Para empezar, te haré algunas preguntas: ¿Te gustan las películas románticas? ¿Te identificas fácilmente con personajes femeninos en películas como Mi primer amor (2010) o Simplemente no te quiere (2009) y luchas por la justicia después de ver sus dilemas? ¿Estuviste en relaciones amorosas desde que adquiriste conciencia de género? ¿Alguna vez te enamoraste del chico más rebelde en la escuela primaria o del más divertido e inteligente en la secundaria? ¿Y del líder del centro de estudiantes en la universidad o del instructor de un campamento? ¿Quizás de tu superior en el trabajo o del peluquero mientras te hacía la tintura? ¿o de un médico durante el chequeo anual? ¿O incluso del abogado durante tu divorcio?
Si tu respuesta es sí a todas las preguntas anteriores, entonces te ajustas a la idea de amatonormatividad.
El término amatonormatividad es un concepto en psicología que recientemente se volvió un tema de debate en la web en China. Se refiere a una forma de pensar que tiende a una relación romántica, lo que para mí es casi un trastorno psicológico en las personas heterosexuales.

En términos más sencillos, cuando conocemos a alguien, primero evaluamos si es posible tener una relación romántica (diferente de lazos de sangre/parentesco) con esa persona. Si es posible, en el subconsciente percibiremos a esa persona como un posible compañero/a de matrimonio y desarrollaremos un interés irresistible hacia ella. Luego, solo centraremos nuestra atención en esa persona. Esto puede limitar nuestro pensamiento, sentimientos y comportamiento.
Personalmente este concepto me resulta muy conocido. Desde joven, siempre pienso en estar en una relación romántica con alguien que acabo de conocer y no veo nada malo en ello. A muchos de mis amigos les pasa lo mismo. Por eso, planteo las siguientes preguntas: como heterosexual, ¿te resulta complicado establecer una relación no romántica con alguien del sexo opuesto?, ¿sientes que las relaciones entre personas del sexo opuesto son muy limitadas?, ¿te preocupan estos pensamientos porque te agotan mentalmente? Mi respuesta es sí a todas las preguntas. Si te pasa lo mismo, no estás solo.
La amatonormatividad en las películas románticas
La película Mi primer amor, considerada un clásico sobre el primer amor, trata sobre los sentimientos puros entre dos niños, Bryce y Juli. Debo admitir que me encanta esta película. No es una simple historia de amor, sino que también hace reflexionar a la audiencia: ¿cómo nos percibimos a nosotros mismos y a los demás?, ¿nos centramos en aspectos individuales de la otra persona o la vemos como un todo?, ¿y prevalece el todo sobre la suma de los aspectos individuales?

Sin embargo, no se puede negar que Juli (interpretada por Madeline Carroll) es un ejemplo de una persona que se ajusta a la amatonormatividad. El primer día que conoce a Bryce Loski, se enamora. Esa noche se acuesta en la cama pensando en el beso que podrían haberse dado. Ella piensa que él siente algo por ella, pero que es demasiado tímido para mostrarlo. Su madre dice que los varones son así.
¿Por qué él no se comporta de la misma forma? Cuando la conoce, no se enamora de ella, a pesar de que ella es una chica muy bonita. Quizás porque las chicas suelen madurar antes que los varones. ¿Es así? En ese caso, ¿alguna vez pensaste por qué las chicas maduran antes que los varones?
Analicemos a las mujeres en Simplemente no te quiere, en especial a Gigi (interpretada por Ginnifer Goodwin). Ella es un caso más típico de amatonormatividad, llena de ilusiones románticas y pone toda su energía en encontrar el amor, aunque todas sus citas la decepcionan. Siempre que conoce a un hombre, quiere tener una relación romántica con él. Esto la vuelve loca y comete un gran error: besa a su amigo Alex, quien queda impactado.

Las trampas detrás del concepto de amatonormatividad
El guionista le da a Gigi y a Alex un final feliz. Son dos buenos amigos que pasan por una situación vergonzosa, pero podrían haber terminado sin hablarse.
Cuando una persona enamorada descubre que la otra persona no es un posible compañero, perderá todo interés y no querrá volver a contactarse. También puede ocurrir que una persona necesite saber que la otra parte no se será su pareja antes de poder establecer una relación de la amistad. De lo contrario, siempre sentirá inseguridad sobre esa relación.
La amatonormatividad limita la perspectiva de una persona y su capacidad de tener conexiones con los demás. Nos hace juzgar a los demás como hombres o mujeres en vez de entender, respetar y apreciar a las personas.
El concepto moderno del amor se estableció a fines del siglo XIX. Sin embargo, la amatonormatividad está profundamente arraigada al patriarcado. Son relaciones de poder en la naturaleza, relaciones sexuales distorsionadas y alienadas por el poder. En una sociedad patriarcal, las mujeres son objetivos sexuales y presas de los hombres.
La amatonormatividad hace que el amor romántico tenga prioridad sobre otras relaciones. La mayoría de las mujeres se alejan de sus mejores amigas luego de casarse, e incluso pierden contacto con ellas para centrarse en sus familias. También temen perder a sus parejas y eso interfiere en sus interacciones sociales con amigos del sexo opuesto.
La amatonormatividad también es tóxica por la exclusividad de las relaciones, que es la fuerza que más divide a los grupos sociales. El ejemplo más obvio es la competencia entre mujeres, en la que las mujeres ven a otras como enemigas ya que compiten por posibles parejas.
Esta misoginia oculta continúa reproduciéndose e influye de forma encubierta en las mujeres. Por ejemplo, las mujeres se convencen a sí mismas de que las palabras y los actos de los hombres son señales de enamoramiento. Así todas las mujeres se ajustan a la amatonormatividad.
En Mi primer amor, Juli describe a su rival llamada Sherry Stalls, que coquetea de la mano con Bryce. Su solución es ignorarla. Ella espera que un chico como Bryce se de cuenta de la superficialidad de su rival, Sherry Stalls.
Cuidado con los elementos tóxicos en las películas románticas
Es posible que pienses que Juli es mala, ya que describe a su rival como una chica superficial que solo habla de apariencias. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el personaje de Sherry fue creado con esta personalidad. Los creadores quisieron que fuera así, como una expresión potencial de la misoginia.
Luego de que Juli pierde interés en Bryce, persigue otras relaciones románticas.
Las narrativas románticas tóxicas refuerzan la amatonormatividad. El personaje de Alex en Simplemente no te quiere dice: "Los chicos inventaron la chispa para no llamar y tratarlas de una forma grosera y luego convencerlas de que la ansiedad y el miedo que sienten es en realidad esa chispa. Y ustedes lo creen y les encanta. Les encanta porque se alimentan y viven del drama."

Los hombres también pueden caer en la trampa de la amatonormatividad, como se muestra en películas como 500 días con ella y Love fiction.
¿Qué podemos hacer para cambiar este fenómeno? Yo tengo algunas sugerencias.
Primero, tener cuidado con las películas románticas que solo se centran en el romance e ignoran otros problemas.
Segundo, tener cuidado con las películas que se centran en la vida amorosa del protagonista desde la infancia hasta la adultez. El objetivo narrativo de este tipo de películas es conectar los elementos del romance en una historia que sirve a la supremacía del romance. Estas películas suelen definir la vida de una persona como un simple proceso de búsqueda del amor. Desde la niñez, hasta hallar a la persona perfecta y casarse, como si una persona existiera solo por amor.
Por último, te recomiendo algunas películas para contrarrestar la amatonormatividad: Frances Ha y Barbie de la directora Greta Gerwig. Las protagonistas mujeres de estas películas no creen que las mujeres debas salir con cualquier hombre atractivo que se les aparezca. La película japonesa I Am What I Am también comparte las mismas creencias.

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