente por la presa Hoover, se deslizaba por tres rascacielos e incluso saltaba directamente al espacio. Cuando el villano dice: "Te lo he quitado todo, no tienes nada", Dom simplemente gira la llave y responde: "¡No, no me has quitado el auto!".

Esta obsesión extrema por los autos, en lugar de continuar con el profundo afecto que los vaqueros sentían por los caballos en los viejos Westerns, se parece más a las fantasías infantiles de "Transformers".
Hay otra cosa que mencionar, y es la constante mención de Dominic Toretto a la "familia". Se ha convertido en un eslogan bastante famoso. Según algunas estadísticas, la palabra "familia" aparece 29 veces en "Rápidos y furiosos X". Es difícil no creer que esto lo hizo intencionadamente el estudio para entretener.

La familia es un concepto indudablemente positivo, pero también puede ser amplio y propenso a convertirse en mero eslogan. Sin embargo, este eslogan no es del todo superficial. Sigue habiendo una inconsciencia de la época, y un auto sin dirección seguramente no llegará muy lejos...
Al principio, probablemente fuera por razones estructurales, por la forma de reunir a un sinfín de nuevos personajes en las secuelas. "Familia" es claramente el nexo coordinante más conveniente. Sin embargo, cuando miramos en retrospectiva la décima entrega, ¿qué clase de familia es ésta exactamente? En realidad, es un crisol de razas, que trasciende las barreras de la sangre y la clase. Claramente, esta familia representa una versión idealizada de "Estados Unidos".

Al principio del capítulo final, la abuela de Dominic Toretto pronuncia un discurso durante su famosa parrillada de reunión, haciendo hincapié en la importancia de la "herencia", el legado de este grupo de ladrones de autos que nadie puede arrebatarles. Cualquier observador astuto puede establecer fácilmente paralelismos entre la abuela y el envejecido presidente Biden, ya que ambos se esfuerzan por mantener un sistema de antaño glorioso, declarando con optimismo que la "parillada" puede continuar para siempre, aunque el público sabe que es imposible.
El antagonista de Rápidos y furiosos 10, Dante (interpretado por Jason Momoa), hijo de un capo de un cartel brasileño, con su aspecto y comportamiento exagerados, recuerda al icónico villano de Batman, el Joker. Aunque Dante es esencialmente un transeúnte en la película, no deja de dar en el clavo de las llagas de la América actual.
En Batman: El caballero de la noche (2008), el Joker, interpretado por Heath Ledger, representa un origen desconocido de los ataques terroristas, atacando a la sociedad desde el exterior. Diez años después, en Guasón (2019), el Joker interpretado por Joaquin Phoenix representa el ascenso imparable del populismo, desgarrando la sociedad desde dentro. Mientras tanto, Dante en Rápidos y furiosos X, cuestiona agudamente la legitimidad de la "familia globalizada" aunque no necesariamente tenga un significado predeterminado tan explícito.
En el pasado, mientras Dominic Toretto ampliaba constantemente su familia reclutando nuevos miembros, destruía inadvertidamente innumerables familias locales. En cuanto a las consecuencias, cuando todo el sistema está en peligro, Dominic Toretto no puede salvar a todos los "miembros de la familia". En resumen, Dante, este desquiciado hombre, expone la oscuridad que se esconde tras el lema de la "familia" de Toretto: por muy elocuentemente que se presente, en última instancia sigue siendo autoindulgente.
En cuanto a "vengarse de la globalización", el personaje más representativo es John Wick. Curiosamente, esta saga también llegó a su capítulo final este año.

John Wick 4 (2023)
Sería interesante comparar estas dos franquicias taquilleras de acción. Ambas representan una cierta tendencia a la hollywoodización, utilizando diseños exagerados e ilógicos para estimular al público, cada vez más insensibilizado. John Wick (interpretado por Keanu Reeves) acaba convirtiéndose en una implacable máquina de matar, muy similar a los imparables asesinos de películas de terror como Martes 13 o Pesadilla en lo profundo de la noche.
Sin embargo, el espíritu que guía "John Wick" es precisamente el opuesto al de la saga de Rápidos y furiosos. Desafía explícitamente la globalización y el dominio de las élites. Wick es un asesino que ha sido privado de su "familia". Sus frenéticas batallas comienzan con un motivo desproporcionado: buscar venganza por un perro. Este perro representa su añoranza por su difunta esposa y su último resquicio de dignidad como ser humano. La saga "John Wick" también ha producido cuatro películas, pero Wick no construye ni amplía una nueva familia. Ya ha perdido un futuro brillante y busca venganza únicamente para encontrar justicia por el pasado.

El objetivo de la venganza y la lucha de Wick, la "Mesa Alta", es en realidad la élite entre bastidores que mantiene el sistema globalizado. Wick vaga por el mundo, inmerso en un ciclo constante de persecución y contrapersecución con la "Mesa Alta", convirtiéndose en un juego entre las fuerzas de la élite global y los poderes locales.
John Wick hace hincapié en la palabra "reglas". Estas reglas son sin duda anteriores a la época del culto a los autos de Rápidos y furiosos y son más serias que la vaga noción de "familia". "Reglas" pasa por alto los avances tecnológicos y hace hincapié en la nobleza intemporal del ser humano. Por esta razón, Wick es más "humano" que Dom. Aunque el villano principal de la cuarta entrega se burla de Wick como un alma perdida en busca de una tumba, en realidad, Wick busca la identidad individual borrada por el sistema de élites.
El final de la saga John recuerda a la épica película Gladiador (2000), donde la vida y la muerte son triviales, y la verdadera victoria consiste en recuperar la dignidad y liberarse de la identidad de esclavo. Vivir como una persona libre o morir, incluso en el siguiente momento de libertad. Este concepto es tan poderoso que supera incluso al reparto de estrellas más extravagante, las persecuciones de autos y las explosiones más espectaculares.

Quizá tanto Rápidos y furiosos como John Wick pertenezcan a una época pasada, una época de cambios inminentes que aún no se han resuelto. Si "Rápidos y furiosos continúa, el atractivo nostálgico podría pesar más que la curiosidad del público. Dado que todas las caras conocidas han regresado, vale la pena acompañarlas en el último viaje.
Quizá el hijo de Dom, que ya ha demostrado su potencial, asuma la responsabilidad de continuar el legado. Esperemos que pueda dejar atrás los eslóganes vacíos y convertirse en un piloto puro, volviendo al significado literal del título de la serie, sabiendo por qué persigue y por qué se enfada.



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